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_ No es tan fácil de explicar, Isabela. – Ella trató de evadir el tema.
Altagracia no podía imaginar hablar del tema con Diego y su hija. Sería demasiado difícil para Isabela, cuando se enterara de la verdad, conocer la forma en que fue engendrada. Tenía miedo de que el peso de tantas revelaciones fueran demasiado para ella, y sin duda no merecía esa situación. Era una joven fuerte, se había convertido en una mujer admirable, incluso sin haber tenido al lado la atención y orientación de una madre, que Isabela deseaba ardientemente ser y haber sido.
Pero, ¿sería justo para ella conocer la verdad? Aunque le parecía que no era el momento de decirle todo lo que había sucedido en el pasado y el vínculo que las unía, tenía miedo del daño que podía hacerle a Isabela con estas revelaciones. Revelarle quién era y cómo habían jugado y manipulado sus vidas le causaría un inmenso dolor y sufrimiento. Y todo lo que Altagracia no quería era volver a la vida de su hija provocándole daño, como si su presencia en lugar de un bien, fuera un mal. "Ella va a sufrir al conocer la verdad, es inevitable", pensó Altagracia. "Todo lo que puedo hacer es estar junto a ella y acompañarla en ese dolor."
_ Trate de hacerlo. – Isabela le pidió de manera sorprendentemente tierna, rosándole un brazo – Puede ayudarte a calmarte.
Altagracia formó una leve sonrisa de orgullo por darse cuenta de la preocupación de su hija por ella. En medio de ese caos extremo fue hermoso notar que, aunque de manera sutil, estaba ganando terreno con ella.
_ Saben que su padre y yo tuvimos una relación hace casi veinte años, ¿sí?
_ Sí. – Isabela respondió incómoda. Diego se limitó a asentir, porque estaba concentrado en la carretera.
_ Rafael ya era amigo de su padre en ese momento y luego que nos separamos se me acercó, fingió ser mi amigo y... – miró hacia abajo, era demasiado pesado hablar de ello y aún más con ellos.
_ ¿Y qué paso? – Isabela estaba muy interesada, preocupada por Altagracia, no podía evitarlo. Sentía un gran magnetismo con respecto a esa mujer que la dejaba confundida porque tenía un intenso pleito dentro de sí entre lo que quería y lo que sentía.
_ Mi relación con Saúl había terminado, yo estaba sola y Rafael me ayudó. Yo fui arrestada, acusada injustamente de un robo de joyas, estuve unos meses en la cárcel...
_ Sí yo ya lo sabía. – Isabela la sorprendió.
_ ¿Ya lo sabías? – Altagracia preguntó incrédula.
_ Sí. ¿Se te olvida que soy... que era tu admiradora y conozco tu biografía? Sé parte de tu historia y leí que te iniciaste en la rama de la joyería después de haber sido acusada de robar joyas. Como una manera de mostrarle al mundo tu valor y que no necesitabas robarle nada de nadie.
Altagracia estaba muy sorprendida por sus palabras. Sentía en ellas la admiración que algún día Isabela le dijo que tenía por la mujer que era. Se dio cuenta de que aquél vinculo no estaba del todo perdido y sí, ella tenía posibilidades de recuperar a su hija.
_ Precisamente así fue.
_ ¿Pero qué tiene que ver tío Rafael con eso? ¿Es porqué fue tu abogado? – Esta vez se lo preguntó Diego recordando el dato que investigó para Saúl.
_ Así es. Él fue mi abogado. Me buscó, dijo que confiaba en mi inocencia y que me ayudaría a demostrar y así lo hizo, me sacó de la cárcel para poco después... – se detuvo suspirando sin fuerzas para continuar.
_ Habla, Altagracia. Puedes hablar. – Isabela dijo poniéndole cariñosamente su mano sobre su hombro.
_ Cuando salí de la cárcel él... él me violó. – Dijo con los ojos bajos, cubiertos de vergüenza
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La Socia
FanfictionAltagracia y Saúl se vuelven a ver después de 20 años. Este encuentro fue planeado y calculado por Altagracia. Él es el dueño de un prestigioso bufete de abogados, ella la dueña de una joyería muy reconocida que ahora sorprendentemente se quiere hac...
