Verás esto y probablemente pensarás, "Oh no, otra típica historia de T/N con los Hargreeves. Como la más poderosa, inalcanzable, invencible, que todos aman, y está con Dios y el Diablo..." Pero, lamento decepcionarte si eso pensaste, no es tan así.
...
Después de unos segundos tomaste el valor para abrir la puerta, y te encontraste con Luther. El temor de que Reginald también estuviera cerca de allí, te atacó por un instante. Si así fuera podrías arruinar la situación para ti y tu nuev@ amig@, extendiendo su castigo.
Te asomaste al pasillo para echar un vistazo, pero solo el Número Uno estaba allí afortunadamente.
—T/N es demasiado tarde para que estés despiert@, ¿podrías al menos bajar el tono de voz? —te pidió, era el motivo por el cual había llegado a tu habitación—. Amb@s... —añadió, sospechando había alguien más en tu habitación, por un pequeño ruido que escuchara proveniente del interior.
Él mismo abrió un poco más la puerta, para encontrarse con otr@ más de sus herman@s allí. Frunció el ceño, negando con su cabeza reiteradas veces, pues había esperado equivocarse realmente.
—Amb@s deberían ir a dormir ya —insistió.
—Lamento si estábamos haciendo demasiado ruido... —te disculpaste por l@s dos—. No nos dimos cuenta.
—Entiendo —asintió Luther, aunque no se veía muy conforme con la respuesta—. Aún así, podrían no solo meterse ustedes en problemas sino a los demás.
Si bien en un principio no lo parecía, ahora sí creías que estaba molesto, podías leerlo en su rostro, el ceño ligeramente fruncido y el rictus de sus labios esperando cesaran con su actividad nocturna. Y en parte él tenía razón, debieron ser más cuidados@s. Quizás no hacer tanto ruido a esa hora de la noche.
—Lo siento... —volviste a disculparte, bajando la mirada apenad@.
Tu nuev@ mejor amig@ pasó por un lado de ustedes dos, despidiéndose pero con voz poco audible, y apenas conseguiste devolverle el saludo, antes de que se retirara de la habitación, para volver a la suya.
—Por favor, no lo digas a nuestro padre... —le pediste a Luther, regresando a posar tus ojos en él una vez que quedaran a solas. Pero el Número Uno no mencionó nada, tan solo te mantuvo la mirada—. Pero si decides hacerlo, asumiré toda la responsabilidad.
—No lo haré, no quiero que termines castigad@ por mucho más tiempo —admitió Luther, agregando—. Apenas hace unos días estás aquí, y es prácticamente todo lo que has conocido.
—Bueno, tienes razón en eso —después de todo sí habías pasado la mayor parte de tus días en la Academia, cumpliendo con el castigo que les impuso Reginald por escapar hacia Griddy's—. Aún así, me ha agradado poder llegar a conocerlos un poco más, a pesar de las circunstancias desfavorables. Sé que vendrán días mejores.
—Tu optimismo es admirable, espero puedas mantenerlo... —mencionó Luther, esbozando una amarga sonrisa.
Aunque lo dijera, algo en su mirada te hizo pensar que podría no ser posible. Todos ellos parecían llevar una carga demasiado pesada, pese a su corta edad. Llámense traumas, responsabilidades, o temores.
—Por favor, no te metas en más problemas —te pidió encarecidamente, preocupado por ti.
—¿Y qué pasará con...? —quisiste saber, refiriéndote a que los haya encontrado despiertos tan tarde, si se lo mencionaría o no a Reginald.
—Te doy mi palabra, no se lo diré a nuestro padre —prometió, poniendo una mano en su corazón y la otra levantándola para dar testimonio de esa promesa. Para luego dar un paso más hacia ti, manteniendo firme su mirada en ti—. Pero...
—¿Pero? —preguntaste, confundid@.
¿Acaso te pediría algo a cambio de ayudarl@s en esta ocasión? No parecía muy propio de Luther.
—La próxima vez que planeen hacer una especie de pijamada, o lo que haya sido... —continuó diciendo—. Piensen en los demás... —por un instante creíste que volvería a regañarte, pero por el contrario añadió—. Podrían invitarnos también —esbozó finalmente una agradable sonrisa tras sus palabras.
Sonreíste ante su sugerencia, y efectivamente te parecía una muy buena idea. Asentiste, estando de acuerdo pues de ser posible creías que sería una buena oportunidad para acercarte más al resto de tus hermanos también. Y también para poder conocer aún más a Luther, quien era el que más te intrigaba y llamaba tu atención de los siete. Tal vez por ese aura de valentía, saber escuchar y liderazgo que emanaba.
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El próximo capítulo será una repercusión de esta noche, que se relacionará con eventos futuros. Por esto, no hay necesidad de hacer una elección todavía.