Verás esto y probablemente pensarás, "Oh no, otra típica historia de T/N con los Hargreeves. Como la más poderosa, inalcanzable, invencible, que todos aman, y está con Dios y el Diablo..." Pero, lamento decepcionarte si eso pensaste, no es tan así.
...
El sol apenas estaba asomando por el horizonte, cuando la alarma anunciando una nueva misión se hiciera eco en toda la Academia.
Si bien estaban acostumbrados a despertar al alba, bien podrían haber utilizado la excusa de estar demasiado cansados como para participar en una nueva misión. Pero esa no era la verdad.
Los ocho, sí, incluida Vanya, estaban totalmente negados a ser parte ya de todo lo relacionado a la Academia, pero solo porque era Reginald quien estaba a cargo.
Tal vez el único motivo por el cual se habían incorporado para hacerlo probablemente fuera por las víctimas, ya que ellos no tenían culpa alguna de lo que su padre hacía u ocultaba.
Uno a uno se fue levantando y movilizándose en busca de sus uniformes, vistiéndose tan a prisa como les fue posible. Una vez más siendo ayudados, como en cada ocasión, por su madre.
Minutos después se reunieron en la sala, excepto por Klaus quien todavía no había llegado. Igualmente Reginald los puso al tanto de la situación que se había presentado y que requería de su intervención como los héroes de la ciudad que eran.
Había otro asalto a un banco, con toma de rehenes, que llevaban ya más de 12 horas en esa situación. La policía había intentado ya un ingreso, pero dos oficiales fueron abatidos en el hecho y tuvieron que desistir para no arriesgar la vida de los rehenes. Fue ahí cuando decidieron invocar a la Academia Umbrella para que se hicieran cargo.
Algunos estaban repasando los planos, por dónde podrían plantear el ataque para rescatar a los rehenes, sin poner sus vidas en riesgo también.
—¿Dónde está Klaus? —les preguntaste a tus hermanos por lo bajo, al notar que él no había llegado aún.
—Creo que aún estaba en su dormitorio —respondió Ben por lo bajo.
—No se sentía bien —añadió Vanya, que también había estado al tanto de su salud los últimos días.
Frunciste el ceño, preocupad@. Por esto decidiste ir a buscarlo, después de lo que Vanya dijera. Esperabas que no se tratara de haberse pasado en la dosis al consumir esas pastillas que algunas veces tomaba, aunque ya había prometido que no volvería a hacerlo.
Al ir a inspeccionar en su dormitorio comprobaste que él no se encontraba allí. Continuaste buscándolo hasta hallarlo en la caseta del patio.
—Hey tú, ¿te estás escapando de la misión o de nosotros? —le preguntaste, bromeando para romper el hielo al notarlo con la mirada tan distante.
—De ellos, de hecho, pero me han seguido hasta aquí —dijo, en un tono neutro, igual de ausente que su mirada.
Señaló hacia un punto donde tú no podías ver a nadie, pero suponías que por su don él sí podía hacerlo.
Y allí estaba una vez más consumiendo, pero al menos no eran los estupefacientes. Klaus sacó una petaca para darle un largo trago al licor que contenía.
—¿Estás bien? —le preguntaste, dando unos pasos más hacia él—. Tal vez prefieres quedarte a descansar.
—No, voy a ir —te comunicó, determinante—. Quizás salir de aquí me ayude a despejar mi mente, y a que él no me sigan hasta donde vayamos.
—¿Qué quieren?
Él dejó escapar un pesado suspiro, negando luego con su cabeza.
—No lo sé —respondió—. Habla en un idioma que no comprendo el señor. Pero luce realmente enfadado, y dice todo el tiempo el nombre de nuestro padre —te explicó, lo poco que podía comprender.
No parecía estar asustado, sino más bien cansado, como si ese fantasma lo hubiera estado atormentando por largas horas.
—Bueno, sería alguien más en esta casa enojado con Reginald —expresaste, debido al ambiente que reinaba en la Academia.
Tu comentario al menos pareció regresarle el buen humor, cuando lo viste sonreír.
—De acuerdo, primero vamos a tener que dejar esto, o me lo beberé yo, ¿okey? —le sugeriste, al quitarle la petaca y guardarla dentro de tu abrigo.
—¿Y eso en qué me ayudaría? —cuestionó él dudoso.
—Sé que estás con problemas de abstinencia, pero vamos a encontrar una solución a eso, y a lo que el señor quiere —mencionaste, haciendo referencia al fantasma—. Una vez que terminemos con la misión de hoy.
—No sé si sea bueno que vaya, ¿en qué podría ayudarles?
—En mucho, como siempre —quisiste animarlo—. Además, como lo dijiste, puede servirte para tomar un poco de aire diferente.
—De acuerdo, vamos.
Si bien no estaba muy en sus cinco sentidos, realmente necesitaba salir de la Academia, cambiar literalmente de aire.
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Este sería el sexto misterio por develar en la segunda temporada, relacionado a la ruta de Klaus y tú (si lo han elegido como su chico). Pero en algún punto todos estarán al tanto de lo que se descubra en esta ruta.
Para el próximo capítulo, finalmente deberán seguir la ruta del poder que han elegido de los 3 disponibles para esta historia (telequinesis, factor de curación, o creación de ilusiones).