Fríos barrotes, una ventana con vista al firmamento, un murmullo y lamentos.
Su hermosura juvenil se ganó el buen trato de los oficiales que intentaban sin éxito conseguir la respuesta de sus labios. Labios sellados, condenados a no sonreír jamás.
Un tenedor, un plato y comida fría la acompañaba.
Miró el utensilio.
Intentó dormir.
Apagaron la luz.
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SAM II©
Historia CortaDías de ensueño. Noche estrellada. ¿Cómo apaciento tu alma angustiada?. Quiero parar el recuerdo que envenena tu felicidad y la mía. Cuán hermoso será el día en que juntemos nuestros destinos. Es tan bella la llegada. Pero aún más lo es el camino. D...
