El sol se filtraba por las cortinas, iluminando la habitación con una luz tenue. Parpadeé un par de veces antes de girarme y encontrarme con Fernando, profundamente dormido a mi lado.
Lo primero que noté fue que no tenía camisa. Lo segundo, que se veía increíblemente relajado, lo cual era raro en él. Siempre lo veía serio, tenso o con esa expresión de "tengo mil cosas que hacer", pero ahora parecía completamente ajeno al mundo.
Lo que más me sorprendió, sin embargo, fue que todavía estuviera dormido. ¿Tan tarde había llegado anoche? Porque Fernando no era de los que se quedaban en la cama hasta tarde.
Lo observé por un momento más, recordando la conversación con Daniel. ¿Al final sí habían ido al club? ¿Hasta qué hora?
Suspiré y sacudí la cabeza. No era mi problema... o al menos, no debería serlo. Con cuidado, me levanté, tratando de no hacer ruido.
Salí de la habitación sin mirar atrás, todavía con aquella sensación molesta instalada en el pecho. No tenía motivos reales para estar enojada, me repetía, pero eso no hacía que desapareciera.
Bajé las escaleras y me encontré con Valentina en el comedor, disfrutando de su desayuno con tranquilidad. Al verme, sonrió.
—Buenos días, ¿dormiste bien?
—Sí, bastante —mentí, sentándome frente a ella.
Justo en ese momento, una señora salió de la cocina y comenzó a preparar otro lugar en la mesa para mí. Agradecí con una sonrisa antes de volver mi atención a Valentina, quien bebía un sorbo de su café.
—Hoy iré a ver a mi papá —me comentó—. Quiero llevarle algo a mamá también, seguro apenas ha comido algo.
Aproveché la oportunidad sin pensarlo demasiado.
—Si quieres, te acompaño.
Valentina pareció sorprendida al principio, pero luego sonrió.
—Claro, me encantaría. Así puedes verlo un rato también.
Asentí, aunque en realidad la idea de evitar a Fernando por unas horas era lo que más me impulsaba a ir. Mientras terminábamos el desayuno, Valentina revisó su teléfono y dejó escapar una pequeña risa.
—Mamá dice que anoche dormí demasiado temprano y que ahora voy a pagar por eso llevándole cosas al hospital.
Sonreí con ella, aunque mi mente seguía enredada en mis propios pensamientos. Terminamos de comer y nos preparamos para salir, con el plan de pasar primero por algunas cosas antes de dirigirnos al hospital.
—Parece que Luca salió temprano —comentó Valentina mientras revisaba su teléfono—. Y Fernando... bueno, ya viste, sigue en la gloria.
Solté una risa leve, aunque por dentro todavía me molestaba un poco todo el asunto de anoche. No estaba segura de qué tanto había pasado o hasta qué hora había llegado, pero tampoco quería preguntarlo.
—Supongo que necesitaba dormir más —murmuré antes de tomar un último sorbo de café.
—O tal vez anoche se divirtió demasiado —dijo Valentina con un tono burlón, pero sin darle mucha importancia.
No respondí. No quería hablar de Fernando ni intentar adivinar qué había hecho anoche. Mejor enfocarme en otra cosa.
—¿Lista para irnos? —pregunté, levantándome de la mesa.
—Sí, mamá me pidió que le lleve algo para desayunar, así que pasaremos por un café antes de llegar al hospital —comentó mientras agarraba su bolso.
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Propuesta Laboral ©
RomanceTras graduarme en secretariado ejecutivo, decidí dar un giro a mi vida y mudarme de Madrid a Medellín, Colombia, en busca de nuevas oportunidades. Sin embargo, la realidad me golpeó cuando descubrí que encontrar trabajo no era tan sencillo como me h...
