Capítulo 5 | Más de una sorpresa

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Ya estaba lista.

No podía dejar de verme, mi vestido era perfecto. Resaltaba mi tono de piel, y el color de mis ojos y mi cabello.

Estaba hermosa, realmente lo estaba.

Bajé por las escaleras mientras papá anunció mi llegada. Todos, en coro me desearon feliz cumpleaños.

Estaba emocionada, feliz. Emma y Cameron estuvieron conmigo en todo momento. Recibí cientos de regalos y de verdad los bocadillos estaban estupendos, la bebida fue lo mejor.

De verdad la fiesta estuvo increíble, no vi a Camila en toda la fiesta y agradecí que Travis la mantuviera alejada. Papá y Sam se divirtieron como nunca. Bailamos, gritamos, tomamos, reímos... ya a media noche no sentía los pies.

A esa hora cantamos cumpleaños y picamos el pastel. Después de eso, los invitados decidieron que abriera varios de mis regalos, el primero fue de Cam.

— ¡Vamos nerd, veamos que le compraste a la princesa! —gritaron varios del público.

—Feliz cumpleaños Savi, te quiero muchísimo, espero te guste —me abrazó y me entregó, una caja con un gran lazo.

— ¡Que lo abra! ¡Que lo abra! —reí.

Me volví a sentar y abrí el regalo de Cameron, era un portarretrato con una foto de nosotros tres, Emma Cam y yo. Estábamos en Starbucks y nos habíamos reído de un chiste de Emma.

—Esa ha sido la mejor foto de nuestra corta amistad —me levanté, le di las gracias y lo abracé.

El público gritaba.

Luego vino el de Emma; un libro. Era Inferno de Dan Brown. Perfecto, el que me faltaba de las series donde aparece Robert Landong.

No pude amarla más.

—Este regalo —dijo Jared— lo compré exclusivamente para ti. Feliz cumpleaños princesa—, "princesa" era el apodo que todos, chicos y chicas me decían.

«Buenísimo»

Me sorprendí cuando lo abrí, era un brazalete, tenía un libro y balón de fútbol americano, era realmente hermoso. No sé cuando empecé a sentir cosas por Jared, pero creo que el sentimiento es mutuo. Lo abracé, no sabía qué hacer. Realmente se había pasado. Era perfecto.

Abrí otros más, y luego el público empezó a gritar

— ¡Que el rey le dé el regalo a su princesa! ¡Vamos Black dale el regalo a tu pequeña! —gritaron unos amigos de papá, que ya eran como de la familia. Todos reíamos.

—Está bien, pero éste regalo —hizo una mueca—, yo no sé si darte este regalo, no lo escogí yo, no es justo.

—Vamos papi —lo motivé. — Sé que Sam tuvo que ver mucho en el regalo, lo presiento.

—Este "regalo" —acentuó su voz en la palabra— de verdad, no es un regalo común, no me parece bien hacer entrega aquí, frente a todos los presentes.

— ¡Somos sus amigos señor Black! ¡Vamos déselo! —gritaba el público.

—No quiero dártelo, porque este supuesto regalo confirma tu... independencia. Y no, me niego, tú sigues siendo mi princesa, mi pequeña, no importa los años que tengas—. Papá ya sonaba un poco molesto. Lo miré divertida y dejó de fruncir el ceño—, Dios está bien, y saco unas llaves de su bolsillo.

¿Qué? ¿Otro carro? No podía ser posible. Y todos empezaron a gritar y a aplaudir.

— ¡Otro auto Savannah!

Perfectamente ImperfectosDonde viven las historias. Descúbrelo ahora