Realmente no hubiera sido capaz de sobrevivir a esa etapa de mi vida si no hubiese conocido a Nicole. Ella me salvó de ahogarme en mi propia tristeza. Nicole consiguió que dejase mi depresión a un lado. Fue una especie de oasis en mi vida, una de esas personas que, aunque no pasan mucho tiempo contigo, dejan marca. Ella fue mi salvavidas en medio del océano.
Salí del trabajo deseando llegar a casa y encerrarme en mi habitación como hacía siempre. Era un día soleado, pero yo quería oscuridad. Sentía que no me merecía ni la luz.
—Chico, ¿te encuentras bien?
Me di la vuelta y vi que Henry y Milenko me estaban siguiendo. Milenko seguía enfadado conmigo por lo ocurrido con Misae, pero estaba visiblemente preocupado, casi tanto como Henry.
—¿Eh?
—No lo sé. —Henry se frotó la nuca—. Últimamente te notamos muy... sombrío. Llegas, haces tu trabajo y te marchas. Ya casi no hablas. Estoy preocupado —confesó—. Los dos lo estamos. Hasta tu amigo el cojo dice que nunca te había visto tan mal.
—Estoy perfectamente —mentí, aunque era obvio que no era cierto, y me di la vuelta para seguir caminando.
—Luca, lo de Misae no fue culpa tuya —dijo Milenko—. Lo sabes, ¿no?
Me di la vuelta. Milenko llevaba meses sin hablarme. Estaba tan sensible que casi me eché a llorar en ese momento.
—Estoy bien —insistí.
Al final me dejaron marchar. No estaban satisfechos, y sabía que volverían a intentar que hablase con ellos más tarde, pero era viernes, estaban cansados y ellos también querían regresar a sus hogares. Caminé hasta el portal de mi casa, pero por algún motivo, no llegué a entrar. En su lugar, decidí ir a buscar a Tosca al hospital. No faltaba mucho para que acabase su turno. No entendía por qué, pero hice caso a mi instinto y fui hasta el hospital.
Llegué hasta el edificio y me detuve a observar su fachada a medio pintar. Tosca se quejaba de que lo habían empezado a arreglar pero que luego lo habían dejado a medias y que el edificio estaba hecho un asco. Tenía razón. Era ridículo ver un lado del edificio perfectamente pintado y arreglado y luego ver el otro, lleno de grietas y humedades. Era una chapuza, aunque por otro lado, eran tiempos de guerra: había otras cosas más importantes por las que preocuparse que unas paredes a medio pintar.
Entré y en el vestíbulo me encontré con un espectáculo para el que no estaba preparado. Dos horas antes había llegado al puerto un barco cargado con heridos llegados desde Europa. Los soldados se amontonaban en el suelo. Estaban por todas partes. Gente con vendas cubiertas de sangre, mutilaciones y heridas que nunca hubiera sido capaz de imaginar. Pero lo peor no eran aquellos hombres amontonados por los pasillos, sino los gritos que venían desde las salas. Algunos lloraban, otros gritaban llamando a sus madres o seres queridos y había algunos que simplemente eran incapaces de articular palabras por su sufrimiento. Los médicos y personal sanitario corrían de un lado a otro atendiendo a los soldados. Un olor nauseabundo a piel muerta impregnaba el ambiente. Sin darme cuenta, me quedé mirando a un chico algo mayor que yo que había perdido un brazo.
—¿Y tú qué miras? —ladró.
Miré al hombre que tenía al lado. Era algo mayor y tenía la frente vendada. Su mano estaba destrozada, como si se la hubiesen aplastado. Huyendo de esas imágenes, avancé por el pasillo, buscando a Tosca.
—¡¿Tú qué haces aquí?! —Me detuvo un doctor—. ¡¿No ves que estamos ocupados?! ¡Largo! Estos hombres necesitan que los atiendan y tú vienes a incordiar.
Me apartó de un empujón y se acercó a un chico que había empezado a toser sangre. Me estaba empezando a marear. Fui un imbécil. Me imaginé a mí mismo en su lugar: allí sentado, desangrándome o con una pierna gangrenada. Me imaginé a Anthony muerto en el barro. Me imaginé cuantos jamás regresarían a sus casas. Ese fétido olor... El pasillo empezó a darme vueltas. Estaba desorientado.
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Little Italy
Fiksi Sejarah🏅NOVELA GANADORA DE LOS WATTYS 2020 EN LA CATEGORÍA DE FICCIÓN HISTÓRICA «Me crié en Little Italy, en un pequeño apartamento de la calle Mott». Luca era un niño de tan solo siete años cuando su padre fue asesinado por un mafioso en 1929. Además de...
