El día del partido me despierto muy temprano, de hecho, el sol aún está saliendo cuando me quito las mantas. Este sitio me está cambiando un montón, pienso: no me importa despertarme temprano, no soy una catástrofe con patas con los chicos, ¡saco buenas notas! Cosas que nunca me pasarían en ese mundo muggle del que ya no quiero saber, nunca más.
Por primera vez en varios días, me peino. Pero no con el viejo peine que traje de mi casa, sino con un cepillito mágico, que Tonks me regaló ayer.
El cepillo es blanco, pero en cuanto roza mi pelo se vuelve rojo. Eso significa que estoy despeinada, creo, pero por poco tiempo, ya que el cepillo se mueve por mi cabeza automáticamente.
-¡Ah, así mejor!- dice una vocecita chillona y estridente, pero increíblemente suave y con acento italiano-. Estabas horrible, ¿cuánto tiempo hace que no te peinas? Hmm, yo dirìa que una semana. ¡Ah, qué diferencia más enorme entre tu pelo y el de tu madre! Ella tenía la melena corta, y cada día de un color, y nunca me dejaba ponerme en rojo. Para ella, siempre estaba de un azul radiante y liso, como el cielo.
Creo que esa voz sale del peine, pero tras todo lo que he visto aquí no me extraña en absoluto.
-¿Cómo te llamas? Si tienes nombre, claro...
-Soy Capìle Tinteau, pero Tonks me llamaba Campanilla. No, yo tampoco se porqué... En fin, ¡hoy es tu partido de quidditch, por lo que sé! Y si te dejas el pelo suelto te vas a despelucar otra vez. Hmm, ya llevas mucho tiempo despelucada, ¿no es así? Pues ya es hora de que cambie.
Y moviéndose de una manera milagrosa, me hace dos trenzas de raíz.
-Gracias, Capìle- sonrío, y el cepillo cae a la mesa.
-Ven a verme al menos dos veces a la semana, ¿vale?- dice una boca en el peine.
-¡Por supuesto!
Admirando mis trenzas, agarro la Saeta de Plata y bajo a la sala común, sin ningún propósito mayor que el de esperar a la hora del desayuno ahí sentada.
-¡Hombre, pero si está aquí la jugadora más sexy del mundo!
-¡Hombre, si están aquí los cabeza tomate!- respondo al saludo de los gemelos Weasley.
-No podías dormir por los nervios del partido, ¿eh?- dice Fred.
-Éste guapísimo y sexy pelirrojo me despertó temprano porque sospechaba de ti.
-Guapísimo y sexy, así soy yo- se autohalaga Fred-, ¿a que sí?
-Hombre, faltaría más- sonrío, algo cohibida.
-En fin- prosigue George-, que estamos despiertos para que no te mueras por los nervios.
-O al menos, ése era mi propósito.
-Anda, siéntate.
Me siento en el sofá entre los dos gemelos, y me apoyo en el pecho de Fred.
-Hmmm, bonitas piernas- dice George, ya que las he subido al sofá y están cerca de su cara.
-Eh, sólo yo puedo decir que tiene bonitas piernas- dice Fred, a mi espalda.
-Huy, alguien está celoso...
-Huy, alguien es gilipollas...- rebate Fred, y le canto por lo bajini un turn down for what.
-Bueno, tengo derecho a decir lo que sea porque es verdad- se defiende George.
-Pero no tienes derecho a hablar sobre las piernas de mi chica.
-Anda, si ahora soy tu chica- río suavemente.
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Hija De Nymphadora Tonks
FanfictionTodos los personajes, excepto Ailey y Leah, son invención de JK Rowling. Ailey Abbado, una muggle cualquiera pero loca por la magia, recibe un día la visita de un señor con barba blanca, que le habla de un colegio de magia. Hogwarts, así se llama. A...
