Punto de vista Willyrex:
Desperté temprano, me parecía extraño despertar a esta hora. Me dirigí a la cocina para prepararme un desayuno, café con galletas, una vez que termine de desayunar fui al ordenador. Mientras esperaba que se prendiera busque mi móvil que estaba perdido por mi cama, lo agarre y note que tenía un mensaje de Rubius, no evite sonreír. Últimamente las cosas entre nosotros dos habían cambiado bastante, los sentimientos que teníamos uno al otro eran distintos; un día me di cuenta que por él sentía algo más que una simple amistad, algo que nunca había sentido y mucho menos por un hombre claro, y al parecer el sentía lo mismo que yo. Nadie sabía que sentíamos uno al otro, era un secreto que compartíamos entre los dos aun que todos se dieron cuenta que hubo un gran cambio en mi, estaba más feliz y contento. Leí el mensaje “Willy, ¿te parece mañana juntarnos? Te extraño. Descansa” sonreía como un estúpido enamorado; le respondí con un “Claro Rubén, ¿pasas por mi casa a las seis? Yo también te extraño”. Deje mi móvil de lado y me puse en el ordenador, lo primero que se abrió fue skype, tenía millones de solicitudes de amistad pero pasaba de eso ya que todos eran suscriptores, me fije los conectados, Vegetta, Sara y Luzzu. Vale, lo primero que grabaría sería algún mod de minecraft, black ops 2 y luego quedaría con algunos de ellos para grabar algo.
Terminé de grabar y editar todo, ahora me tocaba grabar con alguien. Volví a entrar a skype y ahora habían mas conectados, Alex, Luzzu, Stax (Fran), Mangel y Vegetta. Recordé que tenía que grabar con Vegetta la serie que ya habíamos comenzado antes de Cube world, me tocaba a mi subirlo así que decidí hablarle para así empezar a grabar.
-Hola –comencé la conversación, no pasaron mucho tiempo que él respondió.
-Hey Willy, ¿Qué tal?
-Bien ¿y tú?
-Bien, no me quejo –dijo mientras reía y no evite reír.
-¿Tienes tiempo para grabar ahora?
-Claro grabemos –dijo.
Entramos al server y empezamos a grabar cube world. La pasaba bastante bien grabando con él, no dejaba de reír en ningún momento y él igual. La verdad que nosotros dos nos potenciábamos y decíamos cualquier cosa que se nos ocurriera por la cabeza.
Al terminar de grabar Luzzu y Fran seguían conectados, le ofrecí a Samuel grabar un par de partidas de Juegos del hambre, él acepto y los demás igual así que nos pusimos a grabar.
-¿Y qué nos dices Willy? –pregunto Fran mientras reía.
-¿decir de qué? –dije sin prestar mucha atención, siempre me metía demasiado en el juego así que habían veces que no entendía nada.
-Vamos tío, no te hagas. Estas más feliz y contento estos últimos días –insistió Fran.
-Claro que no, estoy igual –dije mientras me mordía el labio inferior y sonreía- ¿tiene alguno un diamante?
-Vamos Willfredo, no te hagas –ahora Luzzu hablo.
-¡Me matan tíos! ¡Me matan! –chilló Vegetta, como le agradecía.
-¿Dónde estás? –pregunté.
-En el centro, me matan Willy –volvió a chillar y no evite reír.
-Vamos todos –dijo Luzzu y fuimos a rescatarlo.
-Toma chaval –grité triunfado una vez que lo había matado.
-Muy buena Willy –dijo Fran.
Miré la hora y eran las cinco, joder, se me había hecho tardísimo.
-Me tengo que ir –dije.
-¿Qué? ¿Por qué? –preguntó Luzzu
-Me tengo que encontrar con alguien y ya se me ha hecho tarde.
-¿Escucharon todos? Se va a encontrar con esa persona especial –dijo Luzzu mientras los demás reían.
-Ahí está, Willy enamorado –hablo Fran, odiaba que me cargaran.
-Adiós –dije mientras me despedía y cerraba la conversación.
Aun estaba en piyama, en todo el día no me había movido del ordenador, ni si quiera para comer algo. Con toda la velocidad que pude, pero a la vez algo tranquilo, me dirigí a la ducha; el agua tibia descendía por mi cuerpo haciendo que me relajara.
Una vez que termine de bañarme me cambié con algo de ropa. Miré mi móvil que lo había dejado tirado como siempre y tenía un mensaje de Rubius: “nos encontramos a las cinco y medía en sol, nos queda cerca a ambos” Mierda, ya eran las 5:45, seguramente me odiaría. Cogí todo lo que necesitaba y lo guarde en una mochila para salir corriendo de mi casa. Llegue a sol y él no estaba ahí, cabrón que era, siempre llegaba demasiado tarde pero igual lo quería. Habré esperado hasta las 6:15 que fue cuando apareció con una sonrisa en sus labios, esa perfecta sonrisa que tenía que podía iluminar cualquier camino oscuro. Me levanté de aquel banco donde me había sentado para ir y abrazarle, hace casi una semana que no nos veíamos y lo echaba de menos; aun no éramos novios ni nada pero era algo distinto.
-Hola Guille –me saludo mientras me daba un leve beso.
-Hola Rubén –lo salude y comenzamos a caminar.
Intentábamos disimular por si aparecía algún suscriptor o algún amigo nuestro. El tiempo al lado de él se me pasaba volando, de un momento al otro ya había oscurecido y ahí si nos tomamos de la mano ya que no había nadie caminando por el centro, de vez en cuando nos dábamos abrazos y besos. En un momento entre la oscuridad diferencie a Samuel sentado en una de las bancas que habían frente la fuente.
-Allí esta Vegetta –le susurre a Rubén y él me sonrió-
-Ve a saludarlo, te espero aquí.
Me acerque para saludarlo pero el al verme salió corriendo, seguramente no me reconoció así que me volví a donde estaba Rubius para seguir caminando y conversando de cualquier tema sin sentido.
