Capítulo 3: El primer entrenamiento, fallido

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Al día siguiente, por tantos nervios acumulados, al adaptarte a esta nueva vida, casi no pudiste dormir. La noche había sido turbulenta, y aunque el silencio reinara en toda la mansión Hargreeves, tu mente te había jugado una muy mala pasada al inundarse de inseguridades. 

El sol todavía no había asomado por la ventana de tu habitación, así que te esforzaste y por fin conseguiste conciliar el sueño, aunque de manera muy ligera. Pero, ese triunfo en el descanso no duró demasiado, alguien se hizo presente para despertarte.

El golpeteo en la puerta de tu dormitorio te obligó a despertar de manera sobresaltada. Y a esto le siguió una dulce voz, que en otro momento tal vez habría sido más agradable.

—Cariño, debes alistarte y bajar a desayunar —te informó Grace, ingresando a tu cuarto, para correr las cortinas que cubrían la ventana y permitir el ingreso pleno de los primeros rayos del sol naciente.

—Tienes media hora para estar en el comedor —escuchaste la voz de Reginald desde el pasillo, haciendo seguidamente su aparición en la puerta con su característica mirada severa—, como el resto de tus hermanos —remarcó, obligándote de ese modo a apresurar tu adaptación a la nueva vida.

Una vez que ambos comprobaron que te levantaste de la cama, así fuera solo para quedar sentad@ en el borde, se retiraron. 

Te encontraste mirando hacia el vacío, a ningún punto de la habitación en específico, tus ojos apenas se estaban adaptando a la luz que empezaba a invadir la habitación. Realmente despertar tan temprano no te caía nada bien, y era reflejado en las profundas ojeras plasmadas bajo tus ojos. Aún así hiciste tu mayor esfuerzo en levantarte, luego de desperezarte, y alistarte para bajar.

Frente a tu habitación se encontraba uno de los 19 baños distribuidos por toda la casa, para tu buena fortuna estaba desocupado. 

El agua golpeando tu rostro te ayudó a refrescarte y a despertar un poco más, aunque ciertamente creías necesitar mucho más que eso para sentirte con más energía para afrontar el día.

Al salir del baño, pudiste ver a algunos de tus nuevos hermanos adoptivos con el uniforme deportivo, supusiste que así iniciaban el día. Al menos te dabas una buena idea de cómo deberías ir vestida entonces.

De regreso en tu dormitorio, encontraste en el closet el uniforme designado para los entrenamientos y los de uso diario, había demasiados de ambos uniformes. Pero nada más que eso, ¿acaso no les permitían vestir ropa diferente al uniforme de la academia? Tal vez luego deberías preguntarles al respecto a tus hermanos.

Una vez que estuviste list@ saliste del dormitorio, tus pasos al caminar por el pasillo se notaban pesados. El cansancio de una noche de insomnio estaba causando estragos apenas iniciado el día.

—¿Cómo es posible que hagan esto a diario? —te quejaste por lo bajo, y alguien pareció escucharte porque oíste una risa muy suave detrás de ti.

—Pasado un tiempo, te acostumbras —mencionó Vanya, alcanzándote antes de que llegaras a las escaleras—. Anímate, vamos, bajemos juntas a desayunar —te propuso, con una sonrisa amable.

—¿Tú estás acostumbrada? —le preguntaste.

—Sí —asintió—, aunque no participo en los entrenamientos.

Tu mirada de confusión, la llevó a añadir una explicación a lo que había dicho.

—No tengo ningún poder.

Su afirmación sobre no tener ninguna habilidad especial, como el resto de ustedes, te tomó por sorpresa. Aunque no quisiste indagar demasiado para no incomodarla, preferiste desviar la plática hacia esa curiosidad que tenías sobre sus uniformes.

—¿Nunca visten algo diferente al uniforme? Quiero decir, ropa informal, "normal".

—Oh sí, solo que no muy a menudo —te respondió Vanya—. Cuando nos de permiso nuestro padre para salir de compras, puedes aprovechar esa oportunidad para conseguir ropa o accesorios de tu gusto.

—¿Y eso ocurre cuándo específicamente?

—Una vez por mes, para eso nos da una mesada que debemos guardar para hacer esos gastos.

¿Solo podían salir una vez por mes? Más que un hogar te estaba pareciendo similar a una prisión. Tal vez solo era la primera impresión, ellos no parecían estar tan descontentos con ese estilo de vida, por ahora. Pero ese era el modo en que habían sido criados.

Tuvieron que acelerar sus pasos, al escuchar el tintineo de una campanilla que Grace haría sonar, anunciando que el desayuno ya estaba listo. Todos ingresaron al comedor de manera organizada, y debieron esperar detrás de su asiento asignado a que Reginald se uniera a ustedes. Una vez que él les diera la indicación podrían tomar asiento finalmente.

Durante el desayuno el silencio volvería a gobernar, cada quien parecía estar en su propio mundo, o concentrados en todo lo que Grace les había preparado para comer. Ella permanecía de pie, detrás del señor Hargreeves.

Aunque fuera un robot, te parecía que al ser parte de la familia, su madre, debería tener también un lugar junto a ustedes en la mesa. Pero no podías opinar al respecto, no era un asunto de tu incumbencia.

Al finalizar el desayuno, seguiste al resto hacia el área donde entrenarían, esta vez debían realizar ejercicios en el exterior de la mansión. Iniciaron con un pre-calentamiento, seguido de sortear obstáculos y para finalizar ejercicios de defensa personal.

Algunos sí utilizaban sus poderes en algunos ejercicios, y aunque hubieras querido no sabías si estaba permitido o si podrías hacerlo, ya que aún no explorabas del todo tu potencial como para conocer tu poder y su alcance.

Conforme el entrenamiento avanzaba, fuiste capaz de notar que todos eran demasiado buenos. Posiblemente porque desde pequeños habían iniciado con ese tipo de actividad, y esto hizo que te sintieras fuera de lugar. Frustrad@, además de agotad@ por tanto esfuerzo físico, tras una noche sin buen descanso.

Al terminar el entrenamiento matutino, permaneciste en el patio recuperando un poco de aire, apartad del resto de tus hermanos adoptivos. Alguien que te había estado observando durante todo ese tiempo, se acercó hacia ti para hablar.


[...]

Para el próximo capítulo lo que deberán escoger es:

¿Quién será tu chic@ con quien tendrás un romance?

Opción 1: Luther.

Opción 2: Diego.

Opción 3: Allison.

Opción 4: Klaus.

Opción 5: Cinco.

Opción 6: Ben.

Opción 7: Vanya.

Las opciones serán publicadas en ese orden, aclarando que se refieren al entrenamiento fallido o exitoso.

Mi vida con los HargreevesHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora