—Muy bien, Anastasia. Vamos a arreglar esto —dijo Christian,
irrumpiendo en la habitación esa noche.
Anastasia se sentó apoyada en la cama leyendo un libro de inglés 201.
Afectada por la confusión.
—¿Qué?
—Sabes el qué. Oculté mi matrimonio de ti… mi pasado. ¡Y has estado
castigándome por dos meses!
Anastasia levantó un poco la cabeza.
—¿Castigándote cómo? He estado ocupada.
—Basura.
Ella se burló.
—Bien. Así que no te he llamado todos los días. No es la gran cosa. Yo…
—Es un gran problema cuando vives conmigo —dijo Christian interrumpiéndola.
—¿Así que necesito tu permiso para vivir mi vida? —pregunto ella.
—Sé realista. No estás viviendo. Estas moviéndote en espiral. Y creí que
después de lo que pasó con Oliver, tendrías un llamado de atención. ¿Qué demonios, Anastasia? ¿Fumando marihuana? ¿Emborrachándote cada fin de semana? ¿En qué quieres que consista tu vida? Así es la vida de un perdedor.
La boca de Anastasia fue apretándose, en una delgada línea de insolencia.
—Ahora sé por qué has estado ausente. Lo sé. Sé que merecía tu ausencia. Pero termina ahora. Basta de jugar tu mierda de juegos pasivo-agresivos conmigo.
Él se acercó a la cama y agarro su brazo, acarreó sus pies.
Ella arrancó su brazo de su agarre.
—Estoy estudiando —escupió ella.
—Me importa un carajo.
Anastasia apretó sus pequeños puños.
Christian lo vio y la animó.
—Solo quieres golpearme ¿Eso te haría sentir mejor? Porque lo que más necesito en el mundo en este momento es que te sientas mejor —dijo él —.¿Cuántas veces debo pedir perdón? ¿De cuantas maneras debo actuar para hacer las cosas bien? Me equivoqué al hacerte daño así, pero tienes que perdonarme en
algún…
Anastasia giró su cara, conduciendo su puño a la oreja derecha de él. Ella abrió la boca con incredulidad. No había querido pegarle tan duro. Pero el golpe había impulsado dentro de ella un deseo de venganza, del tipo físico donde alguien cae fuera de combate.
Christian silbó y se froto la oreja, pero no dijo nada.
—¡Quiero destrozarte! ¡Quiero hacerte daño como tú me has hecho daño a mí!—gritó.
—Entonces hazlo —respondió el.
—Estoy resentida contigo.
—Entonces demuéstramelo.
Ella no esperaba una invitación. Se puso de pie, momentáneamente
confundida, esperando que revocara su oferta. Pero no lo hizo, así que condujo un puñetazo a su pecho. No fue un golpe tan duro. Fue una tentativa, como si ella lo estuviese probando. ¿Lo diría en serio, y la podría controlar una vez su vacilación se convirtiera en furia llena?
—Muéstrame —insistió él —. Si eso va a hacer que te sientas mejor.
Esta vez ella no dudó.
Se lanzó contra su pecho con más fuerza, haciéndolo tropezar ligeramente.
Ella le dio una cachetada en su cara una y otra vez, una mejilla, luego otra, su mano escocía por el golpe a su barba. Ella empujó sus hombros con fuerza en un intento de derribarlo al suelo. El tomó cada golpe, aceptando el castigo por su engaño, sabiendo que era merecido y justificado.
ESTÁS LEYENDO
Grey El Profesor 2.
FanfictionSu relación ha sido expuesta, y ahora sus vidas han cambiado para siempre. Para Anastasia Steel, la adultez prueba ser frustrante e intimidante. Ella es una pequeña niña perdida, abandonada por su familia e inciertamente por su futuro. No cree que...
