CAPÍTULO 8

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Bela Solovieva:

Las gotas de agua se deslizaban suavemente a través de toda la extensión de mi cuerpo, mis ojos cerrados sintiendo como el agua caliente relajaba mis músculos. Una mano se desliza por mi espalda y sé de inmediato de quién se trata.

—¿Empezando sin mí? Eso no es muy cortés de tu parte. —emitió aquella ronca voz encendiendo mi interior.

—Aún no llego a la mejor parte cariño. Claramente no sin ti. —respondí mientras restregaba mis glúteos con su miembro que ya se encontraba totalmente erecto.

Un gruñido abandonó su boca, mis movimientos enloqueciendo su sistema, sus manos se aferraron a mis caderas para aumentar la fricción entre ambos. De un momento a otro, me dio la vuelta haciendo que nuestras miradas de deseo se cruzaran.

—¿Me estás provocando? Porque no tengo problema en dejarme llevar.

Empecé a reír hasta que su boca se estampó contra la mía de manera salvaje. Mis manos se aferraban a su cuello buscando profundizar el beso. Cuando obtuvo suficiente de su ataque, dejó mi boca para dirigirse a mi cuello. Besó, lamió y succionó con deseo. Aquello dejaría grandes marcas pero a ninguno de los dos nos importaba menos.

Fue bajando desde mi cuello haciendo una parada en mis senos, tomó uno dentro de su boca mientras con su mano acariciaba y pellizcaba mi pezón. Los gemidos empezaron a inundar el baño, aquello generándome gran placer.

Dejó mis pechos, besando mi abdomen y llegando hasta mi monte de venus. Empezó a besar con más rapidez y a dar pequeñas mordidas.

—¡Ah¡ S-sí sigue cariño. —dije como pude entre tanto placer.

Sin preámbulos, su boca empezó a atacar mi intimidad de una manera excepcional, su lengua se hacía lugar entre mis labios vaginales, succionaba y en cierto momento, agregó dos de sus dedos para aumentar la sensación del encuentro.

—¿Quieres más? —preguntó.

—S-sí. No pares, no p- ¡ah! —mi petición fue interrumpida por su vuelta al ataque.

Aquello debería ser ilegal y es que aquel hombre no solo tenía el físico. Era más.

Dió por terminada su misión y se puso de pie, tomándome entre sus brazos y saliendo del baño. Llegamos a la habitación y aún completamente mojados, nos colocó a ambos sobre la cama. Se colocó sobre mí y abrió mis piernas. Sus pupilas se dilataron aún más, el placer consumando su ser.

—Mantén esas hermosas piernas abiertas para mí, cariño. ¿Esto es lo que quieres? ¿Quieres que te folle? —preguntó, rozando su miembro en mi entrada.

—S-sí, hazlo por favor. —supliqué. Esperando su intromisión en mí.

Se arrastró más arriba hasta que su boca estuvo a la altura de mi oído y susurró:

—Lo que puedo hacerte en un sueño, no se compara en absoluto con lo que podría darte en la vida real. Solo pídelo y no tendrás que soñarlo.

Mis ojos se abrieron con sorpresa, ¿qué estaba pasando?

Cuando decidí hacer contacto visual nuevamente, me helé.

—Maksim...

4:32 AM.

Los sudores corrían en mi cuerpo, sostenía mi pecho con miedo a que mi corazón saliera de él.

Todo fue un sueño.

Cuando logré tranquilizarme, volví a tirarme en la cama, mi vista hacia el techo. ¿Por qué mierda soñé con ese hombre? ¡y ese tipo de sueño!

Creo que me estoy volviendo loca, y por precaución, decido levantarme de la cama pues no pienso volver a dormir.

Esto no me puede estar pasando.

◇◇◇

Maksim Vólkov:

—No, no y no. Ninguna. —llevé mi vaso hasta mis labios y me di un trago bastante largo.

Una larga fila de mujeres frente a mí, ninguna llamando mi atención.

—Maksim, no me puedes hacer traer más de 10 mujeres para luego decirme que no quieres ninguna. —se quejó Alexei.

—Ninguna son lo que busco. —simplemente respondí.

—Porque lo que tú quieres, es a alguien en específico.

—¿A qué te refieres? —cuestioné.

—Vamos Maksim, te conozco desde que éramos unos niños. ¿Pelo negro largo y ojos claros? Tes Blanca y un culo grande? Qué curioso que justo hoy, después de conocer a Bela, te diera por exigir una mujer con un físico exactamente igual al suyo. No soy estúpido Maksim, no trates de engañarme. Ninguna se parece porque no quieres a otra, la quieres a ella. —y tenía razón, pero era muy terco como para aceptar que Alexei estaba en lo correcto.

—No hables idioteces. Quiero a las 4 primeras. —Respondí, terminando mi trago de un golpe.

—¿Juntas? —respondió Alexei con sorpresa—. Pensé que no te iban los tríos y esas cosas.

—Hoy necesito más que una sola mujer para pasar la noche. Así que hoy me va todo. —me puse de pie y me dirigí hacia mi habitación.

Para dejar de pensar en ella, un trago y más mujeres. La solución perfecta.

¿Por qué no sales de mi cabeza?

Wet dreamZ [COMPLETA]Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora