If the world was ending♡

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Jugar con fuego es arriesgado

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Elise se acercó a mi boca y le respondí con odio, con amor, con todo lo que ella me hacía sentir.
Su lengua chocaba con la mía y sus manos apretaban mi trasero.
Intentó hacerme caer sobre la cama, pero fui más fuerte y le di la vuelta. La puse de espaldas contra la cama, una de mis manos sostenía su espalda y la otra se deslizaba por sus piernas. Un gemido se escapó de sus labios y me hizo sentir que el mundo me pertenecía, que ella me pertenecía.
Bajé el cierre de su vestido y se lo quité con desespero. Su cuerpo era tal y como lo recordaba, si no es que mejor; su piel blanca y suave. Me quedé observándola sin decirle nada.

—¡Qué! ¿Ya no quieres?—Me habló jadeante y se giró a mirarme.

—¿Hasta tu ropa interior es tan fina como tú?

Traía puesto el Jordi body White de la marca británica “Agent provocateur” esa sexy y elegante prenda, ronda los mil dólares.

—¿No te gusta?—Mordió sus labios.

—Cierra la boca—La tomé por el cabello y la atraje de vuelta a mí; la había extrañado tanto.

De haber sabido que esto pasaría me hubiese preparado con antelación. Ella se veía preparada siempre y acepción de la tormenta, pareciera que lo había planeado todo.

Nuestros besos eran cada vez más apasionados y yo deseaba con locura estar entre sus piernas lo más pronto posible.

—Siéntate—Le ordené.
Frunció el ceño un instante, pero luego obedeció.

Me arrodillé frente a ella y abrí sus piernas. Tenía frente a mí lo que tanto deseaba y extrañaba. Quería ir lento, quería torturarla, pero tenía tanta hambre de ella, deaseaba saborearla.

Ella corriéndose en mi boca. Imposible sacar esa imagen de mi cabeza. Comencé a lamer sobre sus bragas y sé que deseaba que fuera más allá, pero esta vez no sería tan fácil.

—Torturarme no te va a servir de nada—jadeo.

—¿Estás segura?—Me detuve.

—Conmigo jamás te habías hecho la difícil—Me miró molesta.

—Ese fue el problema o ¿no?—Me levanté—Te aburre lo fácil y no tardas nada en conseguir algo nuevo, ¿cierto?—Un nudo se formó en mi garganta.

—¿Y tú?—Se enderezó—¿Me vas a decir que no sientes celos de que esa tal Michelle este con tu padre?—Soltó molesta.

Me quedé sin palabras. Había olvidado que leyó mi conversación con Dash.

—Y si así fuera qué. ¿Cuál es el problema?—Frunció el ceño ante mis palabras. Quiso decir algo, pero no se atrevió. —¿Crees que eres la única que puede conseguirse a alguien más?

—¡Ella se va a quedar con tu papá!—Se levantó furiosa.

—¿Y? No es la primera vez que no me eligen—Me acerqué a ella.

—Es la pelirroja del funeral, ¿no es así?—Cuestionó. Me quedé callada. —¿Estás enamorada de ella?—Se acercó a mí boca.

—Michelle me gusta, sí...—Susurré sobre sus labios—Sus ojos verdes, su piel rosada…—Mordí mis labios—Besa de una forma tan...

No me dejó terminar. Soltó una bofetada sobre mi rostro y sus ojos se cristalizaron. A pesar del intenso dolor que sentía no le di el gusto de verme sufrir, no otra vez.

—¿Ya te acostaste con ella?—reclamó.

Sonreí ante su pregunta.
—Su olor me vuelve loca—La miré desafiante—Su sabor es tan...

𝑴𝒊 𝒎𝒂𝒆𝒔𝒕𝒓𝒂 𝒅𝒆 𝑰𝒕𝒂𝒍𝒊𝒂𝒏𝒐 Donde viven las historias. Descúbrelo ahora