Savannah
¿Cómo explicarle a mi amor lo ocurrido de esta tarde? ¿Cómo verlo a la cara? ¿Cómo besarlo siquiera? De nuevo me volvía a sentir asqueada conmigo misma. Pero debía de ser sincera con él, mi Sebas no se merece nada de esto.
Mi vestido rojo resaltaba mis ondas y mi color de ojos. Mis labios del mismo color de mi atuendo hacían ver más pronunciada mi sonrisa. No podía dejar de pensar en lo que pasó en la tarde. Detestaba a Dustin si, pero me estaba odiando por terminar siendo lo que tanto he criticado.
Sé que Sebas me esconde secretos, pero yo también lo hago. Sé que él me ha mentido, pero yo también he dicho verdades a medias. Nos hemos lastimado sin darnos cuenta, pero siempre terminamos diciéndonos todo, o más o menos todo. Una relación confusa y contradictoria, pero que ambos como seres desastrosos sabemos llevar perfectamente.
En tres semanas es la graduación, y en dos días dirán los resultados de las universidades. Estas son las cosas por las que debo de preocuparme, no por otras sin importancia. Pero cuando todo se acumula es inevitable que la realidad no te golpee la cara. No importa cuántas veces intentemos evadirlo, esquivarlo, persuadirlo...
La realidad como toda verdad duele y destruye.
Me perfumé y me vi una última vez en el espejo. Esta noche seria de Nat, pero también la haría nuestra. Tengo que aprovechar cada momento junto a él, cada segundo con él lo vale. Siempre pienso que si mi relación con Sebastián llega a terminar definitivamente, todo estará bien, las cosas empiezan para terminar, nada dura para siempre. Pero me engaño cada vez que lo pienso, me miento cada vez que pienso que estaré bien.
El tiempo es relativo, pero hemos pasado por tanto, hemos hecho tanto que pareciera que lleváramos conociéndonos una eternidad, cuando ni siquiera han pasado doce meses desde nuestro primer encuentro.
Decidí apagar mi mente y salí al corredor. Me llevé las manos al pecho al ver a Dustin en frente de mí.
Lo ignoré y seguí mi camino, pero atrapó mi muñeca antes de darme cuenta e hizo que quedara frente a él y en un muy mal intento me pegó a la pared.
«Eso solo lo hace bien mi grandulón, querido», pensé.
—Voy tarde, así que me sueltas o te obligo —dije con la ira empezando a brotar por mi cuerpo.
—Eso no era lo que decías cuan...
—Vuelves a decir otra cosa como esa y vas a tener que ver como carajos haces para recuperar tus dientes porque te juro que soy capaz de dejarte hasta sin muelas.
—Vaya, que mala... así me... encantas —dijo acercando nuestras narices y llevando su rostro a mi cuello, le di paso para que hiciera lo que quisiera. Lo tomé del cabello y lo arrastré a la habitación.
—Me has vuelto loco desde que tenías trece, maldita seas mi niña —apretó su erección en mi vientre y yo solté un gemido.
—Dustin —dije y me miró.
Sus ojos dilatados me hicieron comprender que los hombres son como animales, cuando piensan que ya tienen algo en su poder se vuelven brutos.
¿El de verdad creía que yo iba a estar con otro hombre que no fuera uno que tuvieras ojos verdes?
Le jalé el cabello, y acaricie su barba con mi nariz. Iba a soltar un gemido de placer, pero luego gimió sí, pero de dolor. Le estrujé el pene con mi mano derecha hasta que no me quedara más fuerza en el cuerpo y mi otra mano situada en su nuca amenazándolo que con cualquier movimiento podía desmayarlo de inmediato, le hicieron comprender que había caído en mi travesura.
ESTÁS LEYENDO
Perfectamente Imperfectos
Teen FictionA veces no es suficiente teniéndolo todo, a veces la palabra "todo" no abarca lo que realmente queremos. Savannah Black lo sabía, lo tenía claro. Una chica que precedía lo perfecto ¿Cómo termina enamorándose del chico más imperfecto? Lo perfecto est...
