Bela Solovieva:
Una semana. Una semana es el tiempo que ha transcurrido desde aquel encuentro en casa de Fredek, desde aquel día en que caí en cuenta de la realidad. Estuve intentando comunicarme con Fiodor duraante toda la semana sin obtener resultados, ni siquiera lograba verlo en la universidad. ¿Por qué se estará escondiendo de mí?
En cuanto a Fredek, ha venido a la casa innumerables veces sin embargo, nunca abro la puerta. ¿Acaso cree que una simple disculpa puede solucionar esto? Como intenta arreglar todo lo demás. Acabo de descubrir que mi novio trabaja con unos narcotraficantes, ¿quién mierda está preparado para una noticia así? Por otra parte, durante esta semana no he obtenido ninguna información relacionada a aquel hombre.
Sí, me refiero a Maksim.
No es que me importe su presencia ni nada por el estilo, pero no parece de las personas que pueden dejarte en paz con mucha facilidad. Pero no voy a negar que agradezco la paz que he tenido estos días, sin nada de aquello de lo que me ocasionó tanto daño unos días atrás.
En cuanto a la universidad, siempre me ha resultado fácil poner atención y entender las tareas, pero mi cabeza ha estado en cualquier lugar últimamente. Varios maestros me han llamado la atención por mi falta de concentración unos más amables que otros, pero todos por la misma razón.
Hoy es domingo y decido quedarme en casa porque sí, esto es lo malo de no tener más amigos. Nunca pensé que fuera a tener alguna repercusión en el futuro, hasta que me vi en la posición de que si Fiodor o Fredek no estaban disponibles no podría ir a ninguna parte.
Pasé la mañana completa haciendo los quehaceres del hogar, en la tarde vi algunas películas y llegada la noche estaba tan aburrida que decidí tomar una botella de vino que tenía guardada y poner música.
Antes de destapar la botella, decidí darme un corto baño, para despejar mi mente. Al terminar, me coloqué mi bata de baño y me dirigí al sofá de la sala. Tomé la botella y la destapé. La mezcla entre el alcohol y lo melancólico de la letra de las canciones empezó a surtir efectos en mi torrente sanguíneo.
La noche pasó de un trago a una botella casi completa, eran las 11 de la noche y me encontraba acostada aún en el sofá. La música en aleatorio, pasó de canciones tristes a algunas más subidas de tono. Inconscientemente me encontré a mí misma acariciando toda la extensión de mi cuerpo mientras dejaba que el ritmo se apoderara de mí. Sweat de Zayn, sonaba por toda la casa y no pude evitar sentir cómo la temperatura aumentaba considerablemente.
Mis manos llegaron hasta mis piernas y lentamente se hicieron paso por debajo de la bata, mis dedos empezaron a acariciar levemente mi pubis, mientras mis ojos se encontraban totalmente cerrados, dejándose llevar. Llevé mi mano derecha entre mis labios vaginales y empecé a frotar lentamente. Como en aquel sueño.
Luego de unos minutos acariciando aquella área sensible, introduje uno de mis dedos, buscando lubricar mi vagina más de lo que ya estaba. Cuando sentí que estaba lo suficientemente mojada, introduje otro dedo más. Daba pequeños movimientos circulares, de adentro afuera, mientras con mi mano izquierda estimulaba mi clítoris. Mis propios gemidos llenándome de un placer infinito.
De un momento a otro, me encontré pensando en alguien más.
No en Fredek, sino, en Maksim. Aquel sueño húmedo volviendo a mis recuerdos mientras enviaba una gran ola de placer a mi cuerpo. En mi mente, no eran mis manos sino las suyas quienes tocaban con deseo, con prisa, con locura.
Aumenté la velocidad con la que mis dedos embestían y para cierto momento, ya no bastaban dos dedos, así que agregué otro más intensificando la sensación.
Mis gemidos más fuertes, el calor adornando el lugar, el sudor acariciando los rincones de mi cuerpo. Llegando al clímax, una gran corriente recorriendo mis piernas hasta acabar con un gran grito de mi parte, indicando que había alcanzado el orgasmo.
