CAPÍTULO 37

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CAPÍTULOS FINALES

Bela Solovieva:

A pesar de que Vladimir ya había abandonado el lugar, Maksim mantenía su ira intacta, incapaz de manejarla. Lo miraba fijamente, esperando a confirmar si no daría el primer paso, porque la verdad es que yo tampoco sabía cómo hacerlo.

—Estoy esperando por ti.

Por fin comuniqué. Levantó su vista, nada de amor formaba parte del color de sus ojos.

—¿De dónde se conocen? —escupió.

—Sería mejor que tú me dijeras de dónde se conocen ustedes para odiarse tanto.

—Yo pregunté prim-

—¡¿Y qué mierda con eso?! ¡¿Acaso fui yo quien montó un espectáculo en plena universidad?! —cuestioné con rabia—. Tú puedes hacer lo que sea y salir limpio, ¡pero yo estudio aquí!

Se veía herido por mis palabras.

—No voy a permitir que nada te pase, lo sabes. —confesó.

—No tendrías que evitar que me pase algo si no actuaras sin medir las consecuencias de tus acciones. —sentencié, su ceño fruncido.

—¿Ahora yo soy el malo? El imbécil de Záitsev es q-

—¡Deja de insultar a todo el mundo solo porque no son de tu agrado! Él es mi amigo y no sé lo que haya pasado entre ustedes, pero ya que no me quieres contar, sus asuntos no son problemas míos. Deberían empezar a actuar como dos adultos y arreglar sus diferencias.

Maksim no podía creer lo que estaba pasando.

—Quiero que te alejes de él. —afirmó.—. No lo quiero ver cerca de ti. —cada palabra repleta de rabia.

—¿Es una broma, no? —no, no lo era—. ¡¿Qué mierda te pasa Maksim? ¡El que seas mi novio no te da derecho a controlar mi vida! No me confundas con uno de tus lacayos a los que puedes manejar a tu antojo.

Se dio cuenta de lo mal entendidas que habían salido sus palabras. Intentó retractarse.

—No quería decir eso, tú lo sab-

El sonido de su teléfono interrumpiendo, solté una risa irónica cuando lo vi contestar a la llamada.

Segundos bastaron para que se quedara sin habla. Su mirada en mí sin ninguna expresión. Cortó la llamada para recibir el sonido de un mensaje.

Sus ojos se llenaron de lágrimas, no entendía qué había sucedido.

—¿Cuándo pensabas decirme? —preguntó. ¿Qué mierda pasaba?

—¿De qué est-

—¡¿Cuándo demonios pensabas decirme?! —me asusté. Volteó su teléfono en dirección a mí, lo entendí todo.

Una foto, del día en que Vladimir me besó. Ahora era yo quien lloraba.

—Maksim, y-yo

—Con razón lo defendías tanto. ¿Desde cuándo lo están haciendo? —sus palabras escapaban como balas.

—No es lo que crees. —me defendí.

—¿No lo es? —rió cínicamente, estrellando su teléfono al suelo—. ¡¿Cómo mierda no lo va a ser?! ¡mientras yo me parto el alma intenta ser mejor para ti! ¡NUNCA TE HE FALLADO DE NINGUNA FORMA Y TÚ NO PIERDES LA PRIMERA OPORTUNIDAD PARA HACERLO!

Lloraba desenfrenadamente. Si hubiese decido decirlo antes, las cosas serían diferentes.

—Maksim, por favor...

—Mi padre tenía razón. No eres más que una zor-

Mi mano voló hasta su cara, el sonido del impacto haciendo eco en el lugar.

—Escúchame muy bien, no te permito faltarme el respeto. Puedes decidir no confiar en mí sin siquiera darme la oportunidad de explicarte. Sí, tuve que decírtelo antes, pero no lo hice porque estabas pasando por una situación complicada. No soy perfecta pero soy consciente de mis errores. Nunca te fui infiel y nunca lo sería, pero si tan solo necesitas de una foto para perder toda tu confianza en mí, ya veo qué tanto crees en mi palabra.

Nuevas lágrimas en sus ojos.

—Yo n-

—Y si estás de acuerdo con lo que piensa tu padre de mí, no veo razón para continuar con esto. —lo interrumpí. Negaba frenéticamente con la cabeza.

—Bela, no. Por favor.

—¿Quieres que me quede? —pregunté. Afirmó inmediatamente—. Entonces, respóndeme. ¿Crees que te fui infiel? —ni una palabra, ni siquiera un gesto. Mi corazón se rompió. Una pequeña risa agria salió de mí—. Bien, eso era todo lo que necesitaba saber. —sentencié.

—Bela...

—Me voy. Lo siento por hacerte perder tu tiempo. Voy a regresarte tu apartamento y tus llaves.También voy a dejarte todo lo que me hayas dado durante este tiempo. —me escuchaba, sin parar de llorar. No podía creer que realmente lo estuviera terminando—. En cuanto a tu dinero, voy a empezar a pagarte inmediatamente consiga un trabajo. Lo prometo.

—Bela, no. —no dejaba de llorar, vulnerable como nunca. Maksim Vólkov estaba siendo abandonado, otra vez más.

—Gracias, por todo. —sonreí—. Fuiste uno de mis sueños más hermosos, pero ha llegado el momento de despertar. —empecé a caminar contraria a él, su llanto no hacía el mínimo esfuerzo por disiparse.

Habiendo dado unos pocos pasos, me detuve y volví a girarme hacia él. Sus ojos me miraban esperanzados. Entre lágrimas, le confesé:

—Yo también te amo, Maksim Vólkov. Pero amar, no siempre es una buena razón para permanecer.

Esa noche, el sueño terminó.

Wet dreamZ [COMPLETA]Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora