—No tardes en bajar Stephanie, recuerda que vas a acompañar a Michelle—dijo Rossy.
Me arrepentí de haber aceptado ser su dama de honor, mejor dicho la única dama de honor.
Creía que Michelle tenía amigas que la ayudarían hoy, pero me había equivocado.
Antes de que el sol saliera, debía estar acompañándola y ayudando en lo que pudiera. Para mi sorpresa cuando llegué a su habitación, Michelle se encontraba con un grupo de personas, encargadas de el maquillaje, las uñas, el peinado. Yo no tenía idea de que iba a usar, jamás había hecho esto, pero en cuanto entré, Michelle me presentó con el diseñador de su vestido y me dijo que no me preocupara por nada.
Nos arreglaron a las dos y aunque no me sentía feliz, estaba emocionada; este tipo de cosas me encantaban.
Terminaron de maquillarme y decidí cambiarme en el baño, había muchas personas en la habitación y eso me ponía nerviosa.
—¿Qué tal me veo?—preguntó Michelle en cuanto me vio salir.
La observé; su cabello recogido, el sutil maquillaje, sus ojos brillantes como dos esmeraldas. Debía aceptar que el vestido no era la gran cosa, pero en ella lucia perfecto, resaltando sus curvas.
—Hermosa—Le sonreí con sinceridad.
—Este siempre fue mi sueño—Me devolvió la sonrisa.
—Pues… me alegra mucho saber que luchas por lo que quieres hasta conseguirlo—Me acerqué a la puerta con recelo.
—Stephanie, yo…
—De verdad lo entiendo, Michelle—La interrumpí—Te deseo… la mayor felicidad.
Salí de la habitación.
No entendía porqué quería llorar, por qué mi ánimo había cambiado de pronto.
Entré a mi habitación y con prisa busqué el reloj que mi madre me había dado la noche antes de morir, pero no lo encontré.
Comencé a sentir un dolor en el estómago de sólo imaginar que quizá lo había perdido, traté de hacer memoria y recordé la noche en casa de Michelle...
"Súbelo. ¿A caso no tenías ganas de hacerlo desde que me viste?"
—No, no, no....—Negué al recordar esas palabras.
"¿Tenías que hacerlo difícil, no es así? Bien... pues que así sea."
Los recuerdos de esa noche eran borrosos, pero se sentían reales.
"¡Ya no puedo seguir jugando! Necesito que te desbordes en mi boca"
Quedé pasmada recordando esto último. ¡No!, no pudo haber pasado eso, no pude... ¡No!
Salí con prisa, de vuelta a la habitación de Michelle y antes de tocar la perilla, la puerta se abrió.
—Necesitamos hablar—solté nerviosa.
—Sí, claro. ¿Pasó algo?—Me miró intrigada.
Quise preguntarle si lo que acaba de recordar, realmente había sucedido, pero no pude.
—Sabes qué, no es importante—Le sonreí. En el fondo no quería saber la verdad, tampoco iba a arruinarle el momento.
—¿Segura?
—Sí, vamos, ya es tarde—Le ofrecí mi brazo y ella tomó de el.
Al salir ya nos estaba esperando el chófer. Subimos a la góndola junto a Rossy. El paisaje era hermoso; como un cuento de hadas.
—No me siento bien—Soltó de pronto, Michelle.
—¿Cómo así?, ¿por qué?—Volteé a mirarla.
—No lo sé—Posó su mano en mi rodilla como buscando sostenerse.
—Deben ser los nervios, tranquila—Le sonreí y ella asintió con la cabeza.
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𝑴𝒊 𝒎𝒂𝒆𝒔𝒕𝒓𝒂 𝒅𝒆 𝑰𝒕𝒂𝒍𝒊𝒂𝒏𝒐
Fiksi Penggemar"Aferrarme a las personas es un talento nato y por ello la mayoría de las veces termino rota." "No querías cuidarme, ni curarme, querías volverme la mejor; pues espero que estés orgullosa porque después de todo lo lograste. Soy la mejor. ♤♤ Me discu...
