KENDAL
Luché por él como jamás lo había hecho por nadie o por mí misma, y hoy me demostró con esas palabras tan crueles que no le importo una mierda. Me duele llegar a pensar que todo esto fue un juego para él.
- Josh: ¿qué ha pasado esta vez?
- Nada, Josh. - dije llorando y me largué de aquella horrenda casa.
Llegué a mi apartamento y empecé a empacar todo, lo más rápido posible. Quería irme de aquí, ya me dejó muy claro que no le importo. Me da igual si empiezo el trabajo en 2 días, quiero irme. No quiero ni estar en este dichoso apartamento solo porque él estuvo viviendo aquí. Mis lágrimas no cesaban, y tenía la cara empapada de tanto llanto. Cuando terminé de empacar, me dirigí a la cocina a beber agua porque tenía la garganta seca, y al terminar, por razón que desconozco estampé el vaso contra la pared haciendo que este estallase en mil pedazos.
- ¡¡JODER!!
Ni siquiera me molesté en recogerlo ni en limpiar la sangre que caía al suelo desde mi mano, producida por el corte de los cristales.
Cogí la maleta y salí sin mirar atrás.
Otra vez, estábamos en el aeropuerto. En esta ocasión no solo Mads y yo, sino toda mi familia.
- Bryce: te voy a extrañar pequeña.- dijo Bryce abrazándome.
- Yo también.- dije correspondiéndole el abrazo.
- Blake: no te preocupes, Hossler no seguirá vivo después de que tu hermano llegue a casa.- dijo regalándome una cálida sonrisa.
- Mads: vamos dejadla en paz. Nosotras también queremos despedirnos de ella.
- Cynthia: eso babosos, venga quitaros de encima.
Acto seguido, las chicas se abalanzaron contra mí.
- Charli: te echaré tanto de menos Kendal.
- Dixie: yo también. ¿Con quién iremos sino de fiesta?
- Avani: sí, ¿y a quién le pasaré fotos de mi maquillaje?
- Chicas, me voy durante un tiempo, y seguramente os visite de vez en cuando, no voy a morirme.- dije sonriendo por primera vez en todo el día.
- Mads: prométeme llamarme todos los días.- me dijo mi mejor amiga con los ojos llorosos.
- Te lo prometo.- le aseguré abrazándola fuerte y con las lágrimas amenazando con salir de mis ojos.
- Altavoz: pasajeros del vuelo Malibú, diríjanse a la puerta de embarque número 8. Gracias.
- Bueno, llegó la hora.- dije limpiándome las lágrimas de la cara.
- Quinton: un último abrazo.- todos asintieron.
Y ahí estábamos, toda mi familia, unida y abrazada, conmovida por mi marcha, jamás creí haberme sentido tan querida.
- Os amo chicos.- les grité mientras me alejaba hacia la puerta de embarque que me correspondía.
Ya había pasado cuatro meses desde que me vine a Malibú.
No solo llamaba a Mads todos los días, sino que las chicas y yo hacíamos videollamadas todos los días a las ocho de la tarde, siempre puntuales. Bryce me llamaba también muy a menudo, y él, bueno de él no se absolutamente nada, y prefiero que siga así.
Me encanta mi trabajo, mi próxima historia será publicada el 20 de noviembre y estoy muy orgullosa de todo lo que estoy consiguiendo y feliz por mi primer lanzamiento.
Conseguí recomponerme, por enésima vez, me cuidé a mi misma, me dediqué más amor propio.
Las chicas me dicen que se me nota feliz, y en parte las creo, desearía haber pasado todo este proceso a su lado, ellas siempre me animan, pero la distancia a veces viene bien. Siempre viene bien empezar de cero, en un entorno nuevo, vida nueva, gente nueva...
Te hace ver qué personas están ahí para ti, que te apoyarán y la distancia no será un impedimento para ello.
Pasar tiempo solo dicen que no es del todo beneficioso, pero creedme, cuando alguien está roto, pensar te ayuda, y obviamente el apoyo de tus amigos nunca viene mal. Ellos siempre te sacan una sonrisa. Agradezco tenerlas en mi vida y también a los chicos. Si me preguntaran alguna vez si me arrepiento de todo por lo que he pasado estos 2 años en Los Ángeles, respondería con un simple no. Todas las experiencias que he vivido me han ayudado a ser la chica que soy hoy en día, como dicen; de los errores se aprende, te hacen más fuertes. Ya no soy aquella que pisa la misma roca tres veces, o que entrega todo en una relación que cree que jamás fue real.
JADEN
La había cagado, y bien. Ella no querrá verme ni en pintura y lo comprendo. Joder, ¿quién quiere a un cabronazo como yo a su lado? ¿Por qué siempre tengo que hacerme la misma pregunta? ¿Por qué la destruyo?
No me la merezco. Lo sé, todos me advirtieron. Me dijeron mil y una veces que ella era demasiado buena para mí, y que la destruiría porque ella está llena de pureza y yo maldad. Había usado a tantas chicas que cuando ella llegó a mi vida no sabía ni qué hacer. Jamás sentí algo tan fuerte como lo que siento por ella y siempre será así. No amaré a otra que no sea mi Afrodita porque nadie será capaz de reemplazar su lugar, nadie podrá sanar mi herida que dejó a su paso y alguien podrá sanar el corazón que yo tantas veces le he destruido. Desearía que fuese yo el que se lo sanase, pero ella merece a alguien mejor, alguien que no aproveche cada situación que se le presente y utilizarlo como arma contra su corazón de oro.
Estaba de camino a su apartamento, si mis cálculos no fallan, Kendal estará montada en ese avión. Voy para recoger unas cosas que me dejé. Necesito alejarme de aquí, centrarme en mi música, y reconstruirme.
Cuando entré, vi cristales en el suelo ensangrentados y un sentimiento de miedo y terror se apoderó de mi cuerpo. Ella está viva, lo sé, los chicos se despidieron de ella, pero no quiero ni imaginarme cuán dolorida debe estar para formar todo esto. Al menos ya tenemos otra cosa en común, destruimos aquello que veamos o cojamos solo porque nosotros también estamos destruidos.
Han pasado cuatro meses desde que se fue. Yo dejé la Sway, decidí centrarme en mi carrera como artista y me fui a vivir solo al centro de Los Ángeles. Ahora estaba a punto de terminar mi nueva canción que se estrenaría el 20 de noviembre. Estaba feliz por este lanzamiento, era una gran canción inspirada en todo lo que he vivido con quien solía ser mi Afrodita. Solo puedo decirle cosas buenas, agradecerle por cada momento que me ha regalado, por cada sonrisa que me ha brindado, por cada te amo que me ha susurrado, por cada abrazo que me ha otorgado, por cada pedacito se su corazón que me ha ofrecido y que yo he destruido, porque como ella decía, era su rey malvado. Siempre sonrío cuando me acuerdo de todos los apodos que me puso, joder, estoy jodido, muy jodido. No me veo capaz de superarla.
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GAME OVER AFRODITA [BORRADOR]
RomanceUna chica que no ha tenido mucha suerte en su vida a la que decide darle un giro, conoce a un chico, el más deseado de la Universidad, a quien tiene a sus pies. Las cosas parecen complicarse, el dolor es un sentimiento frecuente mezclado con el amor...
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