La semana pasaba, no había sabido absolutamente nada de Samuel y eso me preocupaba. No quería pensar en que lo estaba pasando tan mal, pero era inevitable. Si su madre realmente moriría en estos días, no pretendo esperar a un sonriente chico llegando a casa.
Estos días me he estado quedando en la biblioteca de la escuela para estudiar, y de vez en cuando, compongo una que otra canción en casa. Ahora mismo caminaba hacia el local de Samuel, ya que desde hace días no estaba, quería verificar si todo seguía en orden. Llevaba conmigo las llaves, limpiaría y asearía un poco el lugar para su regreso. Porque ahora mismo, solo faltan dos días para que su lapso en Madrid termine.
Al llegar noté como la entrada metálica estaba cubierta de polvo, y algunos perros habían hecho su gracia ahí. Dejé la mochila en el suelo y me quité las gafas que tenía, las deje con cuidado arriba de la mochila y con fuerza, subí la lona y abrí la puerta. Entré cargando mis cosas y dejándolas en la banca, cerré de nuevo, puesto que no quería que nadie pensara que estaba abierto.
-Esto está hecho un desastre – Dije al ver a mi alrededor, y notar como todo eran capas de polvo, desorden, fotografías de lado, y muchas cosas.
Pensé, sentado, en qué podría hacer para que este lugar tuviera un aspecto distinto, puesto que las imágenes de los tatuajes daban mucho que decir, tenía que utilizar el principal atractivo de estos, no su forma de ser. Es decir, lo más atractivo de tener un tatuaje, es enseñarlo.
-Si cambiamos esta puerta metálica fea por una puerta de cristal irrompible... una puerta que se deslice, pintamos el interior con color rojo y con toques de negro, agregamos luces neón en la parte de arriba color rojo oscuro... ponemos en las paredes imágenes de chicos y chicas enseñando su tatuaje haciendo que se vuelva un mural... ¿No sería más llamativo?
Sabía que tenía dinero, pero necesitaba consultarlo con Samuel antes de hacer cualquier cosa. De cualquier manera, había llegado a limpiar y eso fue lo que hice, limpié.
Cuando todo había terminado, devolví las mangas de mi camisa a su lugar y arreglé mi cabello hecho un desastre por estar de ahí para acá. Cogí mi mochila y mis gafas, para salir de aquél local, oliendo a lavanda y con las imágenes brillando de limpio.
-Para no limpiar casi nunca lo hice bien...
Salí y cerré. Me disponía a llegar a casa y dormir como un niño, pero en ese momento, al comenzar a caminar lejos de ahí, mi móvil comenzó a sonar.
-¿Número desconocido? – Era normal en mí recibir llamadas de números que no conocía, normalmente de algún fan o alguna cosa por el estilo, así que opté por no contestar. Sin embargo, después de uno segundos, recibí un mensaje de texto que decía:
"William, soy Samuel, por favor contesta, te necesito"
Mi corazón se hizo pequeño y le devolví la llamada al instante, no entendía ¿Cómo había conseguido mi número? Y lo más importante...
-¿Estás bien Samuel? - ¿Qué era lo que pasaba?
-William, estoy en Madrid – Escuché, con su voz ronca, había estado llorando. – Nece... necesito que vengas, por favor
-Iré – Dije sin pensarlo, sabía que tenía tarea y que mañana era necesario ir a la Universidad, pero no podía dejarlo de esta forma, solo. – Dame una dirección, rápido, llego en un momento, tomaré el tranvía y estoy ahí en treinta minutos
-Lo siento – Me detuve, por completo, había comenzado a correr hacia casa pero en cuanto escuché aquello, me detuve. – No sé porque te estoy hablando y no sé porque pienso que tú podrás solucionar algo... sé que es inevitable
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FISURAS
أدب الهواة-Niño, te diré una cosa antes de que sigamos viviendo juntos, es fácil y sencillo, no te metas conmigo, si no quieres que vea esa estúpida cara tuya, avergonzada, no me vas a poder manejar a mí también ¿Entiendes? -¿Tú tienes idea de con quién está...
