Dylan resopló.
Chritian suspiró pacientemente.
Él se dio cuenta de todas las señales sutiles.
El cabello suelto.
Labios limpios.
Tori Amos.
Por Favor.
¿Pensaba que era un idiota?
—Entonces, ¿A qué te dedicas? —Anastasia le preguntó a Portia.
Ella giró su linguini frío alrededor de su tenedor.
—Soy enfermera —respondió Portia, tragando su vino. Estaba a punto de
terminar su segunda copa—. ¿Qué estás estudiando?
—Negocios —dijo Anastasia—. Quiero tener mi propio negocio cuando haya terminado la escuela.
—¿Ah sí? ¿De qué? —preguntó Portia.
—Una floristería. —Anastasia comió la pasta en la que pasó dos horas
preparando. No quería la ayuda de Christian. Quería hacerlo por su cuenta. Y estaba muy buena, se dio cuenta. Incluso fría.
—Lindo —respondió Portia.
La palabra fue salpicada con la más pequeña condescendencia.
Anastasia sonrió dulcemente.
—Creo que las flores pueden ser lindas.
—No, yo solo quería decir que puedo verte como dueña de una floristería.
Tienes esta mirada linda que va junto con hacer algo así —explicó Portia—. Me recuerdas un poco a Meg Ryan en todas esas comedias románticas que ella solía hacer. ¡You´ve got Mail! Ella era dueña de esa pequeña librería adorable—. ¿Sabes lo que estoy hablando? —Sacudió la cabeza—. Bueno, fue antes de que nacieras.
—Su librería quebró —dijo Anastasia sin alterarse.
—Lo sé —respondió Portia—. El negocio es difícil… bueno son negocios —Rio y se terminó su vino.
Se sirvió una tercera copa.
—Tengo la intención de ser realmente buena en eso —dijo Anastasia.
—¡Oh, no lo dudo! Pero tiene sus altas y bajas en la economía. La mayoría de las empresas presentan pérdidas el primer año. Es difícil con todo lo que está pasando —respondió Portia.
Le gustaba hablar acompañada de gestos con sus manos, y eso le molestaba a Anastasia.
Chritian vio de reojo a Anastasia, su cuerpo reacciona a las palabras. Ella estaba a punto de saltar, por lo que él elevó la voz.
—Conseguí dos entradas para ese concierto de muestra de un DJ —dijo—. Aún quieres uno, ¿no? —dirigió la pregunta a Dylan.
—Sí —respondió Dylan.
—Me debes sesenta y cuatro dólares.
—¿Qué? —dijo Dylan—. Por Dios. Nadie conoce a estos tipos.
—Lo que Sea. Aún me debes sesenta y cuatro dólares. —Christian vislumbró a Anastasia y puso su mano en su muslo.
Ella se volvió hacia él y le sonrió.
Era falso y le molestaba.
¡No era su culpa! Le dijo a Dylan que le hablara a su novia idiota sobre Anastasia.
Quería estrangular a Dylan.
Quería estrangular a Portia.
Ella necesitaba dejar de molestar a su novia.
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Grey El Profesor 2.
FanfictionSu relación ha sido expuesta, y ahora sus vidas han cambiado para siempre. Para Anastasia Steel, la adultez prueba ser frustrante e intimidante. Ella es una pequeña niña perdida, abandonada por su familia e inciertamente por su futuro. No cree que...
