En el ascensor, durante todo el trayecto a mi departamento, Mario y yo íbamos besándonos y tocando un poco más de lo normal. Yo le saqué la camisa del pantalón y metí mis manos por debajo de ésta, Mario tiene un buen cuerpo, me gusta mucho, aunque lo que acabo de hacer me recuerda a Rafael, pues siempre se lo hacía a él. El ascensor se detuvo y sin dejar de besarnos entramos a mi departamento.
Mario me cargó, yo rodeé su cintura con mis piernas y su cuello con mis brazos, él con sus manos libres, levantó mi vestido y empezó a masajear mi trasero.
-Mi cuarto está allá -señalé la puerta-. Vamos -cargada me llevó hasta mi habitación. Pegó mi espalda contra la pared y siguió besándome.
-Te deseo tanto -dijo mientras besaba mi cuello.
Mario me atrae mucho, pero no diría que yo lo deseo tanto, porque a quién deseo en realidad es a otro y sé que es muy estúpido de mi parte porque fui yo quién lo dejó, pero así es la vida, siempre deseamos aquello que no podemos tener.
-A la cama -dije. Me sentó y se agachó para quitarme los zapatos, cuando se enderezó le quité la camisa, ver esos marcados abdominales me tentaron a besarlos y lo hice, mientras él dejaba escapar algunos jadeos.
-Es mi turno -dijo con voz rasposa.
Mientras me besaba, abrió el cierre de mi vestido. Deslizó los tirantes por mis hombros, me puse de pie y dejé que cayera a mis pies, por el estilo del vestido no traía sostén, así que su mirada se posó en mis pechos y pezones erguidos. No sé si por qué hace algo de frío o por qué esto realmente me está gustando. Mario con cautela puso sus manos sobre mis pechos y empezó a masajearlos, muy despacio, yo aproveché y le quité el cinturón, luego abrí su botón y de último su cremallera.
Traía un bóxer blanco, a través del cual se notaba lo excitado que estaba, su miembro se ve bastante grande, sólo espero que no sea expectativa. Dejó mis pechos, se alejó de mí y se quitó el pantalón junto con el bóxer, al hacerlo, pude darme cuenta que no es sólo expectativa, su miembro sí es grande. ¿Más grande que el de Rafael? Umm... Así de lejitos creo que miden lo mismo, el asunto está en que sí Mario podrá hacerme lo mismo que Rafael.
-Tienes un cuerpo maravilloso -se acercó y siguió besándome.
-Tú también -puso sus manos en la cinturilla de mis bragas y las dejó caer al piso.
Me recostó en la cama y él se deslizó entre mis piernas, hasta quedar suspendido sobre mí, me dio un beso y se quedó viéndome con una sonrisa algo... arrogante. ¿Por qué? No tengo ni idea.
-¿Estás lista? -asentí-. He deseado esto desde hace tiempo -atrapó mis labios en un beso y entró en mí de forma brusca.
-Ah -me agarré de sus brazos, mientras él seguía entrando y saliendo de mí.
No me gustó la manera en la que empezó, pero con el paso del tiempo me iba acoplando más a él y sus fuertes embestidas, a pesar de eso siento que no lo estaba disfrutando mucho, ya que me gusta ser yo quién lleve el control. Rafael la mayor parte del tiempo me deja a mí tomar el control, tal vez sea por eso.
-¿Cambiamos de lugar? -preguntó con la respiración entrecortada.
-Está bien -giramos y yo quedé sobre él.
Empecé a moverme, disfrutando mejor el momento, él puso sus manos en mi trasero y empezó a empujarme más hacia él. Seguí moviéndome más rápido, hasta que sentí como terminó dentro de mí, un segundo después yo también lo hice. Me quité de encima de él, me recosté a su lado, tomé la sábana y me cubrí con ésta.
-¿Te gustó? -lo vi.
¿Por qué pregunta eso?
-Sí -asentí-. Nada mal -sonreí. Me abrazó y me dio un beso en el cuello.
-Me alegra saber eso -cerró los ojos y no pasaron ni diez minutos cuando se durmió.
Me levanté de la cama, me puse un pijama y fui a la cocina para tomar agua, cuando llegué saqué del refrigerador una botella de agua, serví un poco en un vaso y me lo llevé a la sala. En el sofá estaba mi celular, así que lo tomé y empecé a revisarlo, tenía mensajes de Rafael, para exacta eran audios, así que reproduje el primero. Eran tres.
