CAPÍTULO IX "UN ÁNGEL GITANO"

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— ¡¿Acaso tú solo sabes ocasionar problemas?! No me interesa de que estaban hablando, pero este no era el momento de arreglar su putas diferencias ¿Se quieren pelear? Haganlo fuera de aquí, fuera de la fiesta y fuera de la vista de todos — sin dud...

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— ¡¿Acaso tú solo sabes ocasionar problemas?! No me interesa de que estaban hablando, pero este no era el momento de arreglar su putas diferencias ¿Se quieren pelear? Haganlo fuera de aquí, fuera de la fiesta y fuera de la vista de todos — sin duda su pelo ahora le hacía justicia, estaba enojada, muy enojada me atrevo a concluir.

— ¡Tú cállate la maldita boca! — acerqué mi rostro al suyo —, no te metas en problemas de grandes, roja, ésto está muy por fuera de tu línea.

— ¡Me importa una mierda! Me tienes harta con tu maldito genio y tú — miró a Robbie —, no sabes cuándo distinguir entre la vida social y tus malditos problemas de negocios, ambos son unos imbéciles que se comportan como leones enjaulados.

— Por menos he matado a alguien, roja, controla tu lengua o no te va a gustar cómo puedo controlarla por ti, si eres buena novia, aleja a Robbie de mí, de otro modo, vas a ser viuda antes de siquiera comprometerte — me acerqué más a ella —, no aparentes que me conoces, no sabes quién soy — acaricié su mejilla con mis labios —, no te pongas en medio de algo que no puedes controlar.

Me dió un leve empujón — no te vuelvas acercar a mi de esa manera y tampoco me vengas con tus estúpidas amenazas, no sabes cómo soy y no tengo interés en demostrártelo. Intenté ser buena persona, intenté mantenerme al margen contigo, pero llegaste a mi límite en una puta semana.

La miré fijamente —, ni siquiera he comenzado.

— Corey, Harry quiere vernos — interrumpido el gitano, vaya, hasta que se le da ser oportuno. Me senté en la silla de ruedas, la roja y el gitano hicieron contacto visual.

— ¿Te gustan los gitanos roja? Muévete, me estorbas.

— Maldito imbécil, no sé a qué mujeres estás acostumbrado, pero vaya que tienes una lengua muy larga — se dió la vuelta y se fue.

Fuimos hasta la apartada oficina del recinto donde era la fiesta, Harry se encontraba ahí, pensativo, el gitano fue el último en entrar, cerró la puerta y se sentó a una distancia considerable de mí.

— ¿Qué es lo que sucede Harry? Acabemos con esto de una vez por todas porque es muy tedioso compartir recinto con el gitano.

— Corey ¿En serio tienes que pelear conmigo siempre? Si me ignoras no está nada mal.

— Mejor cállate forastero.

— No sé cómo es que piensas que ser forastero me ofende.

— Debería, estafador.

— Me extraña que alguien tan estudiado como tú tenga ese tipo de prejuicios con la gente.

— Tiene razón, Corey — afirmó Harry —, además están aquí por mí, no por ustedes, tengo la sensación, sospecha y temor fundado de que mi padre fue asesinado por los Murr.

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