—Mm hmmm
—Mmm, déjame ver si entiendo: Salir con mi madre y sus amigas… ¿fue
fantástico? No estoy seguro de haber escuchado bien.
—Me escuchaste bien. Fantástico.
Christian y se echó a reír.
—De acuerdo entonces.
—Ellas son graciosas —explicó Anastasia—. Además son dulces.
—Me he dado cuenta que estás del lado de personas mayores —dijo Christian.
—¿Lo estoy?
—Bueno, te hiciste amiga de Fanny —dijo―. Avery no es la típica chica de
diecinueve años. Quiero decir, seguro, todavía es increíblemente inmadura de alguna manera, pero en su mayoría, actúa con más madurez que el resto de su edad.
Anastasia asintió, escuchando.
—Querías conocer a las amigas de mi madre. Independientemente de lo
asustada que estabas, todavía querías salir con ellas.
Anastasia arrugó su rostro.
—Tienes razón. ¿Porque me gusta salir con gente mayor?
Christian estuvo callado por un momento.
Y luego golpeó suavemente su muslo
cuando se dio cuenta.
—Ya sé.
—Dime.
—Eres curiosa. Constantemente quieres aprender cosas. Creo que esperas que si pasas más tiempo con personas mayores, te enseñen cosas. Eres como una esponja —dijo.
—Mmmm, nunca lo había pensado de esa manera —dijo Anastasia.
—Me gustas de esa manera—continuó Christian—. Si no fueras curiosa acerca de las cosas que importan o no aprendieras, no creo que pudiera estar contigo.
—No creo que me guste mucho —añadió Anastasia—. Pero estas equivocado en una cosa.
—¿Y qué seria?
—No soy una esponja en todo —dijo
—. ¿Recuerdas cálculo? Creo que pasé mirando más tiempo mirando la nada que poniendo atención a la clase.
Christian se rió.
—Bueno, eso era porque sabías que saldría a ayudarte. Así me atrapaste.
—Al principio no lo hice —Anastasia señaló.
Ella tomó su mano.
—Bueno, no al principio. Pero Anastasia, por favor. Cuando lo recuerdo, mis sentimientos por ti eran descaradamente obvios.
—No, no lo eran —argumentó ella.
—¿De veras?
—Sí. De veras.
—Hmmm. Bueno, ¿cómo están ahora? —preguntó.
—Descaradamente obvios.
Él sonrió.
—También gravité hacia ti —dijo Anastasia—. No te incluiste en esa lista.
—Tienes razón. Me olvidé de mí.
—Creo que aprendí mucho de ti —continuó—. Sé que soy mucho más joven que tú, pero espero que tal vez hayas aprendido algo de mí.
—No tienes ni idea las cosas que he aprendido de ti. Constantemente. Todos los días. Como amar mejor. Ser de mente más abierta en ciertas cosas.
—¿Ciertas cosas como qué?
—Tu gusto por los libros, por ejemplo.
—Continúa.
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Grey El Profesor 2.
FanficSu relación ha sido expuesta, y ahora sus vidas han cambiado para siempre. Para Anastasia Steel, la adultez prueba ser frustrante e intimidante. Ella es una pequeña niña perdida, abandonada por su familia e inciertamente por su futuro. No cree que...