▶Hola mami, ebés ugando tonmigo. Ebé tiene mi pollo en tu bota mami, mi pollo está mohado e baba. ¡Wuatada! No tiedo pollo. No seas escandaloso, te lo voy a lavar, ya dámelo.
Reí. Mis niños me hacen mucha falta y escuchar a Rafael, escucharlo feliz con los niños, es hermoso. Puse el segundo audio.
▶Apa. Di amo a papá. Apa. Papi ebés no iten amo papi, Benamín tí, amo muto a papi. Apa. No, di amo muto papi, tomo Benamín. Apa. Eta ebé no hate tato.
Este audio me hizo reír aún más, es gracioso escuchar como mi niño se enoja, es igual que su padre, sino hace lo que él dice cuando él dice, se enoja.
▶Bena note, mami. Teno tueño, papi domil tonmigo, amo mami. Muaa.
Me habría encantado estar ahí y darle un beso de buenas noches, no cabe duda que cuando te conviertes en madre las cosas cambian mucho. Vi mi celular y pude ver se Rafael estaba en línea, lo que me hizo preguntarme que estaba haciendo. No me pude resistir y le escribí un mensaje.
›¿Cómo se portaron los niños?
Salí del chat y esperé a que lo viera, pero aún nada. Mientras esperaba su respuesta, me puse a ver las historias. Las de Alejandra eran una foto de ella, dónde se veía muy bonita, en otra salía con unas amigas de la universidad y en la última puso una de su amado Javier, en dónde salía tomándose una cerveza y ella escribió, "Aprovechando que no estoy." Cosa que me hizo reír.
Luego me salió la de Diego, eran varias. La primera era una selfie en dónde salían él, con Benjamín, Tavo, con Valery y Rafael con Valeska, en el supermercado. En la segunda salía un tazón de sopa, en dónde decía: "Te amo Diego, eres guapo. Tavo." La tercera era un vídeo dónde él y Tavo salían tocando la guitarra y cantándole a mis hijos una canción infantil y mis tres hijos reían encantados.
Llegaron las historias de Tavo y eran similares a las de Diego. La primera era una foto de él con Rafael y los niños, en la parte de atrás se veía Diego sacando el dedo medio. En la segunda se veía el dedo medio de Tavo frente a al tazón de sopa que decía que Diego era guapo y en la última salía cantándole a Rafael, una canción acerca de un pollo.
›Se portaron muy bien. Como siempre.
Al ver el mensaje de Rafael, de inmediato fui a responderle, aunque él se tardó.
›Me alegra que hayas podido pasar tiempo con ellos.
›Yo también.
›¿Y qué tal tu día?
›Bien. Aunque extrañe mucho a los niños.
›Me alegro por ti.
›Eso no es cierto.
›Valentina, ya no estamos juntos, pero no quiero que estés mal y cuando me dices que estás bien, me alegra, aunque por un lado me enfade, pues no soy yo quién está a tu lado.
›Sólo espero que el sepa valorarte, aunque nunca podrá amarte como yo.
›Rafael...
No supe que más poner.
›Cuando nos casamos en mis votos dije que si algún día dejabas de amarme te conquistaría como la primera vez. ¿Lo recuerdas?
›Por supuesto.
›Pero faltare a mi palabra, porque no importa que haga tú ya no volverás.
Apreté los dientes y pasé una mamo por mi cara, cuando las lágrimas aparecieron.
›Con el dolor de mi alma me he resignado a perderte, pues no tengo de otra. En mi mente y en mi corazón siempre traeré los buenos y malos momentos que vivimos, porque es mejor dejar de insistir, ya tomaste tú decisión y si sigo con lo mismo quizás las cosas terminen peor. Así que de corazón deseo que seas feliz aunque no sea conmigo.
No supe que responder, él ya se resignó a perderme y yo, yo estoy de estúpida con alguien más, intentando olvidarme del hombre que me ama y a quién yo también amo. Después de esto no me queda más que hacer lo mismo que él, resignarme a que por mí estúpida decisión lo perdí.
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Dispuesto a Todo
ActionUn enemigo del pasado ha regresado dispuesto a acabar con Rafael, cuyo objetivo principal es: separar a Rafael y a Valentina. Para Rafael, la familia es primero y perderla será suficiente para destruirlo. ¿Qué tanto estará dispuesto a hacer Rafael...
