9- Otro bebé.

541 26 0
                                        

Valentina

Después de comprar prácticamente todo, porque no sabíamos si luego fuéramos a necesitar algo más, Susan me llevó a un lugar en dónde daríamos a hacer los vestidos de las niñas, para que le tomarán las medidas, cosa que se veía casi imposible de hacer pues Valery estaba dormida -milagro- y Valeska estaba llorando, seguro era porque no había visto a su papá.

Podríamos decir que Vales tenía papitis y cómo ya tenía bastante rato sin verlo, por eso estaba así, no había nada que la calmara, entre los tres lo habíamos intentado, pero ninguno lo había logrado.

-Creo que lo mejor será que vengamos otro día -dije mientras mecía a la bebé llorona en mis brazos.

-Me parece bien.

Mientras Susan se quedaba con la encargada acordando cuando podríamos volver, yo salí junto con Lorenzo, subí a la camioneta con Vales y él por el otro lado subió a Valery y la acomodó en su asiento. Susan subió al asiento del pasajero y Lorenzo al del conductor, para llevarnos a casa.

-¿Por qué está llorando así si ella es muy tranquila? -me preguntó Susan.

-Extraña a su papá -besé la frente de mi bebé, que ya estaba un poco más tranquila.

-Aww, que linda -sonrió-, es la bebé consentida de papá.

-Ni siquiera conmigo se quedó tranquila -Lorenzo me vio a través del retrovisor.

-Sino es su papá, nadie la puede calmar.

En todo el camino Susan me iba diciendo como tenía planeado hacer todo y tenía muy buenas ideas, esperaba y nos diera tiempo de hacerlo todo, pues sería ese domingo y sólo tendríamos cuatro días y aún nos faltaban los vestidos.

-Llegamos y espero que esté Rafael -Lorenzo se estacionó frente a la casa.

-Yo también lo espero -limpié las mejillas llenas de lágrimas de mi bebé.

Bajé de auto con Vales y Susan bajó con Valery, uno de los hombres de Rafael, nos abrió la puerta de la casa, de inmediato entramos y fuimos a la sala, todos estábamos cansados, pero cuando nos íbamos a sentar nos llevamos la sorpresa de que en el sofá grande estaba recostado un niño dormido.

-¿Quién es? -Susan se acercó.

-No lo sé -me encogí de hombros. No podíamos ver su cara porque estaba boca a bajo.

-Gracias por ayudarme -Lorenzo y el mismo que nos abrió la puerta entraron con todas las compras, las cuales dejaron en la entrada-. ¿Qué pasa, por qué se quedan ahí?

-¿No sabemos quién es este niño? -lo señalé.

-¿Niño? -se acercó y lo vio-. Nunca lo había visto.

-Yo menos -me encogí de hombros.

-Voy a preguntarle al Tres quién lo trajo -caminó hacia la entrada y llamó al hombre-. ¿Quién trajo a ese niño?

-El Seis y me dijo que lo cuidara, pero no ha sido necesario porque desde que lo trajo no se ha despertado.

-¿No te dijo nada más?

-No. Bueno sólo que tenía que ir a traer al señor -asentí.

-Gracias Tres -asintió y se fue.

-Papi -todos vimos al niño que ya estaba sentado y haciendo un puchero-. Papi -nos vio a los tres asustado.

-¿Cómo te llamas? -le di la niña a Lorenzo y me acerqué a él.

-Papi -empezó a llorar.

-Tranquilo -pase una mano por su cabello-. Dime cómo te llamas.

Dispuesto a TodoHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora