Mis pestañas soltaron el tierno abrazo que por al menos ocho horas compartieron.
Mis pupilas se encogieron para proteger mi córnea de los rayos ultra violeta que sin permiso dejaba entrar el ventanal.
Los pájaros deleitaban mis tímpanos con su melodiosa alabanza.
Troné mis dedos por costumbre y volteé mi cuerpo hacia donde creí, estabas.
Mi mano calló al vacío.
No estabas.
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SAM II©
Short StoryDías de ensueño. Noche estrellada. ¿Cómo apaciento tu alma angustiada?. Quiero parar el recuerdo que envenena tu felicidad y la mía. Cuán hermoso será el día en que juntemos nuestros destinos. Es tan bella la llegada. Pero aún más lo es el camino. D...
