Emily
Estoy feliz, como pocas veces lo he estado. Me siento dichosa, viva, enérgica. Ese beso fue de ensueño, fue mágico y no quiero salir de la burbuja que representa para mí. Después de lo sucedido, nadie en la fiesta dijo una palabra. Stefan no ha aparecido en mi puerta y eso es extraño. Esperaba una retahíla sobre que lo estoy traicionando, pero ha mantenido el silencio como si por fin hubiera aceptado las cosas. La verdad es que no lo creo.
Bajo a desayunar, tras dejar a Christine, perpleja con mi historia. Su cara fue una completa fantasía. Ella ya sabía de mis escapadas nocturnas, es solo que no imaginó que llevaríamos las cosas a la luz.
Cada una de las miradas se posan sobre mí cuando llego al comedor, exceptuando una: Magnus. Él no me determina. Sigue con la vista en su plato como si no hubiera advertido mi llegada. Lerentia me sonríe, Francis me observa con pena, como si estuviera avergonzado. No de mí, sino conmigo. Lorian parece feliz esta mañana, igual que sus padres, Ingellus me regala como siempre su seriedad y Stefan parece dolido.
—Buenos días, señorita Malhore —Aldous es quien habla emocionado, igual que un niño que sabe que pronto será su cumpleaños—. Es para mí un placer verla esta mañana. Está radiante. ¿No lo creen? —pregunta al resto de la mesa. Nadie contesta—. Bueno, yo sí lo creo. Siéntese, por favor, háganos el honor de tener su compañía en el desayuno.
¿Qué sucede? Es inquietante el silencio de todos y el regocijo de Aldous.
Tomo asiento despacio, casi como si la silla estuviera remendada y fuera a partirse a la mitad en cualquier momento.—Cuéntanos, Emily. ¿Cómo amaneciste? —Aldous sigue siendo el único que habla.
—Majestad —interviene Ansel—, por favor no haga esto.
¿Hacer qué? ¿De qué hablan?
Atelmoff aparece agitado minutos después y mis alarmas se encienden al verlo llegar. Se detiene abrupto al ver que estoy sentada y se reacomoda la chaqueta, tratando de lucir sereno.—Buenos días a todos. Lamento aparecer tan tarde —sus disculpas suenan nerviosas, apresuradas—. Querida —se dirige a mí—, venía a pedirte que me acompañaras a desayunar en mi habitación. No me encuentro bien y tu compañía me resultará agradable.
—No —salta el rey Sigourney—. No te la lleves. Es evidente que todavía no ha leído el periódico.
—¿Qué periódico? —encuentro la voz por primera vez, atravesando con la mirada al infeliz de Aldous.
—Fue lo primero que debiste hacer al despertar —es Lerentia quien habla, tan feliz que me asusta—. De cualquier modo, debiste saber que saldrías en primera plana.
Toma el diario que hay a un lado de su plato y me lo extiende. Ahí me doy cuenta de que varios lo tienen. Francis, Lorian, Ansel, Aldous y la reina Magda. Mi estómago se cierra como si de repente estuviera llena de comida. Y cuando leo el titular, el mundo se cae a mis pies igual que muchas otras veces.
La historia falsa de amor.
Ayer fuimos testigos de un suceso sin precedentes. No hubo otra cosa de la que se hablara anoche que del beso entre el rey Magnus y la que todos llaman “la querida del rey Stefan”. Un beso que tuvo lugar poco después del discurso del rey Everett por la inclusión del líder máximo de Grencowck a los acuerdos de paz. Fue un espectáculo que robó las miradas y conversaciones de todos, pero ¿qué pasa si les dijéramos que de verdad fue solo un espectáculo.
Las tantas teorías y rumores se salieron de control. Muchos afirmaban que había una relación entre ellos, un escándalo monárquico. Por esta razón el soberano de Lacrontte vino a nosotros para aclarar este asunto y nosotros ahora nos vemos en la obligación de cortarles el sueño a las jóvenes que creían que algo así era posible. El rey Magnus nos confirmó que esto no fue más que un teatro. Difícil de creer al principio, sin embargo, ¿cómo cuestionar sus palabras? Es un gran actor, sin duda. Somos capaces de prever las obras que se realizaran en torno a esto.
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Las cadenas del Rey. [Rey 2]
General FictionLa hija de los perfumistas Malhore ahora vive en el palacio, después de ser traicionada por quien creía era el amor de su vida. Siendo prisionera del nuevo Rey Stefan Denavritz, Emily empezará a envolver su corazón en una guerra de sentimientos, cua...