CAPÍTULO 26

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Varias semanas después...

Bela Solovieva

Desde aquel día en Corea han pasado muchas cosas en mi vida. Justo como lo había prometido, al día siguiente volvimos a Rusia y todo cambió. Alexei, se recuperó más rápido de lo esperado pero aún así Maksim intenta mantenerlo a raya y evitar que se esfuerce demasiado. Al llegar a Rusia, y luego de una gran pelea, Maksim no permitió que me quedara en mi departamento, así que tuve que irme a vivir a otro sitio un poco más alejado. No lo encontraba necesario pero según ellos, necesitábamos tomar medidas drásticas hasta que supieran que todo estaba en orden.

Al final accedí y tuve que irme a quedar a otro apartamento el doble de grande que este y que según tenía entendido, era propiedad de Maksim. En cuanto a nosotros, puedo decir que aquella noche de tragos en Seúl fue justo lo que necesitábamos para terminar de creer que realmente queríamos pasar el tiempo juntos. No como una relación formal, pero sí aprovechar el tiempo para conocernos, y quién sabe lo que podría pasar más adelante.

Al salir del trabajo, casi siempre venía por acá escudándose en alguna excusa tonta para disfrazar la verdadera razón de su visita. Alexei, también venía a verme e incluso me ayudaba con cualquier trabajo de la universidad, solo por no quedarse sin hacer nada durante su tiempo libre que, según él; era exageradamente alto.

Justo hoy nos encontrábamos en la mesa del comedor mientras comíamos algunas papas fritas, helado y refresco. Nada fitness de nuestra parte. Alguien tocó la puerta y al parecer ninguno de los dos tenía interés en abrir, siguieron tocando fuertemente.

—Ve tú. —le dije.

—¿Yo? ¡es tu casa!

Respondió Alexei para luego seguir comiendo del gran tarro de helado. Quité la cuchara de sus manos y reí ante su gesto de ofensa.

—Mi casa, mi cuchara, mi helado. Por tanto, te toca abrir la puerta si quieres seguir comiendo. —le saqué la lengua cual niña y cuando iba a protestar , decidió no hacerlo.

—Eres una bruja. —susurró mientras caminaba hacia la puerta.

—¡Te escuché! —grité mientras me aprovechaba de su ausencia para seguir comiendo del helado.

Abrió la puerta de mala gana, Maksim frente a esta con cara de pocos amigos.

—¿Se puede saber por qué demonios no contestabas? —le escupió de mala gana. Reí en mis adentros.

—¡¿Por qué carajo me tratan como si fuera mi casa?! —se defendió Alexei.

—Deja el drama.

Maksim lo hizo a un lado para adentrarse al departamento, cuando me vio sentada en la mesa del comedor mientras bañaba una papa frita en helado.

Sonrió y le devolví el gesto. Alexei ya había llegado a su lado y nos miraba con asco.

—Si sigues dejando que coma así, voy a despedirte. —le soltó a Alexei. No podía creer que hoy todos estuvieran contra él.

—Tú... —empezó a decir para luego callar, sabía que valdría de nada—. ¿Sabes qué? Olvídalo. ¡Olvídalo!

Volvió a la mesa y me arrancó la cuchara, lo miré fingiendo estar ofendida para luego reír cuando prosiguió a atragantarse con el helado. Maksim se sentó a mi lado y volvió a sonreírme.

—Hola. —saludó.

—Hola señor Vólkov. —respondí.

Dejó un pequeño beso en mi mejilla y prosiguió a tomar una de las papas y llevarla a su boca. ¿Cómo podía verse tan jodidamente perfecto haciendo algo tan rutinario?

Wet dreamZ [COMPLETA]Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora