Capítulo 23 | Pasado en el presente

2K 123 7
                                        


—Entremos —dijo cautelosa, ella sabía que había algo mal.

—Claro, no me tardare mucho tampoco —dije en un tono hostil.

Entrabamos a la gran mansión cuando se apareció Luca con un vaso lleno de lo que supuse era whiskey, un poco ebrio.

—Excelente día para emborracharte pato Luca —la burla por parte de Savi era notoria y no pude evitar sonreír.

—Hey pequeña, hay una diferencia entre estar borracho y estar ebrio y yo estoy en ese punto de embriagues que es muy embriagador —Luca soltó una risotada que se confundía con el llanto.

—Además —continuó— es sábado Savannah, deja de ser tan aburrida.

—Oye —se quejó Savi dándole un codazo.

—Savannah —carraspee—. Ya... ¿podemos hablar?

—Ay no me digas que tienes prisa Sebastián —intervino Luca—. Vengan conmigo, tu papá no está, me dejó, se fue con la linda y hermosa Samantha —finalizó con un rugido como si fuera cómplice de que Sam y Spencer fueran a hacer algo malo.

—Necesito compañía —lloriqueó Luca— vengan que les contaré una historia.

Savannah rodó los ojos y me miró. Encogí los hombros en señal de que estaba bien, además no tenía muy seguro que era lo que le iba a decir. Ya lo había olvídalo.

«Volviste a caer Sebastián. Pobre de ti»

Maldita sea esa vocecita de mi cabeza.

«¿Caer en qué?», me pregunté a mí mismo esperando una respuesta de esa parte racional de mi cerebro.

«Si es cierto que tu no caíste. Ya tu te habías lanzado solo, muchacho bobo».

Pueda que mi subconsciente tenga razón, pero ¿y qué? Exactamente por eso se caracteriza el ser humano, por no seguir consejos, tropezarse y caer. Y lo que es peor, sentirte como una mierda, no tanto por haber caído sino porque sabías que ibas a caer y aún así, teniendo la posibilidad de prevenirlo, decidiste arriesgarte sabiendo que ibas a perder.

—Tomen asiento. Tal vez mi historia se lleve parte de la noche ¿puedes quedarte otra vez Sebastián? —iba a hablar pero Luca no dejó que le respondiera— déjalo, tú te quedaras —sentenció.

—Puede que permita que se roben parte de mi show y deje que ustedes cuenten sus historias. Estamos aquí, para sincerarnos —terminó de decir arrastrando un poco las palabras.

—Si, pero ofrécenos un poco de lo que bebes, gracias —musitó Savannah —todos necesitamos aunque sea una pequeña dosis de alcohol para ser lo suficientemente valiente y sincerarnos.

—Es ron ¿quieren? —nos preguntó.

Ambos asentimos y Luca nos preparó un trago a ambos.

—¿Vas a contarnos tu historia? —preguntó Savi.

—Sí, solo que esta vez más detallada.

—Yo no sé de lo que hablan, pero está bien —sonreí— me encantara oír tu historia —dije.

—¿Oír? No, oír no, escuchar sí. ¿Sabes la diferencia entre esas dos palabras Sebastián? —me dijo Luca suspirando.

—No lo sé, dímela tú —inquirí.

—Oír es saber que alguien está hablando pero no de lo que está hablando. Escuchar es cuando le prestas atención a la persona que habla.

—Bien, a escucharte entonces —dije poniéndome cómodo en el sillón junto a Savannah.

Perfectamente ImperfectosDonde viven las historias. Descúbrelo ahora