Capítulo 22

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El sol ya había comenzado a ocultarse cuando Valentina y yo llegamos a la casa. Al entrar, notamos que estaba completamente vacía. No se escuchaban voces ni ruidos de la televisión encendida, lo que nos confirmó que Fernando, Daniel y Luca aún no habían regresado.

—Bueno, al menos no habrá nadie molestando mientras nos preparamos —comentó Valentina, sacudiendo un poco de arena de su cabello.

—Sí, necesito una ducha urgente —asentí, sintiéndome pegajosa por la sal y el bloqueador solar.

Cada una subió a su habitación sin más. Cerré la puerta detrás de mí y me dirigí directamente al baño, dejando mi bolso sobre la cama. Abrí el agua caliente y me tomé mi tiempo para relajarme bajo el chorro, disfrutando del alivio después de un día bajo el sol.

Cuando finalmente terminé, me envolví en una toalla y salí del baño, sacudiendo un poco el cabello húmedo. Pero al levantar la vista, me encontré con Fernando de pie en la habitación, cerrando la puerta tras de sí.

Me detuve en seco, sorprendida por su repentina aparición.

—No sabía que ya habías vuelto —dije, ajustando mejor la toalla sobre mi cuerpo.

Fernando me miró con calma antes de dejar las llaves sobre la mesa de noche.

—Acabo de llegar —respondió, deslizando las manos en los bolsillos de su pantalón—. ¿Cómo estuvo la playa?

—Bien, fue divertido —contesté, caminando hacia el armario para sacar algo de ropa.

—¿Y la compañía? —su tono era neutro, pero había algo en su mirada que me hizo girarme un poco antes de responder.

—Valentina invitó a su prima Isabella y algunos amigos. No esperaba a tanta gente, pero estuvo bien —dije con naturalidad, sacando un short y una blusa ligera.

Fernando no respondió de inmediato. Solo asintió levemente y caminó hacia su lado de la habitación, aflojándose el cuello de la camisa como si también estuviera cansado.

—¿Tú cómo la pasaste? —pregunté, más por educación que por otra cosa.

—Tranquilo. Solo salí a tomar algo con Daniel y Luca —respondió, quitándose el reloj de la muñeca y dejándolo en la cómoda—. Por cierto, la próxima vez no olvides avisarme cuando salgas.

Le lancé una mirada rápida antes de volver a concentrarme en mi ropa.

—No creo que fuera necesario. Sabías que estaba con tu hermana —dije con ligereza.

—Aun así —respondió él, sin quitarme la vista de encima.

No dije nada más. Me limité a tomar mi ropa y volver al baño para cambiarme, sintiendo aún su mirada sobre mí mientras cerraba la puerta detrás de mí.

Cuando salí del baño, secándome el cabello, me encontré con Fernando de pie junto a la cama, sosteniendo mi teléfono en la mano. Fruncí el ceño de inmediato.

—¿Qué haces con mi celular? —pregunté, mirándolo con desconfianza.

No respondió de inmediato. En su lugar, levantó la pantalla para que pudiera ver el mensaje que estaba abierto.

"Hola Sofía, soy Austin, amigo de Isabella. Espero me recuerdes y no te molestes con Isa por darme tu número, pero me preguntaba si de casualidad te gustaría salir a tomar algo mañana".

Parpadeé un par de veces, procesando el mensaje y la forma en que Fernando lo estaba sujetando, como si fuera una prueba irrefutable de algo.

—¿En serio estás revisando mis mensajes? —solté, cruzándome de brazos.

Propuesta Laboral ©Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora