Los profesores se dirigían al gimnasio. Todos los alumnos de último año también debíamos ir. Pude totalizar doce profesores, entre ellos, una profesora, no dejaba de mirarnos. Cuando le comenté a Emma la incómoda situación me aclaró que no era a nosotras, la mujer tenía su mirada fija en mí.
De seguro ya saben que soy hija de Mister Spencer.
Caminamos entre los alumnos y saqué mi teléfono. Tenía un mensaje
Papi
Hola mi princesa ¿Qué tal todo? Rider se encargó de darles la bienvenida como se la merecen o ¿Cómo es la cuestión?
— ¿Cómo sabes el nombre del director?
Savi, soy tu padre y soy Spencer Black. No solo sé su apellido, sé hasta el número de sus cuentas bancarias.
—Perdóname por ser tan ingenua papi. Estoy caminando hacia el gimnasio...
Ah está bien, yo estoy en una reunión
— ¿En una reunión y me estas escribiendo?
Oye, si no te escribo me duermo. Además, siempre tengo tiempo para mi pequeña.
—Ya Rider va a empezar supongo que su discurso. Hablamos luego, te amo papi.
Diviértete, te amo mucho más.
Terminé de hablar con papá y guardé el teléfono. Entramos todos al gimnasio y la profesora no dejaba de mirarme y yo no dejaba de mirar al chico con estilo.
—Parker —le dijo la profesora acosadora—, ¿Hasta cuándo debo de decirte que te cortes el cabello? —su apellido, me sabía su apellido.
El chico se carcajeo de una manera impresionante, y casi tropezaba por no prestar atención hacia donde iba. Una sonrisa cuyos dientes estaban más que perfectos y blancos... Y el sonido de su risa. No me importaba tropezar, es como si por un minuto fuera estado en el cielo.
—Eso profesora Dallas va a tener que repetírmelo hasta el día de la graduación —Parker no dejaba de reírse. Yo tampoco quería que dejara de hacerlo.
—Sebastián, es en serio. No puedes venir con el cabello de esa forma, puedes hacerte hasta una cola —dijo la profesora Dallas.
Sebastián. Sebastián Parker.
Ese estaba de primero en mi lista. Tenía que conocer a ese chico. Me observó mirándolo y Dios ¿por qué la tierra no me tragó en ese momento? No, peor, estaba pidiendo que la tierra se abriera para yo misma lanzarme.
Le sostuve la mirada y me sonrió de medio lado.
Mierda.
El zoológico que he querido sentir las veces que Jared y yo nos hemos besado lo sentí con este chico. Y solo me miraba. Me derretía una mirada.
Ya.
Estaba jodida.
La profesora Dallas y Sebastián tenían una gran relación. Supe que ella era la profesora de literatura. Eso era una señal, Sebastián era bueno en literatura, o debo de creer eso.
Ya todo sentados en las gradas del gimnasio, me apresure y corrí hacia el director. Maldición Dallas no dejaba de mirarme.
La pille mirándome y bajo la mirada, avergonzada. Aunque sea le había ganado una.
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Perfectamente Imperfectos
Novela JuvenilA veces no es suficiente teniéndolo todo, a veces la palabra "todo" no abarca lo que realmente queremos. Savannah Black lo sabía, lo tenía claro. Una chica que precedía lo perfecto ¿Cómo termina enamorándose del chico más imperfecto? Lo perfecto est...
