Anastasia extendió su mano, los anillos ocupaban su palma.
Absurdamente, pensó que le estaba ofreciendo algo a él, o dándole un regalo.
Él no estiró la mano para cogerlos.
Se quedó de piedra.
-Estabas casado -susurró.
Él la miró fijo, con un ramo de brillantes rosas en la mano.
Ella ni siquiera lo notó.
Pero, ¿por qué lo notaría?
-Tú... tenías una esposa. ¿Ves? -Sacó la única foto de la caja con su otra mano y la sostuvo en el aire.
Se sintió estúpida, mostrándole a su esposa, como si él no recordase que tenía una.
Pero levantó la foto de todos modos porque en verdad no se trataba de él.
Se trataba de ella intentando darle sentido a su descubrimiento,
y repitió
-: Tenías una esposa.
-Sí.
Ésta no era la forma en que suponía que iba a ir.
Él tenía un plan.
Iba a darle el ramo, a decirle lo mucho que la amaba, y luego revelarle su pasado lenta y
cuidadosamente.
Con las condiciones de él.
-¿Por qué?
Actitud defensiva al instante.
-Por qué ¿qué? ¿Por qué tenía una esposa? ¿Por qué nunca te lo dije? Por qué ¿qué? Sé específica -ladró.
Anastasia dejó caer los anillos y la foto en la mesa del café.
-No me hables así -advirtió-. No tienes derecho a estar enfadado porque te pregunte acerca de estos anillos y esta foto. Ahora, ¿por qué nunca me lo constaste?
-Porque no hablo de ella. No puedo.
-Pero yo estoy en una relación contigo.
-¿Y?
Anastasia se encogió.
Él no quiso que esa pregunta sonase tan fría.
Estaba enfadado, pero no con ella.
Estaba enfadado consigo mismo por guardar tanto tiempo el secreto, engañándose a sí mismo al creer que ella nunca lo descubriría.
Se sentía estúpido, y esa estupidez hizo crecer su furia.
Se frotó el rostro.
Se preparó para el partido de gritos.
Conocía a Anastasia demasiado bien.
Ahora estaba tranquila, pero esa calma no duraría mucho.
-Es mucho, Christian. Tenías una esposa...
-¡Deja de decir «tenías»! ¡Deja de hablar de ella en pasado! -Puso el ramo sobre la mesa del comedor.
-¿Todavía estás casado? -preguntó Anastasia, horrorizada.
Oyó su corazón latirle en los oídos.
-No.
-Entonces tenías una esposa.
-Sí, Anastasia. Tenía una esposa. ¿Ahora hemos terminado con este tema?
Sabía que estaba diciendo lo incorrecto, pero no podía detenerse.
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Grey El Profesor 2.
Hayran KurguSu relación ha sido expuesta, y ahora sus vidas han cambiado para siempre. Para Anastasia Steel, la adultez prueba ser frustrante e intimidante. Ella es una pequeña niña perdida, abandonada por su familia e inciertamente por su futuro. No cree que...
