Maratón 2/3
El ensayo lo entregamos ayer, después de las confesiones de Jared el lunes, nos dedicamos a hacer el ensayo, de verdad salió bastante bien. Hoy era miércoles y aún seguía sin tener noticias de Sebastián. No era ni mitad de mañana cuando decidí irme al jardín a despejarme. Vi la carpeta que me había entregado Tayler, aun no la había visto y la de mi cama la guardé en la caja de seguridad sin echarle un vistazo.
Lo abrí y mientras leía no podía dejar de sonreí, grité para que Tayler fuera a donde me encontraba.
—¡Tayler! —me lancé encima de él para darle un abrazo.
—Veo que ya lo leíste —me dice con una gran sonrisa.
—Puedes ir a comprarle ropa, y también un teléfono, él es sencillo y reservado, ah y ¿tienes su dirección? Dios que felicidad —hablaba con mucha rapidez haciendo que Tayler riera.
—Sí, ya me pongo en esas, no puedo creer que Liam tuviera que pasar dos días más sin necesidad en esa pocilga porque tu no lo hayas leído hasta hoy.
—¡Tienes razón! Es cierto Tay, nos vemos en Brooklyn —le di un beso fugaz y salí corriendo hacia mi auto.
Me detuve fuera de la cárcel, no sin antes percatarme de que en el asiento trasero había una bolsa, y de nuevo ame a Tayler porque era una bolsa con zapatos, camisa, jeans y sudadera negra de hombres. Lo tenía todo listo.
Entro y me dicen que no es hora de visitas, les enseño la carpeta y me dejan en un salón para llamar al presidiario.
Me encuentro con un Liam somnoliento.
—¡Hola buenos días! —mi sonrisa era incomparable.
—¿Savannah? ¿Qué haces aquí, y a estas horas? —terminó de hacer, lo mismo que yo hacía en las mañanas: bostezar más de tres veces, mover el cuello, cerrar, abrir y rascarse los ojos, y finalmente estar malhumorado.
—¡Hola Savannah que alegría verte, estas linda, me encantan tus botas, eres mejor compañía que Sebastián! —dije con ironía.
Rió y terminó de dar un último bostezo, por favor, tampoco era tan tarde, ya iban a ser las 8:30 am.
—Sí que eres flojo.
—No, cuando solo llevas tres horas de sueño.
—¿Y eso?
—Me quedé dormido en la biblioteca, leyendo ya sabes.
—Comprendo —y ambos reímos.
Le di un abrazo el cual el me correspondió todo confundido.
—Sé que me extrañaste, yo lo sé, soy un amor —dijo divertido.
—Necesito que me acompañes a hacer unas vueltas hoy, por cierto, tienes una cena en casa, papá te espera quiere conocerte.
Frunció el ceño e iba a decir algo pero no lo deje.
—Quítate la camisa.
—¿Qué? ¿Se te zafó un tornillo o es muy temprano? —dijo un poquito molesto, estaba pensando que le estaba tomando el pelo.
—Bueno, te desvistes o te desvisto.
Abrió los ojos sorprendido.
No dejé que dijera nada, así que lo motive para que se cambiara.
—Deja de pensar las cosas Liam, no me cuestiones ni preguntes nada solo hazlo.
—Sebas tiene razón en decir que eres una mandona.
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Perfectamente Imperfectos
JugendliteraturA veces no es suficiente teniéndolo todo, a veces la palabra "todo" no abarca lo que realmente queremos. Savannah Black lo sabía, lo tenía claro. Una chica que precedía lo perfecto ¿Cómo termina enamorándose del chico más imperfecto? Lo perfecto est...
