Verás esto y probablemente pensarás, "Oh no, otra típica historia de T/N con los Hargreeves. Como la más poderosa, inalcanzable, invencible, que todos aman, y está con Dios y el Diablo..." Pero, lamento decepcionarte si eso pensaste, no es tan así.
...
Este capítulo pertenece a la ruta de Allison y tú, en caso de que ella sea tu chica elegida.
[...]
—¿Estás segura que despertará? —percibiste una voz que reconocías, la de Allison.
—Sí, cariño, no te preocupes —intentaba tranquilizarlo su madre—. Te avisaré cuando tu herman@ despierte.
No sabías cuánto tiempo transcurrió desde que te desmayaste, pero podías escuchar sus voces a lo lejos, aunque todavía no eras capaz de despertar. Como si alguien externo te obligara a mantener tus párpados clausurados, volviendo a caer por momentos en un estado de inconsciencia.
—Me quedaré a su lado, hasta que lo haga —sentenció la Número Tres.
—Cariño, no es necesario... —le sugirió su madre.
Sin importar que Grace quisiera contradecirla o convencerla de irse, Allison permaneció a tu lado, sosteniendo tu mano. Las horas transcurrieron, y aunque ella debió ausentarse por un momento a pedido de su padre, sería a la primera que verías cuando recobraste la consciencia.
—T/N, al fin despiertas —expresó con alegría al ver cómo abrías tus párpados y empezabas a moverte lentamente.
Tu cabeza todavía daba vueltas cuando intentaste incorporarte, y Allison te ayudó para que pudieras sentarte sobre la cama con sutileza para que no empeorara tu mareo. Acomodando a su vez la almohada para que te sintieras con mayor comodidad.
—¿Qué ha pasado? —interrogaste, confundid@ al no saber cómo habías llegado a aquella habitación.
—T/N me tenías muy preocupada, te desmayaste hace horas —te explicó.
—¿Hace horas? No puede ser... —por poco y te alterabas por haber estado ausente durante el entrenamiento y tus demás ocupaciones en la Academia, pero ella te contuvo en el momento preciso.
—Debiste descansar mejor en la noche, últimamente estamos demasiado ocupados y tú apenas llevas unos días con nosotros —te sugirió, luego de algunos minutos, pero no como un reclamo sino más bien con calma para concientizarte de la situación y para evitarlo una siguiente vez.
—Qué pena con ustedes, contigo que estás aquí cuidándome. Lo siento, en verdad —te disculpaste, no solo apenad@, sino también por la frustración de no haber sido capaz de tener la misma resistencia que ellos.
—Tranquil@, lo importante ahora es que descanses —te ofreció una cálida sonrisa, mientras dejaba una suave caricia en tus cabellos.
—No puedo descansar ahora, el entrenamiento, el castigo, las clases...
Quisiste levantarte, pero Allison te retuvo para que permanecieras en la cama, aún debías descansar por recomendación de Grace y Reginald.
—T/N todavía debes descansar, por favor, no te esfuerces —te pidió nuevamente.
—Pero...por mi culpa...
—No, no —negó de inmediato con un movimiento de cabeza para acentuarlo—. Descuida, papá no ha extendido el castigo. De hecho hoy no tuvimos que hacerlo, porque estuvimos preparándonos para una misión —te explicó, siendo la razón por la cual se había ausentado por algunos minutos de tu cuidado.
—¿Se irán a una misión hoy? —interrogaste luego de unos segundos, creyendo haber escuchado mal.
—Sí, ya tenemos el plan de lo que haremos, y...solo venía a despedirme —sus facciones al observarte demostraron tristeza, al ver que eso era justamente lo que tus ojos reflejaban.
—Pero... eso quiere decir que no podré ir con ustedes esta vez...
—Esta vez no, pero la próxima misión seguramente ya estés list@ para acompañarnos —se esforzó por reconfortarte, volviendo a sostener tu mano con delicadeza.
—Me siento tan inútil ahora... —suspiraste, cargad@ de frustración por esa situación desfavorable.
Allison al verte así de afligid@ sintió la necesidad de estrecharte entre sus brazos para darte confort y apoyo.
—Tranquil@, te da la posibilidad de unos días más para sentirte completamente preparad@ para cualquiera que sea la misión. ¿No crees? —te sugería con una voz que transmitía calma y confianza—. Y además, todavía no hemos tenido la oportunidad de entrenar nosotr@s dos a solas, ¿o acaso lo olvidaste? —te recordó, claro que hablaba de hacerlo fuera de lo que significaban hacerlo por la obligación diaria o por castigo.
Sonreíste por sus palabras, negando con tu cabeza, desde luego que no habías olvidado que ella se propuso a ayudarte con el entrenamiento cuando apenas habías ingresado a la Academia.
—Entonces, aprovecha a descansar hoy —te propuso, ofreciéndote una nueva sonrisa cálida—. Nos vemos más tarde, para la cena probablemente hayamos regresado. Y cuídate por favor.
Se acercó un poco más para dejar un suave beso sobre tu mejilla como despedida, sorprendiéndote por el tierno gesto de su parte, aunque ya empezaras a acostumbrarte a sus muestras de afecto.
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El próximo capítulo será en una sola parte, pero será importante para su historia porque descubrirán uno de los secretos de Reginald.