Desperté, eran las once de la mañana, y tenía el rostro cansado de tanto haber llorado anoche, con la noticia más fatídica de mi vida, no podía haber sido peor toda la escena, borracho, susceptible, lleno de heridas abiertas otra vez, definitivamente, fue la gota que rebalsó el vaso. Me moví ligeramente, sentándome en la cama, mirando el libro de enfermería hecho pedazos en el suelo, la filipina rota por haber estallado ayer, y lo que más me había llamado la atención había sido que...
-¿Qué es esto? – Habían unas pastillas y una botella de agua mineral en mi escritorio, con cautela, propia de un sobrio en resaca, las cogí y las tomé. Serían para combatir con el mal de alcoholes, que ya no es tantos amores, ahora solo es una bobería de niños que quieren escapar de su realidad. – William... - Y entonces, recordé todo lo que había hecho con él ayer. El haberle pedido que me besara, el haberlo visto con ojos tan esperanzados en sus palabras, tenía la voz temblando, tenía el corazón en un puño, él... me tenía a mí por un momento, a sus pies. ¿Por qué juega de esta forma conmigo? Sé que no puede ser lo que estoy pensando, sé que William es demasiado orgulloso y gilipollas como para caer, él mismo, en su propio juego, pero aunque le dé vueltas y vueltas, la idea de que ambos comenzamos a sentir algo por el otro, me... ¿Emociona?
-¿Qué cojones? – Susurré tomando mi frente y cerrando los ojos, para suspirar y dirigirme a la cocina. Miré a Confi dormida en el sillón, y al momento de abrir la nevera, la tenía en las piernas por fin. – Hola – Dije sonriendo, mientras soportaba el dolor de ver la luz de la nevera salir. "No ladres, no ladres..." Me repetía a mí mismo, mirando a Confi moviendo su cola partida, esperando su desayuno.
Tomé un puño de croquetas y le di en su tazón, para dirigirme al baño y darme una ducha. Tenía la mirada tan cansada y la cabeza tan jodida, que podría quedarme en reposo todo el día. Pero no quería, además no podía, le había prometido a William una sesión de fotos, pero...
-¿Te podré ver hoy? – Ni siquiera me sentía capaz de verlo a la cara después de lo de ayer.
Y así pasó mi tarde, comiendo y jugando con Confi en la sala. Miraba vídeos en YouTube cuando de repente, apareció un anuncio publicitario antes de comenzar uno de ellos, en donde, si bien conocía esa canción, también conocía a ese tío de cabello castaño claro, y mirada seria, de tipo malo.
"-¿Qué pasa chavales?" – Dijo uno de ellos, el hombre que tenía más tatuajes a juzgar de los demás. "-¿Habéis comprado ya el nuevo álbum de Fisuras "Elige o muere"? Es nuestro último álbum antes del descanso"
"-¿No lo habéis hecho?" – Comentó otro, que tenía ojos color verde y un tono de piel moreno claro. Ese tío, sujeto a William del cuello y lo jaló hacia él. Abrazándolo.
"-Con diez canciones y un vídeo exclusivo, podéis adquirirlo en cualquier tienda de discos" – William... hablaba tan distinto en frente de las cámaras, como si estuviera feliz, como si estuviera dando la noticia más gratificante de su vida y las buenas noticias no pararan. Hipócrita, a más no poder.
"-¡SOMOS FISURAS Y SOMOS LO QUE LO PETA!" – Y el anunció terminó con los tres tíos alzando el brazo y sonriendo; sonrisas comerciales, sonrisas falsas. Pero sin lugar a duda, encantadoras.
-Te ves ridículo con el cabello castaño – Fue lo que más había llamado mi atención.
El anuncio no hizo más que darme más curiosidad respecto a él y su vida, quería saber que tan falso podía llegar a ser frente a las cámaras, quería saber cómo se comportaba en momentos de tensión o de recriminación por parte de los medios. A pesar de ya haber visto entrevistas (porque la curiosidad mató al gato), necesitaba más. En ningún momento, antes, me hubiera imaginado que las canciones que escuchaba en la radio, y que tanto me gustaban, eran de él y su banda. Que la voz gruesa que de repente sonaba en los coros era suya, que la vez en la que sentí como las notas me llenaban el alma, era él que estaba tras bastidores. Me fasciné, de un demonios con mascara, quedé encantado por sus mentiras, y lo adoré. Ahora no tengo ni idea que es lo debo hacer, si la sensibilidad está en punto cúspide, me hará caer. Quisiera que el orgullo ahora mismo, volviera a ser el mismo de antes, y pudiera alzarle la voz y decirle que es una puta barata, que se insinúa como tal. Incluso el día en el que lo vi llorar frente a mí, tuve que ceder por él, a insultarlo y decir cosas que sé, no eran las que realmente debían de salir de mi boca.
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FISURAS
Fiksi Penggemar-Niño, te diré una cosa antes de que sigamos viviendo juntos, es fácil y sencillo, no te metas conmigo, si no quieres que vea esa estúpida cara tuya, avergonzada, no me vas a poder manejar a mí también ¿Entiendes? -¿Tú tienes idea de con quién está...