Verás esto y probablemente pensarás, "Oh no, otra típica historia de T/N con los Hargreeves. Como la más poderosa, inalcanzable, invencible, que todos aman, y está con Dios y el Diablo..." Pero, lamento decepcionarte si eso pensaste, no es tan así.
...
Este capítulo se corresponde a la ruta de Allison como tu chica.
[...]
Los minutos transcurrían y pocos faltaban para cuando estabas regresando al punto de reunión, sin novedades. De pronto escuchaste la voz de Allison, diciendo que lo había hallado.
—Lo tengo, ya podemos armarlo —dijo ella.
Tú al acercarte a su encuentro, pudiste notar que de su mano se desprendía un hilo de sangre.
—¿Por qué estás sangrando? —le cuestionaste, apresurándote a llegar a su lado para revisar su herida.
—¿Qué? —preguntó confundida, sin comprender a qué te referías.
No se había dado cuenta que, por el modo de haber tomado la pieza, se había hecho un corte en la mano. Si bien no era algo grave, era una de las zonas donde hay mayor pérdida de sangre así fuera por un mínimo corte.
—Oh no me había percatado —quiso restarle total importancia.
Intentó cubrirse la herida para detener el sangrado. Sin embargo, para tú mism@ comprobar que no se trataba de algo grave, le quitaste la pieza y se la entregaste a otro de tus hermanos.
—Deberías ir a la enfermería, por las dudas te ha quedado unas astilla o algo en la piel —le sugeriste.
—Acompáñala, Número Ocho —te indicó Reginald—. El resto del equipo debe seguir trabajando en el armado del jarrón.
—De acuerdo —asentiste.
Allison quería quedarse allí, pero insististe hasta convencerla de hacer lo que su padre había indicado.
En ese momento, te quitaste la sudadera del uniforme de entrenamiento, para cubrir su herida y así detener un poco el sangrado. Lo que menos importaba era preocuparse por las manchas que quedarían en la ropa. Y luego si amb@s emprendieron el camino hacia la enfermería.
—No me duele, estoy bien. No es necesario que me acompañes, descuida —continuó diciendo la Número Tres.
—Tú lo harías por mí, ya lo hiciste de hecho —le recordaste, haciendo alusión a cuando ella te cuidó el día que habías caído inconsciente—. Permíteme ahora cuidarte a ti.
Allison esbozó una cálida sonrisa, aunque intentó ocultarla al apartar su mirada. Tal vez producto de recordar ese día que también cuidó de ti en la enfermería.
—Gracias T/N, es muy amable de tu parte —te dijo.
Tal vez no fuera necesario, porque era una herida leve, sin embargo querías estar a su lado acompañándola.
Llegaron hasta la enfermería, pero Grace estaba ocupada en ese momento, así que por tu parte te empeñaste en la tarea de limpiar la herida para comprobar que no quedara algún fragmento allí, para luego empezar a curarlo(*).
—Afortunadamente no era tan grave —señaló Allison, viendo que realmente era una herida pequeña.
—Me alegra que no lo haya sido, lo que menos quiero es que te pase algo peor.
—Ahora sabes cómo se siente, preocuparse por alguien que te importa —comentó, refiriéndose a lo que a ti te había ocurrido días atrás—. Aunque esto no es nada comparado a cómo me sentí el día en que te desmayaste.
—Lo siento por eso, pero te prometí que no volvería a pasar —mencionaste.
—Excepto que sí lo volviste a hacer... —te recordó.
Tú bien sabías que se refería a que volviste a desobedecer la regla del toque de queda, y el consiguiente castigo que originó ese hecho.
—Eso fue...diferente —murmuraste, apartando un poco la mirada. Observaste hacia la puerta, por temor a que alguien pudiera llegar cuando estaban hablando al respecto—. ¿Pudiste averiguar algo más? —le preguntaste por lo bajo, sobre aquel cuarto extraño o lo que su padre les estuviera ocultando.
Allison parecía querer decir algo, pero en ese preciso momento llegó Grace a la sala.
—Mis niñ@s, ¿están bien? —preguntó ella.
Observó toda la situación, tu sudadera llena de sangre y la mano herida de Allison.
—¿Qué sucedió? —continuó interrogando al acercarse a ambos.
—Descuida mamá, pero ya está todo bajo control, gracias a T/N —respondió la Número Tres, observándote de reojo con una nueva sonrisa cálida.
—Oh cariño —moduló su madre.
Se dispuso a revisarla, en su rol de madre preocupada, chequeando que no tuviera algo más antes de vendar su mano. Tú solo te mantuviste a su lado, hasta que terminara de hacerlo.
—Tengan más cuidado, mis niñ@s —les pidió a amb@s, para luego entregarles un dulce a cada un@, como si todavía fueran unos niñ@s.
—Gracias, mamá —dijiste al aceptar la paleta.
—Sí...creo que ya debemos regresar al entrenamiento —sugirió Allison
—¿Puedes hacerlo? —indagaste, creyendo que por su herida no podría hacerlo.
—Sí, ya te dije que estoy totalmente bien —asintió convencida—. Vamos.
Amb@s salieron de la enfermería, y se encaminaron hacia el punto de reunión. Pero, para cuando llegaron sus hermanos ya habían reparado el jarrón.
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El próximo capítulo será una parte en general, se viene la primera misión para ustedes.
(*)No se aclara en el capítulo la manera de sanar la herida, porque una de las posibilidades de poderes es el factor de curación. Pero, para quienes han escogido uno de los otros dos poderes, lo habrán curado de manera tradicional.