Capítulo 14.

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—No. No, no lo haría. Fue divertido estar con él porque era deshonesto y
astuto, y porque no tenía que preocuparse por cuidar de mí. Mis padres hacían todo eso. Él solo me mostró un momento de diversión.

—Pero pensé que estabas loca por él —dijo Anastasia en voz baja.

Avery lo pensó por un momento.

—Yo… lo estaba. Pero me di cuenta de que tengo que hacer lo mejor para mí.

—¿Y qué es eso? Dejar que tus padres te controlen cuando…

—No. Usando a mis padres hasta que ya no los necesite más —respondió
Avery.

—¿Qué?

—Necesito el dinero para ir a la escuela. Los necesito para ayudarme a pagar el seguro del auto. Está bien. Voy a vivir en su casa, mientras voy a la escuela. Voy a dejar que me impongan toque de queda…

—¿A los diecinueve años?

—Voy a dejar que ellos dicten y lo haré —continuó Avery, ignorado a su amiga—. Y una vez que no los necesite más, me iré —contuvo el aliento largo y lento—. Y nunca voy a hablar con ellos de nuevo.

—Avery —susurró Anastasia.

Avery miro a Anastasia justo a la cara.

—No es lo ideal, y eso me hace enojar, pero lo haré. Porque no soy tonta.

Anastasia se erizó.

—No soy tonta.

—No estoy insinuando que lo seas. Tu situación es totalmente diferente a la mía. Tu padre te golpeó. No tienes elección. Además, el Sr. Grey es mayor. Y no es un completo idiota como Gavin. Se ocupará de ti y te protegerá. Gavin nunca
haría eso.

Anastasia asintió.

—Pero estarás infeliz en casa.

—Ya soy infeliz. Pero no me importa. Sé que lo que estoy haciendo es
inteligente. Solo tengo que tener cuidado contigo. Tenemos que tener cuidado cuando nos veamos.

Anastasia entró en pánico.

Avery lo notó y le agarró la mano.

—Sabes que mis padres perderían la cabeza si saben que estoy saliendo
contigo.

Era el último año de la escuela de nuevo.

Pero en lugar de los padres de kate diciéndole que no podía ser amiga de Anastasia, ahora era Avery.

Sentía dolor de estómago.

—¡Yo no soy una mala persona! —gritó.

—Lo sé.

—¡Esto es una mierda!

—Lo sé.

—¡Tienes diecinueve!

—Lo sé.

—¿Por qué no te vienes a vivir con nosotros? —preguntó Anastasia.

Avery se rio.

—¿Quieres seguir siendo mi amiga?

—Sí.

—Está bien entonces. No.

—Pero nunca te veré.

—No es cierto en absoluto. No pueden seguirme a las clases, o al trabajo.
Habrá un montón de veces que nos podremos ver.

Anastasia grito de nuevo.

—Voy a estar bien, Anastasia. Lo juro —dijo Avery.

Se unieron en otro abrazo.

Esta vez Anastasia la apretó con fuerza hasta hacer los huesos de Avery estallaran.

—¿Realmente pequé en tu contra? —preguntó Anastasia.

Avery se alejó.

—¿Eh?

—Lo que me dijiste en el pasillo. Todas estas semanas atrás. ¿Era verdad?

Avery pensó por un momento.

—Estaba fuera de mí misma.

—No, no lo estabas. Y pensé mucho acerca de lo que habías dicho, la
diferencia entre un error y un pecado. No saber en contra de saber. Y tienes razón. Lo que ocurrió en el cine no fue un error.

Avery parpadeó.

—No quiero volver a tratarte así de nuevo. Confiabas en mí, y lo eché todo a perder. Fui egoísta, demasiado, Avery. Sabía lo que era mejor.

Avery intento con tono ligero.

—Bueno, creo que recibir un puñetazo en el ojo te absuelve de toda culpa.

Anastasia se rio y negó.

—¡Mi maldito padre me golpeo en mi maldito ojo!

—Lo sé, ¿verdad? ¿Has puesto cargos?

Anastasia negó con la cabeza.

—Hicimos un trato.

—¿De qué?

—Él no iba a ir a la policía para ir acerca de Christian y yo no iba a ir a la policía para denunciarlo a él.

Avery silbo por lo bajo.

—Oh Dios Mío. Anastasia, eso es, como, muy fuerte.

—Lo sé. Y fui yo la que hizo el trato. No Christian.

Avery asintió.

—Ese es tu asusto. Eres muy inteligente. Eres lista. Debes estar impresionada contigo misma.

Anastasia rio.

—Totalmente.

Pasaron la tarde discutiendo sus horarios de clase y los días y horarios en los que pudieran encontrarse en el campus para pasar el rato.

Se dieron cuenta de que
con sus horarios sería imposible hacer una rutina para verse.

Avery dijo que añadiría el número de Anastasia en su teléfono con un nombre diferente.

—Espera. ¿Te devolvieron tu teléfono? —preguntó Anastasia.

—No. Tuve que comprar uno nuevo.

Bromearon sobre el contacto falso y desarrollaron toda una vida y trasfondo para ella.

Ella sería un nuevo amigo cristiano de Avery del campus.

Avery asistiría a la Cruzada Estudiantil para Cristo con ella todos los jueves por la noche a las 7pm.

Traducción: iría a la casa de Anastasia con pizza.

Christian llegó a la casa de la risa de las chicas.

Planeaba decirle a Anastasia que le
habían ofrecido el puesto de profesor en la Universidad Técnica de Cobb, pero podía esperar, teniendo en cuenta los acontecimientos que se desarrollaban en su sofá.

Una amistad importante estaba siendo restaurada.

La curación se estaba llevando a cabo.

Los planes para el futuro estaban en marcha.

Y él no era parte de esas cosas.

Ellas necesitaban tiempo juntas, por lo que dijo un rápido «hola», y
luego desapareció en el dormitorio.

Se quedó allí toda la noche, leyendo un libro, sonriendo de vez en cuando ante los chillidos de risa, feliz por sus reparados corazones...

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¡¿Cuando vas a reparar tu corazon Christian?! Y ¡¿cuentas tu secreto ya?!
O por lo menos pronto...

Buenas noches chicas...

Grey El Profesor 2.Donde viven las historias. Descúbrelo ahora