Capítulo 65.

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—¿Cómo un corazón feo?

—No, quiero decir que estás simplemente fea. Bolsas bajo los ojos. ¿No se supone que las chicas se ponen loción y mierda en su cara?

Anastasia ahuecó sus mejillas con sus manos.

—Estás toda cetrina(amarillenta, pálida, etc.)—observó Oliver.

—¿Cetrina?¿Cómo diablos conoces siquiera esa palabra?

—Soy más inteligente que tú. Siempre he sido más inteligente que tú —
respondió.

Ella rodó los ojos.

—Supongo que estoy un poco cetrina.

—Estás fuera de los diagramas del cetrino. Solías ser realmente bonita. ¿Qué te pasó?

—Christian —respondió antes de que pudiera detenerse.

—Buen intento. ¿Quién eres? ¿Avery? Deja de culparlo a él por tus malas
decisiones.

Anastasia se erizó.

—¡Él me mintió!

—Any, supéralo. No es como si te hubiera escondido el horrible secreto de que es un asesino en serie o un violador o algo así. Tenía una esposa, y murió. ¿Por qué no puedes ser un poco más comprensiva?

—Me dijo cosas horribles.

—¿Cuando estaban discutiendo? Sí. Suena como que sí. La mayoría de la gente dice cosas horribles cuando están discutiendo —explicó Oliver.

—Yo no le dije cosas horribles a él —susurró Anastasia—. Me hizo sentir como si no tuviera ningún valor.

Oliver pensó por un momento.

—No. Tu misma te has convencido de que no tienes ningún valor. Sé lo que Christian te dijo, y puedo entender cómo puede interpretarse eso en la manera que tú lo hiciste. Pero sé que no fue eso lo que él quiso decir.

—¿Ah sí? ¿Cómo es eso?

—Porque miré la situación desde su punto de vista.

Anastasia suspiró.

—Solo escucha. El tipo tenía una mujer. Como en una estampa de familia feliz. Tener un bebé. Decorado un vivero. Todas esas cosas. Y entonces ¡zas! Todo se va. ¿Crees que el tipo va a buscar un problema nuevo para resolverlo? ¿Crees que
va a buscar una mujer complicada con una tonelada de equipaje? Él ya tiene suficiente equipaje, Any.

—Dijo que no tenía historia.

—Tienes diecinueve. No la tienes.

—¡Oliver! Fui a un reformatorio. ¡Tengo algunas experiencias!

—Las suficientes. Pero no es la perdida de una esposa.

Anastasia se erizó.

—No me había dado cuenta que estábamos poniendo grados de importancia a nuestras experiencias.

—Mierda, relájate. Todo lo que quiero es que tengas un poco de perspectiva. Él no piensa que no tengas una historia.

—Pero eso es lo que dijo.

—Todos decimos estupideces, Any. Estaba enfadado. No quiso decirlo. Eres algo así como la cosa más importante para él. Es algo vomitivo, en realidad, lo mucho que te ama.

Anastasia no dijo nada.

—Él dijo aquello por la rabia, y eso estuvo mal. Él estaba equivocado. No quiso decir aquello. Tienes que perdonarlo —dijo Oliver.

Anastasia frunció el ceño.

Grey El Profesor 2.Donde viven las historias. Descúbrelo ahora