Capítulo 32

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Caroline examinó la pequeña figura de (TN).

-No tienes ni idea de cómo manejarlo, ¿verdad?

Caroline parecía dispuesta a pelear como el perro y el gato, pero (TN) sabía quién de las dos saldría perdiendo, así que señaló los dos trajes de

lentejuelas que había en el respaldo de la silla.

-¿Tengo que probarme esos?

Caroline asintió con la cabeza.

(TN) cogió el de arriba y se dio cuenta de que no era más que un trozo de tela azul marino bordado con lentejuelas.

-Tengo la sensación de que me cubrirá muy poco.

-Ésa es la idea. Esto es el circo. El público espera ver una buena porción de piel.

-¿Y tiene que ser de la mía?

-No estás gorda. No veo el problema.

-No tengo precisamente un cuerpo diez. Jamás ha hecho deporte.

-Es cuestión de tener un poco de disciplina.

-Sí, bueno, ahora que lo dices, tampoco sé qué es eso.

(TN) entró en el cuarto de baño y se quitó toda la ropa menos las bragas, pero cuando se puso aquella prenda diminuta se dio cuenta de que el

corte de la pierna era tan alto que se veían. Volvió a desnudarse y empezó de nuevo.

Cuando acabó, se miró en el espejo y se sintió como una prostituta. Dos tiras verticales con lentejuelas de color azul le cubrían los pechos, y

otra tira horizontal más ancha las cruzaba. El cuerpo del bikini no era más que un fino velo de red plateada. Caroline ni siquiera había incluido

unas mallas.

-Creo que no puedo salir con esto -exclamó a través de la puerta.

-A ver...

(TN) salió.

-Es demasiado... -sus palabras quedaron interrumpidas cuando vio a Harry delante del fregadero. Quiso volver corriendo al baño y, si Caroline

no hubiera estado allí, lo hubiera hecho. ¿Por qué tenía que aparecer cuando estaba vestida de esa manera?

-Acércate para que podamos verte -dijo él.

(TN) dio un paso adelante de mala gana. Caroline se puso al lado de Harry. Los dos se quedaron en silencio y (TN) tuvo la sensación de ser una

intrusa.

Harry no dijo nada, pero la miró de tal manera que ella se sintió desnuda.

-Date la vuelta -ordenó Caroline.

(TN) se sentía como una prostituta expuesta ante un cliente por la madame de turno. Aunque el espejo del cuarto de baño era muy pequeño, sabía de sobra como le quedaba por detrás y se hacía una buen idea de lo que ellos estaban viendo: dos nalgas redondas, desnudas salvo en el lugar donde se unían y que estaba cubierto por un trozo de tela. Ruborizada se dio la vuelta de nuevo.

-Es un espectáculo para familias -dijo Harry. -No quiero que salga así.

Caroline se acercó a ella y comenzó a desatar el corpiño.

-Tienes razón. No tiene atributos suficientes para llenarlo adecuadamente. Fuera. -(TN) sintió las manos de la mujer en el cuello. -Veamos

si el otro te queda mejor.

¿Odio o amor?Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora