36- Vacaciones e información.

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Ya han pasado dos semanas desde esa noche en la que Rafael me dijo que se había resignado a perderme, desde entonces no lo he vuelto a ver, pues cada vez que viene por los niños él se espera a abajo y El Seis, en compañía de El Quince, sube por ellos, en algunas ocasiones también han venido Tavo y Diego. La única forma en la que lo he visto, ha sido en fotos, ya sea en su Instagram o en sus estados de WhatsApp.

Bueno, la semana pasada lo vi, yo venía del gimnasio y el traía a los niños, todo fue que nos encontramos y empezó a decirme un poco de cosas y todo porque llevé a Benjamín para que le cortaran el pelo porque lo tenía muy largo. Ese día estaba histérico sólo por eso, la verdad es que me dieron ganas de matarlo.

Terminé de guardar las cosas de los niños en la maleta y Mario entró al cuarto.

-¿Estás lista, mi amor? -me abrazó por detrás y me dio un beso en la mejilla.

-Sí, las cosas de los niños ya están listas, esta es su maleta -la tomó.

-Voy a llevarla al auto -trae una sonrisa que no se la borra nadie-. Estoy muy feliz de que vayamos a conocer mi nuevo hotel -hace unos días terminó el papeleo y oficialmente es dueño del hotel y como me lo prometió vamos a pasar el fin de semana allá.

-Yo también estoy muy contenta, a parte así podrás conocer mejor a los niños, porque con eso de que Rafael siempre se los lleva -asintió.

-Es una gran oportunidad para ganarme a esos hermoso niños -me dio un beso-. Te espero abajo

-Está bien, no me tardo -terminé de guardar algunas cosas personales en mi bolso, cuando estuve lista, salí del cuarto y los niños ya estaban en la sala esperándome, las niñas en su carriola y Benjamín estaba en el sofá con su perro de peluche-. ¿Nos vamos bebés?

-Shi mami, ton papi -dijo Benja con emoción.

-No mi amor, papi no va a ir, papi está trabajando -hizo un puchero-. Pero nos vamos a divertir mucho, bebé, así que vámonos, Mario nos está esperando.

-Madio, no tae bien.

-¿Por qué? A él le caes muy bien.

-Peo no a Banamín -me da risa cuando habla en tercera persona.

-Ya verás que sí -lo cargué-. Así que ya vámonos.

-Mi buabuau -tomé el perro y se lo di.

-¿Quieres que te enseñe a nadar cómo un pez? -empuje la carriola de las niñas y presione el botón.

-Shi mami, tomo Nemo.

-¿Cuándo viste esa película, mi amor?

-Ton mi ito Avo.

-¿Con tu hermanito?

-Shi y utam petes, mami. Papi tompla Nemo mí.

-Me alegra mucho, bebé, tu papi siempre te compra peluches muy lindos.

-Shi, amo papi -reí.

El ascensor se detuvo, las puertas se abrieron y Mario estaba esperándonos a fuera, él tomó la carriola y llevó a las niñas a fuera, mientras yo llevaba a Benjamín en los brazos. Mario sentó a las niñas en sus silla, desarmó la carriola y la metió en la parte trasera, sólo vamos a estar tres días, pero por los minos llevamos más cosas de las que deberíamos. Cuando Mario acomodó todo, yo senté a Benjamín en su silla, revise que las niñas estuvieran cómodas y subí en el asiento del pasajero.

-¿Nos vamos, mi amor? -asentí.

-Estoy muy emocionada -tomó mi mano.

-Te prometo que nos la parecemos muy bien.

***

Rafael

En estos momentos estoy que me lleva el diablo, acabo de ver un mensaje que me envió Valentina, en dónde doce que se va el fin de semana con los niños y el hijo de puta de su novio. Estoy así no porque se vaya con ese imbécil, sino porque se llevó a mis hijos y ni siquiera dijo dónde, por su bien más vale que no le pase nada a mis hijos, ellos son lo más importa para mí y sin ellos mi vida se iría a la mierda definitivamente.

Apagué el celular y me subí al helicóptero, desde el cual veré los cultivos. Me encabrona que Valentina tomé decisiones que involucran a mis hijos, sin consultármelo. Como el día que llegué por mis hijos y me encontré con que Benjamín tenía el pelo más corto, ella se tomó la libertar de llevarlo a no sé que lugar para que se lo cortaran sin siquiera preguntarme antes. Cosa que no me gustó.

Primero, porque yo amo el cabello rubio de mi hijo, segundo, porque la misma persona que me lo corta a mí, se lo corta a él y únicamente me gusta que él lo haga, porque sabe que como dejárselo. Y tercero, porque me gusta estar pendiente de todo lo que tenga que ver con mis hijos y desde la primera vez que se lo cortaron, yo he estafo con él.

Pero creo que Valentina no ha entendido lo importante que son para mí mis hijos, principalmente cuando se trata de Benjamín, mi niño y yo somos como un chicle, porque desde el primer momento hemos sido sólo los dos. Sí, estaba Zulema, pero ella se volvió muy fría con él y a pesar de que sólo es un niño, lo sentía, por esa razón es que yo he hecho todo lo posible por darle el doble de amor, el doble de atención, aunque ahora sé que también tiene a Valentina, pero aún sigue dándome miedo que cuando crezca sienta que lo he hecho menos por no haber nacido dentro del matrimonio o algo así.

Despegue y empecé a sobrevolar los cultivos, los cuales de largo o de cerca se ven hermosos. Ya dentro de poco se empezará a preparar todo para que muy pronto el producto pueda exportarse y repartirse aquí en el país. Cuando terminé de verlos y logré calmarme un poco, decidí volver, aterrice en la pequeña pista, apagué todo y bajé del helicóptero, en cuanto lo hice encendí mi celular. Ya estoy más tranquilo, así que estoy listo para recibir llamadas.

Justo cuando lo encendí, recibí una llamada, se lo tomaron muy en serio. En la pantalla vi que era Efrén y decidí responder, pero la verdad creo que aún no tengo ganas de problemas.

-¿Qué pasó, cabrón?

-Nos acaba de llegar una información acerca del perro que nos amenazó.

-¿El que quiso meterse a la plaza?

-El mismo. Estoy en tu casa, así que ven para darte toda la información.

-Entonces ya llego -colgué.

Me subí al auto y empecé a conducir, El Flaco venía en la camioneta de atrás y El Quince en la de adelante, íbamos a una velocidad considerable, es muy importante para mí saber dónde está ese maldito, porque no sólo pone en riesgo mis negocios, sino también a mi familia y cuando se trata de mi familia, no perdono nada. Cuando llegué a la casa, bajé de auto y ahí estaba Efrén, esperándome a fuera.

-Hasta que al fin llegas, no puedo estar mucho tiempo aquí, debo regresarme a Nogales -señaló su reloj.

-Ya estoy aquí, así que ya dime -fuimos a dentro y me contó todo-. Voy a ir a buscarlo.

-Sí, pero no bayas solo.

-Voy con El Seis y El Quince, aparte llevaré mi M15.

-Entonces acaba con ese perro.

-No lo dudes.

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