Capítulo 9 - Demonios... parece que mi agonía empieza de nuevo

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No era un sueño, ¡No era un sueño! ¡Darien realmente había hablado!

De no ser porque William estaba sentado, habría caído de golpe en el suelo. Estaba pálido, con las manos sudorosas y el nudo en la garganta.

—¿Cómo es que tú... —decía entre palabras incongruentes. —es porque... estoy... viv-

—No, no es nada como eso

—¿¡Por qué todo este tiempo te mantuviste callado!? —se puso de pie y caminó hacia él con puños apretados. —¿¡Qué demonios tienes en la cabeza Darien!? Y lo más importante, ¿cómo supiste todo este tiempo que yo-

—Nunca perdí la voz si es eso lo que le preocupa...

—T-Tú... ¡Tú! ¡Me tenías angustiado!

—Y no fue fácil acertar... me tomó tiempo analizar la situación para comprobar que era usted

—¿¡Cómo!?

—Sol-la-do... tocó esas notas cuando llegó, lo escuché desde arriba. Pero creí que era coincidencia, después de su muerte muchos violinistas quisieron imitarlo

—A-Agh...

Darien caminó hacia él.

—Después... comencé a sospechar cuando escribió "desayuno esponjoso" tenía la misma caligrafía. Cuando fue al prado de buganvilias, esas sospechas aumentaron, nadie ve como usted a esas flores... y nadie las riega de la misma manera. Además, su estilo de dibujo era idéntico

—¡Pudo ser coincidenc—Darien lo silenció al colocar el dedo índice sobre sus labios.

Y sonrió.

—No hay igual...

—Tsk...

—Y me equivoqué a propósito en mi ortografía, sé cuanto odia las faltas...

—¡Alumno desvergonz—Darien lo tomó de la barbilla, sonriendo con cierta malicia

—Maestro... lamento decirlo, pero ahora soy mayor que usted. Referirse así conmigo, no sería lo adecuado... no sería bien visto

—Mala fama ya tienes —replicó molesto, zafándose de su agarre

—¿Y de quién es la culpa?

—¡Si hubieras hablado no la tendrías!

—No podía hacerlo... era un voto de silencio

—¿¡Ah!? ¿¡Y cómo por qué demonios harías eso!? Eres un... maldito... raro ¡agh! Me enfurece, ni después de muerto has sabido defenderte, ¡no estaré aquí toda la vida! Ya lo comprobaste

Darien asintió, con una sonrisa nerviosa.

—No recalque eso... ha vuelto, eso es lo que importa... y el gesto más importante para saber que era usted... es que cuando está nervioso o tenso tiende a rascarse la cabeza o morderse el labio inferior continúas veces

De pronto William abrió la boca, totalmente horrorizado y con las mejillas rojas.

—¡Sabiendo quién era te atreviste a decirme cosas sucias! ¿¡Cómo te atreves!? Si no hubiera sido yo, ¿realmente contarías mis cosas íntimas? ¡Ah! —se tocó las mejillas, hundiéndose en vergüenza. —¡Es terrible! Mi propio alumno planeaba exponer mis placeres solitarios

—Suena bien, alma solitaria... placer solitario —dijo al reír. William le miró totalmente enfurecido. —admito que me hizo cuestionar cuando me sirvió los hot cakes con miel...

—¡Pero los comiste! ¿DE CUÁNDO ACÁ TÚ PREFIERES MIEL A-

—Fue asqueroso, de hecho... —sonrió nervioso. —me costó tragarlo... pero lo había cocinado usted, no podía desperdiciarlo

Sonata espectral de un alma solitaria. [EDITANDO]Donde viven las historias. Descúbrelo ahora