Capítulo 4 | Fiesta de disfraces

3.4K 161 9
                                        

Sam estaba en casa cuando llegué con Emma.

Emma aún no podía creer nada de lo que estaba pasando. Me encantaba su entusiasmo. Para ella era un sueño, primero subirse a un Audi, segundo que su amiga fuera yo, y tercero que fuera a la casa de uno de los empresarios más destacados del mundo.

Bendita sea, no había parado de reírme y de decirle que parara. Al igual que ella, compro bisutería y como en Wendy.

Sam estaba contentísima, primera vez que llevo, si se puede llamar amiga, a casa. Comimos, hablamos, Emma es muy extrovertida cuando se lo propone, pero no deja de mirar al suelo y decir que es fea o esto o lo otro. Lo menos que hicimos fue estudiar, al final de la tarde, papá no había llegado. Emma se decepcionó. De verdad no entiendo. A Mister Black lo veo como a papá ni siquiera lo imagino trabajando o dando órdenes. En fin, la lleve a casa, y me invitó a subir a su apartamento.

—Hola mamá. Hola papá. Llegué —aviso Emma.

—Hola mi niña—la saludó su madre, era igualita a ella. No sentí envidia, pero si algo de nostalgia. Inmediatamente pensé en Sam. Debía agradecerle a Dios por tenerla.

Emma saludo a su papá y me presentó.

—Oh Dios, es un gran privilegio —me empecé a sentir algo incómoda.

—Papá —dijo Emma entre dientes.

—Tranquila. Solo que, bueno Savannah, tu padre es digno de admirar. Soy contador, trabajo en un banco, he querido entrar a la empresa de tu padre, pero... —dudo un momento—, nunca lo he intentado.

— ¿Por qué?—fue lo único que dije, se notaba que el señor Miller tenía talento.

—Savannah, no importa, de verdad, lo siento mucho. Sé que lo menos que querías era esto —se disculpó Emma por su padre, estaba asustada. No quería alejar a su única amiga.

—Tranquila Emma, señor Miller —me dirigí a su padre, que también se notaba avergonzado. La mamá de Emma estaba en la cocina preparando unos bocadillos. El apartamento de la familia Miller era muy humilde, Emma al igual que yo era hija única, se sentía el calor de hogar. Igual que en casa.

—No lo sé —respondió su padre—, creo que por miedo, supongo.

— ¿Miedo de que? —inquirí.

—El rechazo es algo horrible Savannah, sería pésimo para mí y para mi carrera no ser lo suficientemente competente para entrar a "Black House".

—Eso es algo que usted no sabe, señor Miller. Es cierto, que siempre se debe esperar lo mejor pero anticipar lo peor. —me miró. A Emma le brillaban los ojos. —Pero lo peor del miedo, es que nos derrota sin luchar.

La mamá de Emma me dio unos cupcakes de manzana y una taza de té, hablamos y reímos hasta que dieron casi las siete y decidí irme a casa, les agradecí mucho por la hospitalidad.

Mi primer día de preparatoria fue mejor de lo que esperaba.


***


Así transcurrió la semana, Brad seguía mirándome, a Emma le gustaba solo porque era lindo, pero en realidad las veces que hable con él, pude deducir que el chico tiene un maní por cerebro.

Cameron en cambio formaba parte del grupo de los nerds, se notaba por encima que moría por Emma.

Cameron era alto, castaño, ojos claros y buen cuerpo. Emma era baja, cabello por los hombros, color negro, ojos azules y linda sonrisa. Maldición como esta chica podía decir que era fea.

Perfectamente ImperfectosDonde viven las historias. Descúbrelo ahora