Capítulo 48 | Ser fuerte

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Maratón 3/3

Nat tenía la misma o peor cara que yo.

¿Cómo? ¿Cuándo? ¿Por qué?

Maldita sea mi jodida vida.

Ahora somos cinco los que estamos a la vista de un anónimo.

Mi Ángel, Nat, Emma, Liam y yo. O solo Savi y yo y sin darnos cuentas hemos arrastrado a nuestros más allegados, pero eso no era lo que me preocupaba. Es decir, que persona es capaz de ser tan inmadura para hacer este tipo de cosas y no hablar de frente, o simplemente para hacerle daño de este tipo a otra. ¿Qué gana? ¿Con qué derecho?

Volvió a sonar el timbre y un martilleo me destrozó el cráneo, mierda.

Nat estaba más pálido de lo normal, los dos veíamos en el centro del pasillo como el resto hacia una vida casi normal mientras las nuestras se venían pico abajo.

—Jóvenes, todos vayan a la cafetería, no sé si recuerdan a la señorita Black, pero al parecer nos quiere dar una última sorpresa, los profesores también deben de ir —escuchar su nombre hizo que un leve temblor recorriera mi cuerpo

¿Sorpresa? ¿Está aquí?

Ahora si voy a desmayarme.

Todos estábamos reunidos, en la cafetería todo estaba en silencio. Miles de globos, de diferentes colores estaban esparcidos por todo el espacio, y un cartel grande y hermoso marcaba la palabra: "Bienvenido".

No se escuchaba ni una mosca, hasta que el taconeo de Dallas nos hizo voltear a su dirección.

—¿Qué pasa Steve? —murmuró confusa, dirigiéndose al director.

—Si yo estoy feliz y emocionado no sé cómo vayas a reaccionar tu Danielle.

Ryder estaba realmente efusivo.

Todo volvió a estar en silencio, hasta que el chirrido de un auto hizo que me levantara de donde estaba sentado. Mi corazón latía desbocado, sentía como la sangre corría por mis venas, empecé a sudar levemente.

Era ella. Está aquí.

Todo estaba en silencio otra vez. Hasta que vi su silueta entrar con dificultad gracias a la cantidad de globos de la cafetería. Su sonrisa era incomparable.

—Hola de verdad no saben... —dijo gritando, estaba feliz.

Hasta que se escuchó el quejido de alguien más gracias a los globos.

—¡Familia ¿me extrañaron? No lo hagan más porque estoy de vuelta!

No lo podía creer.

Mi boca traspaso el suelo.

Creo que conseguí diamante, oro y petróleo.

¡Era Liam!

—¡Bienvenido de nuevo Liam! —dijo el director Ryder detrás de mí.

—¿Liam? —dijo Victoria, una chica que estudiaba último año y, desde tiempos inmemorables se babea por Liam— ¿De verdad estas aquí?

—Pues —Liam se pasó una mano por el pelo nervioso, y puso sus manos a sus costados. No pudo terminar de hablar porque Vicky se le lan5zo encima.

Vi como mi Ángel se alejó un poco para darle espacio, e instintivamente su mirada se posó en mí.

Maldición, ahora si iba a vomitar.

Al verme su hermosa sonrisa se esfumo de su cara, su mirada iba de Nat a mí, empezó a ver a todos, hasta que vio a Maddie, hasta que volvió a verme.

Perfectamente ImperfectosDonde viven las historias. Descúbrelo ahora