Respiraba forzadamente, cuando estuve totalmente recuperada me encontré a mí misma riendo de la situación. Quién diría que algo como esto me daría más satisfacción que mi propio novio.
Me puse en pie y tomé la botella de vino bebiendo lo que quedaba de ella. Aquella pasó de ser una noche de dolor, a una entrega total de placer.
◇◇◇
Lunes a las 9:30, decido salir de casa a visitar algunos de los lugares que había marcado en el periódico para pedir empleo y es que no pretendo quedarme en donde vivo actualmente por mucho tiempo. Caminando por las calles de Moscú con mi lista en mano mientras observo los carros pasar, personas esperando el transporte público, otras corriendo para, posiblemente llegar temprano al trabajo, otros riendo y desayunado. Es increíble como en el mismo lugar, todos somos capaces de ver la vida de distintas formas.
Visito 3 lugares de donde salgo con malas noticias pues ninguno está buscando trabajadores. Decido detenerme en una tienda y comprar una botella de agua, pues está haciendo un calor insoportable en Rusia. Al entregarme la botella sonrió y agradezco al vendedor para luego sentarme en una de las mesas del local.
Empiezo a divagar con la mirada a través de todo lo que me rodea. Pero cuando llego a mirar al cristal de la tienda, noto algo muy curioso. Y es que logro ver a un hombre igual al que estaba aquel día con Maksim. Inmediatamente nuestras miradas se cruzan, el hombre desaparece.
Sacudo mi cabeza y me reprendo al estar relacionando todo lo que me rodea a aquel hombre. Termino mi botella de agua y abandono el lugar, pues aún me quedan tres lugares más a donde ir a pedir trabajo.
◇◇◇
Hoy, al parecer no es mi día. Visito el último lugar en mi lista, ya sin esperanzas. Se trata de una pequeña cafetería al final de la calle principal. Al entrar tengo una pequeña conversación con el gerente del lugar y no puedo con la emoción cuando me dice que tiene un lugar para mí.
Agradezco al señor y pido toda la información necesaria, para luego abandonar el lugar con una gran sonrisa.
Las cosas del universo, pienso.
◇◇◇
Maksim Vólkov:
—Maksim, no puedo hacer eso. —decía Alexei a través del teléfono. El murmullo de la ciudad haciendo su voz casi imperceptible.
—En este negocio haces cosas peores. No creo que sea tan difícil hacer eso.
Hablaba mientras contaba el dinero dentro del maletín que se encontraba delante de mí.
—Ninguno de los locales tienen un puesto Maksim.
—Haz que tengan uno. —respondí simple.
—¿Sí? ¿Y cómo mierda se supone que haga eso? ¿Eh? Vendemos droga, no magia. —peleaba Alexei.
—Deja de quejarte tanto y solo hazlo. ¿Tu arma no está cargada? Mata a alguien, amenazalos, haz lo que sea pero no quiero que llegue al último local y salga sin trabajo ¿me entendiste? Porque voy a vender tu cabeza a los canadienses si no lo logras. —respondí, aún sabiendo que mis amenazas no tocaban a Alexei.
—Eres un fastidio. ¿Por qué no le pides matrimonio y ya? No quiero ser tu lacayo en tu tonto juego de espiar a alguien por no aceptar que te gusta. No soy cupido. —la irritación en su voz me hizo reír.
—Solo haz que consiga un empleo y yo te consigo un aumento y todas las mujeres que quieras.
—Basura. —fue lo último que escuché antes de que colgara la llamada. Señal de que lo había convencido.
Reí mientras apagaba el teléfono. Dejé de contar el dinero para sostener la foto que Alexei había incluido en el archivo. No uno de trabajo, sino, sobre Bela.
—¿Qué me estás haciendo, niña?
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Wet dreamZ [COMPLETA]
Fiksi RemajaBela Solovieva ha vivido una vida normal para una chica de su edad, o eso era lo que todos pensaban. A los 17 años y sin ninguna experiencia en el amor, conoce a Fredek, de quien ella creía se encontraba totalmente enamorada. Todo marchaba de maravi...
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