-¿Por qué los muggles son tan simpáticos?
Miro con cuidado dónde pongo el pie antes de contestar.
-Porque son de pueblo, fíjate. El año pasado vinieron de visita unos chicos de Londres, todos más amargados que el café amargo.
Leah suspira.
-¿Y por qué no te curas eso? Se va a infectar.
De repente empiezo a cantar no money de Galantis, porque me llega la inspiración divina o yo que sé, pero canto durante toda la penosa subida y me froto el brazo con la mano, testando mi dolor, y de alguna manera el contacto es tan reconfortante como un hielo.
-¡Ailey, mira!- dice Leah, y entonces me miro el brazo: brilla. Y los rasguños ya no están-. ¿Qué es eso? Deberíamos decírselo a Dumbledore en cuanto volvamos, no confío en decirle estas cosas a mi padre.
-Tienes razón- corroboro, mirando mi piel brillante. Me fijo mejor y descubro que en esa zona ha desaparecido la cicatriz que me hice en el partido de quidditch, tras romperme el hueso; no quise curármela del todo para recordar cuál fue mi primer hueso roto. Y me apena que haya desaparecido.
Pero recuerdo vagamente otra marca que me hice cuando era muy pequeña, cuando estaba con mi padre...
Flashback
La pequeña Ailey se tiró del tobogán, riendo muy fuerte.
-¡Otra vez, papi, otra vez!- gritó, y su padre la subió a la cima del tobogán con mimos y cariños-. ¡Yupiiii!
-¿Quiéeeeen quiere cenar una hamburguesa?- dijo Jones, sonriéndole a la niña.
-¡Yo, yo, yo!- gritó Ailey, levantando la mano como hacía en su parvulario.
-¡Pues vaaaamos!
Jones cogió a la niña en brazos y la hizo girar en el aire, sacándole unas risas.
-¡Más rápido, papi!
Jones giraba y giraba, pero no se dio cuenta de que había soltado a Ailey de uno de los costados.
Y ahora la niña se caía en el suelo con un gran estrépito, y parte de su antebrazo rozó un hierro afilado que por allí había.
La niña empezó a llorar muy fuerte, y su padre no sabía lo que hacer para consolarla, al menos hasta llegar a su casa.
-Nos vamos, hija- dijo Jones, cogiendo a Ailey en brazos con mucho más cuidado. La herida le dejaba un fino reguero de sangre que le bajaba hasta el codo, y no parecía mucho, pero era demasiado para los pequeños nervios de Ailey. Por suerte, no vivía lejos de aquel parque-. ¿Hacemos una cosa? Mira, ponte la mano ahí- Jones depositó la mano de Ailey sobre el corte, mientras ella seguía sollozando profundamente-. Sana, sana, culito de rana,...
-Si no se cura hoy, se cura mañana- terminó de cantar la chica, y siguieron cantando esos versos el poco camino que quedaba hasta su casa, con Jones enjugándole las lágrimas constantemente. Jones bajó a la chica al suelo cuando llegaron a la puerta, y entonces ella dijo:
-Papi, ya no duele.
Ailey quitó la mano de la herida y ambos Abbados la miraron: ahora era una fina línea rosa en la carne joven de la chiquilla.
-Papi, ¿has hecho magia?- preguntó Ailey, ilusionada-. ¿Me has curado la pupa?
-Sí, ha sido magia- dijo su padre, obligándola a entrar en la casa.
Uf. Pensó Jones. Si ella supiera...
Fin del flashback
... y de repente hasta me agradezco el que haya desaparecido. No, ni los recuerdos felices son capaces de quitar de mi espalda el mal presentimiento que tengo acerca de mi padre.
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Hija De Nymphadora Tonks
FanfictionTodos los personajes, excepto Ailey y Leah, son invención de JK Rowling. Ailey Abbado, una muggle cualquiera pero loca por la magia, recibe un día la visita de un señor con barba blanca, que le habla de un colegio de magia. Hogwarts, así se llama. A...
