CAPÍTULO 6

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Camino velozmente desde un lado de la habitación, hacia el otro extremo. ¡justamente hoy mi cerebro tuvo la gran idea de apagar la alarma mientras dormía!

Luego de un corto pero completo baño, empiezo a rebuscar dentro del armario para conseguir un atuendo indicado. Mi teléfono suena y corro de prisa hacia la cama, tomándolo inmediatamente.

—¿Hola? —hablo con desesperación mientras trato de cerrar mi sostén con una sola mano.

—Bela, solo quiero saber que no has olvidado lo que tienes que hacer el día de hoy. —dice Heldet, preocupada por mi tardanza y sobre todo, por el evento de hoy.

—¡Joder, que lo sé! —exclamo—. No sé qué me sucedió, pero llegaré a tiempo, lo juro.

Resopla.

Abro el cajón de una de las cómodas en busca de unas bragas pero una pequeña caja sobre esta, llama mi atención. El lazo rojo se envuelve alrededor de ella y sin más, lo desato. La lencería de color negro y fino encaje, junto a una tarjeta con la frase "lo siento" es lo único que hay en su interior. La tomo entre mis manos y dudo un segundo en si usarla o no.

—¿Bela, sigues ahí? —olvidé completamente que seguía en la llamada. Decido tomar las bragas y ponérmelas.

—Hablamos luego. —es lo único que digo antes de colgarle a la rizada luego de ignorar todo lo que dijo.

Subo la fina lencería por mis piernas, tengo que aceptar que algo en ellas me hace sentir incómoda pero pasados los minutos, me adapto. Tomo mi pantalón y hago lo mismo, coloco mi chaqueta, tomo mi bolso, y salgo de casa antes de que Heldet decida venir a buscarme personalmente de la forma menos decente.

◇◇◇

Saludo con algunas cortas reverencias a todos los arquitectos y demás empresarios presentes en el hotel, esta es la primera vez que nuestra empresa da una conferencia de este tipo, pero no podría estar más orgullosa.

—¡Bela! —Heldet se acerca a mí con prisa, me saluda con un fuerte abrazo para luego golpear mi brazo, a modo de reproche—. ¡Donde te habías metido! —exclama, furiosa.

—¡Lo siento! Ya te dije lo que pasó. —me defiendo y la veo cruzar los brazos—. ¿Entramos?

—El señor Felcon llegará en unos 20 minutos debido al tráfico, así que aún tenemos tiempo. —ahora soy yo quien la golpea—. ¡¿Por qué me golpeas?!

—¿Entonces para qué me presionabas tanto, si aún teníamos tiempo? —refuto.

—Porque quería evitar que te lo tomaras tan literal, que saliera de casa faltando 15 minutos para su llegada.

Resoplo, molesta.

—Casi me mato conduciendo.

El rostro de Heldet palidece logrando asustarme. No se mueve, ni emite palabra alguna. Giro mi cuerpo en busca del responsable de todo esto y cuando lo encuentro, deseo no haberlo hecho.

Maksim nos mira desde una esquina lejana, pero incluso a esa distancia puedo sentir mi sangre hervir después de lo que pasó hoy. Muevo mi cuerpo con seguridad mientras camino a su dirección, mi rostro no presenta ninguna emoción.

—¡Bela! —llama Heldet, pero la ignoro totalmente.

Maksim sonríe pero no correspondo en lo absoluto. Me detengo frente a su cuerpo, dejando una correcta distancia de él.

—Necesito que te vayas. —espeto.

—¿Ni siquiera tendré un besito? —pregunta, fingiendo dolor. Me muevo más cerca de él, su rostro muestra satisfacción al creer que lo voy a besar, pero eso no sucede.

Wet dreamZ [COMPLETA]Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora