El mes transcurre bastante deprisa, más de lo que me hubiera gustado. Cada vez hace más frío y la nieve no se va, así que en cuanto puedo, arrastro a cualquiera afuera para que venga a la nieve conmigo.
-¿Adónde vam...? ¡Suéltame!- grita Draco, cuando lo echo al suelo de un tirón. No pasa nada, es nieve y no se hará daño.
Y aunque se lo hiciera, tampoco me importa.
-Es nieve- sonrío como una boba.
Y ese día terminó con una guerra de bolas de nieve. Con Herms no resultó tan fácil...
-Y pensar que estoy perdiendo mi valioso tiempo en jugar como una niña- dijo, pero no dejó de tirarme bolas.
Cada día espero con mucha ansia a que terminen las soporíferas clases, y salgo a la nieve en cuanto puedo, a hacer que vuelva a mí ese espíritu infantil que siempre tuve. Me encanta la nieve en invierno y el sol suave en verano, odio las altas temperaturas, así que una nevada es lo mejor que puede pasarme.
Hoy es miércoles 9 de diciembre, lo que significa que faltan ¡2 semanas para Navidad!
-¡Faltan dos semanas para Navidad!- grito, tirando un puñado de nieve al aire.
-Nunca cambiarás- Leah niega con la cabeza, sonriendo, y de repente mira hacia un lado, después hacia mí y agacha la cabeza. ¿Qué...?
Miro de reojo a todos los presentes (Leah, Draco, Hermione, Harry, Ron y George, Fred está dentro), y ellos tampoco tienen pinta de saber nada, ni de darse cuenta del extraño comportamiento de Leah.
-Es él- me susurra Leah al oído, y señala con la cabeza a un chico de Durmstrang-. Edik Ivanov.
-¡Perfecto!- grito, pero al ver la cara alarmada de Leah, bajo la voz-. Ahora puedes hablarle.
-Y una mierda- susurra Leah, y se pone a hablar con Draco, pero mirando de reojo a Ivanov.
De repente, se me ocurre empezar a cantar Hazme un muñeco de nieve. Hermione y Harry se la saben y cantan conmigo, pero los demás no se nos unen.
-Vaya infancia tuvieron- les digo a mis amigos criados por muggles. Entonces, veo algo, más bien a alguien, que me llama la atención-. Ron, ¿puedes venir un momento?
Ron asiente, y él y yo nos alejamos del grupo en dirección a una persona que pasa por ahí.
-¿Qué vas a...?
-¡Eh!- lo ignoro, llamando al otro chico-. ¡Oye, hola!
Agito la mano por encima de mi cabeza como buena retrasada, y Ceja Ardilla se vuelve a mirarme.
-Essto, hola- contesta con un acento extremadamente ruso, y parece extrañarse.
-Me llamo Ailey- le tiendo la mano, y él me la estrecha, mirando hacia otra parte-. Y tú eres Viktor Krum, ¿no?
Ceja Ardilla asiente.
-Pues yo prefiero llamarte Ceja Ardilla- sonrío. Krum parece asustarse de mí, así que intento consolarle o algo-. Tranquilo, ni soy una fandom loca ni quiero nada contigo, por mí no debes preocuparte. Ah, este es mi amigo Ron.
-Hola- farfulla Ron, y le estrecha la mano a Ceja Ardilla.
Él, por su parte, ya parece algo menos tenso.
-¿Ves? Podemos llevarnos bien, la cosa es que tú me agradas, osea que me caes bien... ¿Hablas el idioma?
Se lo pregunto porque no ha dicho nada más que «hola».
-Ssí, perro parra mí essto es rrarro.
-¿Raro? ¿Que una chica te pare por la calle para hablar contigo? ¿Pero tú no eras el jugador de quidditch? Te habrán parado más de una vez...
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Hija De Nymphadora Tonks
FanfictionTodos los personajes, excepto Ailey y Leah, son invención de JK Rowling. Ailey Abbado, una muggle cualquiera pero loca por la magia, recibe un día la visita de un señor con barba blanca, que le habla de un colegio de magia. Hogwarts, así se llama. A...
