Capítulo 13: Quien te cuida (Klaus)

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Este capítulo pertenece a la ruta de Klaus y tú, en caso de que él sea tu chico elegido.

[...]

—¿Estás segura que despertará? —percibiste una voz que reconocías, la de Klaus.

—Sí, cariño, no te preocupes —intentaba tranquilizarlo su madre—. Te avisaré cuando tu herman@ despierte.

No sabías cuánto tiempo transcurrió desde que te desmayaste, pero podías escuchar sus voces a lo lejos, aunque todavía no eras capaz de despertar. Como si alguien externo te obligara a mantener tus párpados clausurados, volviendo a caer por momentos en un estado de inconsciencia.

—Me quedaré a su lado, hasta que lo haga —sentenció el Número Cuatro, decidido, aunque solo pudiera ofrecer compañía.

—Cariño, no es necesario... —intentó persuadirlo su madre.

Sin importar que Grace quisiera contradecirlo o convencerlo de irse, Klaus permaneció a tu lado, sosteniendo tu mano. Las horas transcurrieron, y aunque él debió ausentarse por un momento a pedido de su padre, sería al primero que verías cuando recobraste la consciencia.

Mientras tú despertabas, era él quien se había quedado dormitando. Si bien estaba sentado en una silla junto a la cama, había apoyado su cabeza sobre la almohada muy cerca de tu rostro.

Si bien en un principio te sorprendió, sonreíste por lo tierno que se veía. Levantaste una mano para dejar una suave caricia por sus cabellos, causando que de ese modo Klaus despertara.

Pudiste ver como sus labios se curvaban en una dulce sonrisa en cuantos sus ojos se encontraron con los tuyos, y pudo comprobar que finalmente habías recobrado la consciencia.

—Al fin despiertas, bell@ durmiente —te dijo, a modo de broma.

—Yo no era quien seguía dormid@ —le respondiste en igual forma.

Quisiste reír, pero de inmediato sentiste una punzada, tu cabeza todavía daba vueltas. Intentaste incorporarte, y Klaus al volver a tomar asiento te ayudó para que también pudieras hacerlo pero sobre la cama.

—¿Cómo te sientes? —te preguntó, mientras acomodaba la almohada de manera que te sintieras más cómoda.

—Confundid@... —murmuraste, intentando hallar respuestas de cómo habías terminado en aquella habitación—. ¿Qué ha pasado?

—Bueno, fueron los estragos de otra noche de poco dormir. Espero no se te haga costumbre —te recordó, y si bien parecía ser como un reclamo en el fondo, también lo decía porque le preocupaba cómo podría afectar a tu salud.

—Te prometo que no es mi intención que lo sea. Pero...

—Te desmayaste, por poco y golpeas tu cabeza —señaló, haciendo énfasis en eso último para que pusieras más cuidado—. Pero llegamos a tiempo para evitarlo.

—¿Llegaron?

—De hecho, fui yo —aclaró—. Ya que estaba más cerca de ti.

—Gracias, Klaus.

Sonreíste sinceramente agradecid@, no solo porque haya evitado que te golpearas, sino también porque estuviera allí acompañándote, cuando no era su obligación ni necesario que lo hiciera.

—¿Qué hora es? ¿Por cuánto tiempo estuve inconsciente? —interrogaste luego de unos segundos.

—Han pasado... —observó el reloj al otro lado de la habitación, pero prefirió no hacerte pensar en ello—. Uff demasiadas horas —lo dijo con un tono graciosamente exagerado—. Pero eso no es lo importante.

—¿No lo es? ¿Qué pasó con las clases? ¿El castigo? —comenzaste a interrogarlo, preocupad@ por haberte ausentado por tanto tiempo.

—Wow calma esa ansiedad —te sugirió, dejando escapar una breve risa para aliviar cualquier tensión del momento y demostrarte que realmente no era algo de lo que preocuparse—. Todo está muy bien.

—Pero...por mi culpa...

—Si estás preocupad@ por el castigo, descuida, nuestro querido y amado padre no ha extendido el tiempo —te aseguró, añadiendo la ironía de llamarlo de ese modo—. De hecho hoy no tuvimos que hacerlo, porque estuvimos preparándonos para una misión —explicó, habiendo sido esa la situación por la cual se había tenido que ausentar por algunos minutos de aquella habitación.

—¿Se irán a una misión hoy? —interrogaste, para cerciorarte de haber escuchado bien.

—Sí, ya tenemos el plan de lo que haremos, y... —volteó a ver hacia la puerta por si alguien venía—. Solo venía a despedirme.

—Y a quedarte dormido conmigo —bromeaste, rememorando esa tierna escena.

—Sí, eso... —carraspeó su nuca, apenado—. No fue de buen enfermero de mi parte —se disculpó.

—Tampoco lo eres.

Esta vez cuando reíste ya no dolía tanto la cabeza, y tu risa provocaría la de él también.

Aun así seguías desilusionad@ de no poder acompañarlos en su misión, esa habría sido tu primera vez como parte oficial del equipo.

—Pero... eso quiere decir que no podré ir con ustedes esta vez... —susurraste, frutrad@.

—En la próxima misión seguramente ya estés list@ para acompañarnos —quiso reconfortarte—. Pero sí espero descanses más para entonces...

—Lo sé, siento como si hubiera arruinado esa oportunidad. Me siento tan inútil ahora...

Klaus negó de inmediato, para luego tomar tu mano, y con la yema de los dedos de su mano libre plasmó una suave caricia en tu mejilla para darte su cálido apoyo. Sorprendiéndote por su tierno gesto.

—Tranquil@, te da la posibilidad de unos días más para sentirte completamente preparad@ para cualquiera que sea la misión —expresó con sinceridad, pues confiaba en tu capacidad para hacerlo—. ¿No crees? Y además, todavía no hemos tenido la oportunidad de entrenar nosotros dos a solas, o fracasar juntos, ¿acaso lo olvidaste?

Sonreíste una vez más por sus palabras, negando con tu cabeza para confirmarle que era imposible que lo olvidaras. Desde luego que recordarías que él se propuso a ayudarte con el entrenamiento.

—Intenta descansar hoy —te sugirió Klaus—. Nos vemos más tarde, para la cena probablemente hayamos regresado. Y cuídate por favor.

Se acercó un poco más para dejar un suave beso sobre tu frente como despedida, volviendo a hacerte sonreír por la adorable manera de despedirse.

Se acercó un poco más para dejar un suave beso sobre tu frente como despedida, volviendo a hacerte sonreír por la adorable manera de despedirse

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El próximo capítulo será en una sola parte, pero será importante para su historia porque descubrirán uno de los secretos de Reginald.

Mi vida con los HargreevesHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora