26. ¡Nerve!

78 5 0
                                        

-¿Pero qué es esto? ¡Venid aquí, vosotros tres!- grita Snape.

¿Que cómo nos ha encontrado? En fin... Fred y yo tenemos el mismo aspecto de desaliñados de estos días, y los dos llevamos nosecuánto tiempo sin ducharnos, asì que supongo que más que nada la culpa ha sido del hedor que debemos estar emitiendo. El caso es que hemos entrado por la puerta principal y allí (por desgracia) estaba Argus Filch, quien nos llevó inmediatanente al despacho de Snape.

-¡Pero si él no es el jefe de mi casa!- grito.

-Esta te la devuelvo, Filch- amenaza Fred, mirándole a los ojos. Creo que es la única persona, aparte de George, que se atrevería a retar a Filch a la cara.

Draco no objetó nada, y Filch se limitó a llevarnos.

-Dumbledore va a enfadarse, y mucho...- susurra Snape, riendo. Es un espanto de persona, ¡por Dios! Si él supiera lo que acabamos de pasar...

Entramos al despacho de Dumbledore, cuya puerta está tras una gárgola jorobada. Snape llama a la puerta, mirándonos con lo que seguramente sea mucho odio, y unos segundos más tarde se oye:

-Pasad, pasad.

Snape abre la puerta y yo me pongo nerviosa, pero una vocecilla en mi cabeza dice: Dumbledore lo comprenderá.
No, no lo comprenderá, y nos castigará mucho, nos expulsará de Hogwarts y...
Sí, lo entenderá. No te preocupes.
Pero ¿quién diablos ha dicho eso? Y encima, dentro de mi cabeza, ¿es Legemerancia?

-Soy yo- murmura Draco. ¡Anda...! Por un segundo había olvidado que nuestras almas están pegadas, que él siente todo lo que yo sienta...

Sonrío traviesa, e intento hacer la prueba. Me pellizcaré para ver si a él también le duele, por comprobar si los sentimientos que compartimos son físicos o solo mentales.

En efecto, cuando me pellizco el antebrazo, Draco pega un respingo y se acaricia el brazo, como si le hubiera picado una avispa.

Le sonrío abiertamente, y es entonces que me doy cuenta de que Snape y Dumbledore están ahí, debatiendo algo.

-¡... Y llevo sin verles el pellejo a estos dos sinvergüenzas...!

Por supuesto, no hace alusiones a Draco, pues él es un Slytherin. Bah, tampoco me molesta.

-¡... En todas las vacaciones, esto no es normal! Escuche, señor, yo propongo...

-Por favor, déjeme interrogarles, profesor Snape- le corta Dumbledore, con su escalofriante tono sereno-. Hijos, ¿hay algo que debais contarme?

-A usted sí- dice Fred-, pero no diré nada enfrente de este... Del profesor Snape- se corrije.

-Por supuesto, estás en tu derecho- sonríe Dumbledore, y le hace un gesto con la cabeza a Snape, que se va por donde había venido-. Y ahora, ¿quereis contarme lo que ha pasado?

-Pues verá...- empiezo, pero en el bajo de la tripa me da un pinchazo de advertencia que sé perfectamente que no es mìo.

Aun así, le cuento a Dumbledore toda la historia, desde el vuelo con el hipogrifo hasta la caída que, supuse, me iba a matar, y el relato está repleto de comentarios graciosos por parte de Fred como: «No se crea, no son tan bellas como parecen» o: «Lo pondré en el currículum, a ver si me dan trabajo de conductor de escobas».

Cállate, dice la voz de Draco en mi cabeza. Pero, ¿siempre va a ser tan espeluznante, eso de que hable dentro de mi cabeza y no pueda hacer nada?

Aun así, cierro la boca, y Draco dice:

-Entonces me desperté, porque sabía que algo malo pasaba, y se me vino una imagen a la mente. Eran Fred y Ailey, pero no reconocí a Fred. Sabìa que iban a morir, así que hice lo único que se me ocurrió: invoqué a los Signos.

Hija De Nymphadora TonksHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora