—De verdad, no hay necesidad de que nos acompañe el chófer. Yo puedo manejar sin problemas, al final de cuentas solo somos Edith, tú y yo.
—No, mi mamá también aceptó venir—habló Edith.
—Bueno, no hay problema—Le sonreí.
Edith es una chica maravillosa y a lo largo de este tiempo he llegado a apreciarla mucho.
—No lo sé—respondió Lee.
—Cariño...—Me acerqué a ella— Todo va a estar bien, voy a manejar con cuidado—Tomé su mano y la besé.
Elise venía saliendo de la casa con unas gafas oscuras y un look informal; por lo menos ya no cargaba con la peluca.
—¿Nos vamos?—Preguntó Elise.
—¿Serás cuidadosa?—Me miró Lee.
—Claro—Le sonreí.
Con alegría, le abrí la puerta del copiloto, pero ella tenía tomada de la mano a Edith y se susurraban algo inaudible para mí.
—Prefiero que vayas conmigo atrás, tía Lee—Suplicó Edith.
—Claro, pequeña—respondió Lee, cariñosa.
Elise mostró desinterés a lo que decían y subió sin chistar a la parte del copiloto. No dije nada al respecto y me dispuse a subir al auto.
El camino hacia el restaurante sería largo, así que intenté que no hubiera silencios incómodos con música de la radio. No íbamos ni a la mitad del trascurso cuando el celular de Lee sonó. Ella contestaba con monosílabos y sin expresión alguna, como si ya supiera de que se trataba. Al momento de colgar me pidió qué parara el auto y así lo hice.
—Necesito ir a la oficina—habló con nerviosismo.
—¿Nos regresamos entonces?—Quise saber.
—Eh... no, no, tú y Catherine, pueden irse y nosotras las alcanzamos.
—¿Nosotras?—Volteé a mirarla.
—Edith y yo—respondió sin mirarme—Será algo rápido, firmo un par de cosas y salimos para allá. Edith está muy emocionada con conocer mi oficina y me parece el momento perfecto.
—Si no va tomarte tiempo, ¿no es mejor que te esperemos afuera? Puedes mostrarle la oficina otro día.
—No, podrían quitarnos la reservación por llegar tarde, es mejor que ustedes se adelanten—Sonrío. Demostrando confianza— Ordenen por nosotras por favor, así llegaremos justo para comer—Finalizó y bajó del auto con Edith.
—Pero...—Ni siquiera me dio tiempo a continuar mi objeción, pues ya se encontraban afuera pidiendo un taxi. Suspiré con evidente enfado, de todos modos, no me quedaba de otra y no iba a hacer un berrinche por eso.
Puse el auto en marcha rumbo a las afueras de la ciudad.
Subí el volumen de la música y traté de manejar lo más tranquila posible. Me incomodaba la presencia silenciosa de Elise, pero prefería eso a que hiciera algún comentario malintencionado.
Faltaba poco para llegar, pero a mitad de la carretera hubo un accidente y el tráfico se formó con rapidez.
—¿Puedes estacionarte?—Preguntó Elise. Bajé el volumen de la música y traté de ponerle atención.
—Con este trafico, va a ser imposible—respondí sin quitar la vista de en frente.
—Entonces, ¿crees que pueda bajarme aquí?—Volteó a mirarme.
—Ya no falta mucho para llegar—La observé por el rabillo del ojo.
—¿Cómo cuánto tiempo?—Se removió en el asiento.
—Espero que en unos 20 minutos, no sé—Bufé, exhausta.
Tenía interés en saber que le pasaba, pero no quise demostrarlo.
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𝑴𝒊 𝒎𝒂𝒆𝒔𝒕𝒓𝒂 𝒅𝒆 𝑰𝒕𝒂𝒍𝒊𝒂𝒏𝒐
Fiksi Penggemar"Aferrarme a las personas es un talento nato y por ello la mayoría de las veces termino rota." "No querías cuidarme, ni curarme, querías volverme la mejor; pues espero que estés orgullosa porque después de todo lo lograste. Soy la mejor. ♤♤ Me discu...
