Rafael
No me explicaba en qué momento se acabó mi familia, en qué momento la felicidad que sentía se esfumó, de un momento a otro lo perdí todo y lo peor, por algo que no hice. Creo que si lo hubiera hecho tal vez estaría culpándome y odiándome a mí mismo, pero tenía la conciencia tranquila porque sabía que siempre le había sido fiel a mi esposa, al amor de mi vida.
Estaba sentado en el piso con la espalda recostada a la puerta de la entrada, viendo el vacío que había en la casa, ya no se escuchaban las risas de Benja, el llanto de las niñas cuando tenían hambre, ni Valentina diciéndome te amo. Bajé la cabeza y una gotas cayeron al piso.
¿Qué hice mal para perderlo todo?
Me levanté del piso me acerqué a la mesa dónde estaban mis botellas de licor, tomé una de whisky, un vaso y empecé a tomar sin detenerme ni un sólo momento.
-Señor -El Seis se paró frente a mí-. La señora ya está en el apartamento.
-¿No necesita seguridad?
-No. Ya sabe que el edificio tiene su propia seguridad, aparte nadie sabe que es su familia, por lo tanto no corren peligro, pero si lo hicieran tenemos gente cerca.
-Gracias Seis, puedes irte -me vio con lástima-. Estoy bien, ve a descansar, mañana tenemos cosas que hacer.
-Descanse, señor -asentí y se fue.
Tomé la botella y caminé hacia las escaleras, subí los escalones de uno en uno con desgano, sintiendo todo mi cuerpo pesado, estaba triste y no sabía qué hacer. La puerta del cuarto estaba abierta, en cuanto la empuje Rayo saltó sobre mí.
-Hey, bebé peludo -lo abracé-. ¿Quieres dormir conmigo? -ladró-. Súbete a la cama entonces -hizo lo que le dije, yo me senté en mi lado, recosté la espalda en el respaldo de la cama y seguí tomando, mientras Rayo sólo me veía.
Cuando me sentí muy mareado me acosté y abracé a Rayo. No sabía en qué momento pasó, pero mi cara estaba cubierta de lágrimas que Rayo estaba lamiendo.
-Estoy bien -le dije y besé su cabeza-. Vamos a dormir, mañana buscaré la manera de hacer que vuelvan, te lo prometo.
•••
Tomé el celular y marqué el número de Valentina, repicó varias veces y no respondió. Volví a hacerlo unas cinco veces más, pero nada, era más que obvio que no quiere hablarme. Deslice el celular sobre la encimera y me puse de pie.
-¿Ya terminaste de comer? -vi a Rayo y movió su cola-. Entonces vamos -me puse mis lentes oscuros, caminé a la salida y él me siguió.
-¿Va a salir, señor? -me preguntó El Tres.
-Sí, avísale al Seis, quiero que me acompañe -asintió y tomó el radio.
-Seis, el señor te está esperando aquí a fuera.
-Voy para allá -respondió El Seis.
-Pídele a alguien que me traiga el Mustang azul -hizo lo mismo que con El Seis y de inmediato me lo llevaron.
-¿A dónde vamos señor? -me preguntó El Seis.
-A ver a mi esposa -asintió e hizo una seña para que preparan las dos camionetas-. Vámonos Rayo -abrí la puerta del lado del pasajero y Rayo se subió, yo subí al lado del conductor, encendí el auto y empecé a conducir.
Necesitaba hablar con Vale, necesitaba que me creyera, que volviera a la casa, porque los extrañaba mucho, no podía estar sin ellos los necesitaba en mi vida.
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Dispuesto a Todo
ActionUn enemigo del pasado ha regresado dispuesto a acabar con Rafael, cuyo objetivo principal es: separar a Rafael y a Valentina. Para Rafael, la familia es primero y perderla será suficiente para destruirlo. ¿Qué tanto estará dispuesto a hacer Rafael...
