Retengo todos los impulsos que me saltan en este momento, como quien se muerde la lengua para no gritar la verdad.
¡Diles que no lo hagan, Ailey! ¡O cuéntale a Oliver que todo lo que oigan de su parte es mentira! ¡O rómpeles la nuca a collejas! ¡Veritaserum, ponles veritaserum en el café y pregúntales! ¡Avisa a la madre de Oliver! ¡Pero Ailey, haz algo!
Respiro hondo, mordiéndome la lengua. Es imposible que haga todas esas cosas a la vez... Tengo una batalla interna entre mi parte racional y mi parte sentimental.
¡Pero le van a decir que su hermana ha muerto! Pero bueno, ahora mismo no puedo hacer nada y... ¡Sí que puedo! No, salvo que...
Respiro hondo de nuevo. Me estoy volviendo bipolar, pero viene a darme lo mismo. Ahora intentaré centrarme en impedir esa broma a toda costa.
Lo primero que hago al llegar a la torre de Gryffindor es dar media vuelta a la entrada del cuadro.
-¿No entras?- chilla la Dama Gorda.
-¡Luego vengo, tengo que hacer otra cosa!
Pero mi único propósito era ver a Buckbeak, que si mal no recuerdo, está afuera, amarrado frente a la cabaña de Hagrid.
Camino todo lo rápido que me permiten mis pies, y dando un brusco frenazo, me inclino ante Buckbeak, mirándole a los ojos. Espero que entienda que mis intenciones son buenas, urgentes; que no se cuándo irán a hacer la broma, pero quiero impedirlo cuanto antes.
Finalmente, Buckbeak inclina la cabeza, momento que aprovecho para ponerle una mano en el pico y acercarme a él.
-Siento mucho no poder tratarte con la debida ceremonia, con todo el respeto, con todo lo que mereces, Buckbeak- susurro-, pero esto es urgente. Un amigo le quiere hacer una broma de muy mal gusto a otro amigo, pero no quiero que la hagan. Le va a doler, le dolerá como nada en el mundo. Te preguntaría lo que hacer, pero sé que cualquier respuesta que me des será tomada como un indicio de agresividad, así que me limitaré a pedirte perdón otra vez. Perdón. Por dejarte morir sin mover un dedo, por venir y tratarte sin el respeto que mereces, por todo. Lo siento, de verdad. A Rinywings casi le hice lo mismo, me siento fatal.
Noto cómo se me humedecen las mejillas, pero no hago caso. Oh, ¿es que cada vez que intente expresar mis sentimientos acabaré llorando?
-Estoy intentando no llorar- susurro con el mismo tono-, pero es muy difícil. ¿Qué podría hacer, precioso? Porque se destrozará, y si él se destroza, temo hacerlo yo también. Y si mi otro amigo me ve destrozada, se destrozará, y me derrumbaré más. Y mi otro amigo sentirá que estoy mal, y me preguntará, y me sentiré peor. Y cuando consiga superarlo, ya será verano, y...
No quiero mencionar la condena a muerte de Buckbeak.
-Lo siento- murmuro una última vez antes de inclinarme e irme. Cuando ya estoy lejos, miro con nostalgia a Buckbeak, a sabiendas de que puede ser la última vez que lo vea. Este hecho me hace llorar y moquear mucho más, así que me limpio la nariz con un pañuelo que me saco de la manga. Sí, siempre llevo uno, por si llega el momento en el que me encuentre tan mal como ahora...
Necesitas ayuda. ¿Dónde estás?
No necesito ayuda, maldito Draco. Y menos tuya, y menos ahora. ¿Es que nunca podré ver a un hipogrifo sin romper a llorar, más tarde o más temprano?
¿Qué...?
Bloqueo el resto de la frase mentalmente, pero como la unión está en el alma, aún puedo sentir el desconcierto y la lástima de Draco. Y lo último que necesito es que sientan lástima. Solo necesito estar sola.
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Hija De Nymphadora Tonks
FanficTodos los personajes, excepto Ailey y Leah, son invención de JK Rowling. Ailey Abbado, una muggle cualquiera pero loca por la magia, recibe un día la visita de un señor con barba blanca, que le habla de un colegio de magia. Hogwarts, así se llama. A...
